Lo que comenzó como una misión para estudiar huracanes ha terminado en un hallazgo geopolítico clave. La constelación de satélites CYGNSS de la NASA, lanzada en 2016 para medir la fuerza de los vientos, ha localizado de forma accidental un potente inhibidor de señales GPS de uso militar en territorio iraní.
El descubrimiento fue posible gracias a la extrema sensibilidad de los sensores de la misión, diseñados para captar el rebote de ondas de radio en la superficie terrestre. Al pasar sobre Oriente Medio, los científicos detectaron una anomalía masiva en la señal que les permitió triangular la ubicación exacta del dispositivo emisor con una precisión récord de 4,33 kilómetros. Este hecho demuestra cómo la tecnología de observación climática puede convertirse, de la noche a la mañana, en una inesperada herramienta de seguridad global.