El Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Eyal Zamir, lanzó este sábado una advertencia que ha sacudido los cimientos de la seguridad internacional al asegurar que las principales capitales europeas se encuentran ahora bajo la amenaza directa del arsenal iraní. Según el alto mando militar, el reciente ataque perpetrado por Teherán contra la base estratégica estadounidense-británica en la isla de Diego García constituye una prueba irrefutable de que el régimen ha logrado desarrollar tecnología balística intercontinental de dos etapas. Con un alcance estimado de 4.000 kilómetros, estos proyectiles sitúan a ciudades como Berlín, París y Roma dentro de un radio de acción que trasciende por completo el escenario de Oriente Medio, transformando un conflicto regional en un desafío de seguridad global.
En su comparecencia, Zamir enfatizó que estos misiles no están dirigidos exclusivamente contra objetivos israelíes, sino que forman parte de una estrategia de alcance continental que busca intimidar a las potencias occidentales. Al analizar el curso de la guerra tras tres semanas de intensos combates, el general subrayó que el sistema defensivo y la estructura de mando de Irán han mostrado signos críticos de debilitamiento. No obstante, advirtió que la ofensiva israelí no se detendrá y continuará con firmeza incluso durante la festividad del Pésaj, que comienza el próximo 1 de abril. La intención declarada de Israel es golpear lo que denominó "la cabeza de la serpiente", una táctica diseñada para neutralizar simultáneamente a grupos aliados como Hezbolá, cuya capacidad operativa depende directamente del flujo de suministros y órdenes provenientes de Teherán.
La reacción en el continente europeo ha sido de una cautela alarmada. El reconocimiento de que el flanco sur de Europa está expuesto a misiles de largo alcance ha acelerado las consultas de emergencia en el seno de la OTAN y entre los gobiernos de la Unión Europea. Mientras Berlín y París evalúan el refuerzo de sus sistemas de defensa antiaérea, el discurso de Zamir ha intensificado el debate sobre la necesidad de una postura europea más firme frente a la proliferación de armas de largo alcance en la región. En este contexto de máxima tensión, la comunidad internacional observa con preocupación cómo el conflicto entra en una fase decisiva que podría redefinir los equilibrios de poder y las alianzas estratégicas entre Europa, Estados Unidos e Irán en los próximos meses.