El recluso coordinaba con un móvil desde su celda una flota de 'pateras-taxi' que llegaba a las costas del sur de España.
Desde Beninsef (Argelia) hasta las playas de Almería en embarcaciones rápidas, cobrando hasta 195 millones de dinares argelinos por trayecto. Este era uno de los itinerarios operados por una organización criminal dedicada a la inmigración irregular con amplia presencia en España. La Policía Nacional y la Guardia Civil han detenido a los integrantes de esta red, cuyo liderazgo principal se ejercía desde el centro penitenciario de Córdoba.
Desde prisión, el recluso coordinaba los trayectos mediante un teléfono móvil e intentaba coaccionar a testigos protegidos para evitar que declararan en su contra. Según el sumario del caso —al que ha tenido acceso ABC—, la operación policial culminó con éxito hace dos semanas tras meses de investigaciones.
Las cifras de la operación, denominada 'Carbonita-Salem', reflejan la dimensión del entramado: hasta mediados de julio se detectaron 64 episodios migratorios con la llegada de más de 2.000 inmigrantes ilegales (argelinos y de otras nacionalidades), así como 42 labores de "petaqueo" (suministro de combustible en alta mar). Los beneficios estimados superan los 24 millones de euros. El pasado 16 de junio se realizaron 13 registros simultáneos con el apoyo de Europol y las autoridades de Francia y Portugal.
Narcoplantaciones y vigilancia a las fuerzas de seguridad
Los investigadores lograron sonorizar los vehículos de los cabecillas de la red. La organización disponía de invernaderos dedicados al cultivo de marihuana (denominados "casas sembradas") y naves para almacenar el equipamiento náutico.
Controlaban toda la cadena del tráfico de personas y ofrecían regularizaciones fraudulentas mediante contratos de alquiler social en sus inmuebles. Además, mantenían una estrecha vigilancia sobre la Guardia Civil: llegaron a alquilar un apartamento vacacional en la costa para fotografiar los movimientos del Instituto Armado e informar del momento en que sus patrulleras repostaban.
A pesar de la estructura, las directrices principales procedían de 'Yamaha', un ciudadano argelino vinculado al tráfico de personas desde 2021, cuando fue identificado por primera vez como patrón de una narcolancha.
Proliferación de redes criminales
Los informes policiales integrados en la causa destacan el aumento de estas estructuras en el Mediterráneo. Según la documentación oficial:
«En los últimos años se produce una verdadera proliferación de organizaciones dedicadas al tráfico de migrantes, desde pequeñas redes locales hasta tramas complejas y coordinadas entre países de origen y destino, convirtiéndose en una de las actividades ilícitas más lucrativas».
Durante la investigación, los agentes comprobaron cómo la red reemplazaba rápidamente a los miembros arrestados. Así localizaron a otro de los líderes, conocido como 'Ghani', quien continuaba planificando operaciones desde la cárcel de Córdoba a pesar de contar con antecedentes por homicidio imprudente y tráfico de personas.
En las llamadas intervenidas, los miembros de la red utilizaban jerga clave: llamaban "jugadores" a los migrantes y se referían a fusiles de asalto como "kalach". Asimismo, coordinaban el envío de sustancias estupefacientes.
Amenazas, violencia y conexiones internacionales
El entramado integraba a más de 35 personas distribuidas entre el sur de España, Argelia, Francia, Italia y Portugal. Las embarcaciones salían de España cargadas con pastillas de MDMA ("caramelos") y regresaban con hachís y migrantes. Para garantizar las salidas desde el norte de África, contaban con la complicidad de funcionarios de la marina argelina corruptos.
La estructura original fue ideada por un individuo apodado 'Lokmane'. Aunque su ingreso en una prisión argelina lo apartó de la primera línea, sus subordinados continuaron utilizando su infraestructura.
La banda recurría habitualmente a la violencia, mencionando secuestros y uso de armas de guerra para mantener la disciplina interna. Entre sus objetivos figuraba un testigo protegido a quien el líder recluso llegó a amenazar expresamente por teléfono.
La causa se tramita en la Sección del Tribunal de Instancia de Almería Plaza número 4. Entre los 78 arrestados (27 de ellos en prisión provisional) figuran cuatro objetivos de alto valor para los servicios de inteligencia y el responsable de la red financiera, conocido como el "hawalader".