Un informe español ha vuelto a situar el futuro de Ceuta y Melilla en el centro del debate al advertir de una combinación de factores demográficos, migratorios y socioeconómicos que podría terminar favoreciendo las reivindicaciones territoriales que Marruecos mantiene sobre las dos ciudades.
El estudio, titulado Demografía de Canarias, Ceuta y Melilla: la porosa frontera sur de España y elaborado por Alejandro Macarrón y Joaquín Leguina para el Observatorio Demográfico de CEU-CEFAS, analiza la evolución de ambas ciudades durante las últimas décadas. Según recoge este jueves el diario español The Objective, el documento pone el foco tanto en la salida sostenida de población nacida en España como en el creciente peso de los habitantes de origen marroquí, los flujos migratorios irregulares y una situación socioeconómica marcada por tasas de desempleo muy superiores a la media española.
Entre 2015 y 2025, el descenso de la población nacida en España, una vez descontado el efecto de las defunciones, se produjo en prácticamente todos los grupos de edad, con la única excepción del segmento comprendido entre los 15 y los 19 años. Entre los 25 y los 39 años, las pérdidas oscilaron entre el 7% y el 11%, frente a descensos de entre el 0,7% y el 1,3% registrados en el conjunto de España.
La tendencia resulta todavía más acusada entre los 55 y los 69 años, donde las caídas llegan a superar el 13% y el 16%, multiplicando varias veces las registradas en el resto del territorio español. El informe interpreta estos datos como una salida neta y sostenida de población nacida en España desde mediados de la pasada década.
La excepción se encuentra entre los jóvenes de 15 a 19 años, cuyo número aumenta moderadamente en ambas ciudades. Los autores relacionan parcialmente esta evolución con la llegada de personal militar procedente de otros puntos de España, al detectar que en 2020 y 2025 había más personas de entre 20 y 24 años nacidas en España que las contabilizadas cinco años antes en el tramo inmediatamente anterior, un comportamiento que no se reproduce a escala nacional.
Esta evolución discurre en paralelo al aumento del peso de la población de origen marroquí. Más del 86% de los residentes nacidos en el extranjero en Ceuta y Melilla proceden de Marruecos. Los nacidos en el Reino representan el 11,8% de la población total de Ceuta y el 21,2% de la de Melilla, porcentajes muy superiores al 2,4% registrado en el conjunto de España.
El cambio se aprecia también en los nombres y apellidos. Entre 2020 y 2024, el 81,1% de los nombres masculinos más frecuentes entre los recién nacidos en Ceuta y el 92,5% en Melilla eran de origen árabe. Entre los 50 apellidos más comunes registrados en 2024, más de la mitad eran asimismo árabes en las dos ciudades. Según el estudio, su peso se ha multiplicado durante el último medio siglo por 3,5 en Ceuta y por más de cuatro en Melilla.
Los autores atribuyen este cambio a una combinación de factores, entre ellos la mayor fecundidad histórica de la población marroquí y una inmigración fundamentalmente magrebí. Ceuta y Melilla mantienen todavía un crecimiento natural positivo, con más nacimientos que defunciones, una circunstancia excepcional dentro de España, aunque el propio informe señala que la fecundidad de las españolas nacidas en ambas ciudades y de las marroquíes nacionalizadas es menor.
A este proceso se suma una situación socioeconómica especialmente difícil. En el cuarto trimestre de 2025, el desempleo alcanzaba el 22,2% en Ceuta y el 23% en Melilla, más del doble de la media española. Entre la población extranjera, la tasa de paro llegaba al 46,8%. Ambas ciudades registran además, según los datos recogidos por el informe, la esperanza de vida más baja de España.
La inmigración irregular constituye otro de los elementos centrales del análisis. El estudio calcula que entre 1995 y 2025 entraron irregularmente por Ceuta y Melilla entre 85.000 y 100.000 personas, principalmente marroquíes y subsaharianas, mediante cruces terrestres o entradas por mar y a nado. Una parte de estas personas fue posteriormente trasladada a la Península, pero los autores consideran que tres décadas de movimientos migratorios, junto con las segundas y terceras generaciones nacidas en ambas ciudades, han contribuido a transformar su composición poblacional.
Es al reunir estos factores cuando el informe traslada el análisis demográfico y migratorio al terreno político y territorial. Los autores recuerdan expresamente que sobre Ceuta y Melilla «penden reivindicaciones territoriales marroquíes» y sostienen que el creciente peso de una población de origen o sustrato familiar marroquí podría convertirse en un elemento favorable a una futura incorporación de las dos ciudades al Reino.