En uno de los incidentes más graves registrados en el espacio aéreo atlántico en los últimos años, dos aviones comerciales pertenecientes a dos de las principales aerolíneas españolas han evitado este mes una catástrofe aérea de proporciones mayores sobre el cielo de la ciudad de Dajla. Las aeronaves terminaron en rumbo de colisión directo y a la misma altitud, hasta que los sistemas automáticos de a bordo tomaron el control e impidieron el impacto en el último segundo.
Fuentes del sector de la aviación civil confirmaron a este medio que el suceso ha desencadenado una investigación de alto nivel por parte de los organismos internacionales de seguridad aérea, con el objetivo de esclarecer cómo dos vuelos transatlánticos con cientos de pasajeros a bordo llegaron a converger en un mismo punto de cruce crítico.
Misma altitud, rumbos opuestos
De acuerdo con los datos de seguimiento de vuelo registrados por plataformas globales como Flightradar24, los hechos involucraron a un Airbus A321XLR de la compañía Iberia, que operaba la ruta de regreso entre Recife (Brasil) y Madrid, y a un Boeing 787-9 Dreamliner de Air Europa, que volaba en sentido inverso desde la capital española hacia São Paulo.
Las trazas de radar revelan que ambas aeronaves volaban en rumbos exactamente opuestos y compartían el nivel de vuelo asignado de 36.000 pies (FL360). A velocidades de crucero superiores a los 800 km/h, el margen de separación horizontal y vertical entre los dos aparatos en las inmediaciones de Dajla se redujo drásticamente en cuestión de segundos, situándolos en una trayectoria de colisión frontal (head-on collision).
Maniobra de evasión en segundos críticos
Cuando la distancia de seguridad saltó por los aires, el sistema embarcado de prevención de colisiones TCAS (Traffic Collision Avoidance System) activó la alarma máxima en ambas cabinas mediante la emisión de una Resolución de Asesoramiento (RA) de carácter vinculante, coordinada de forma autónoma entre los ordenadores de a bordo de ambos aviones.
Sin mediación del control de tráfico aéreo terrestre, la tecnología dictó las órdenes de evasión inmediatas:
Tripulación de Iberia: Instrucción tajante de ascenso inmediato (CLIMB).
Tripulación de Air Europa: Instrucción tajante de descenso inmediato (DESCEND).
En estricto cumplimiento de la normativa de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que prioriza las órdenes del TCAS por encima de cualquier directiva procedente de los controladores en tierra, los pilotos ejecutaron las maniobras de manera instantánea. Los aviones se cruzaron a escasa distancia pero con el margen vertical suficiente para evitar el impacto, pudiendo continuar sus rutas hacia sus respectivos destinos sin lamentar daños personales ni materiales.
Investigación internacional en marcha
El incidente ha generado una profunda preocupación en las autoridades de aviación civil. La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), en coordinación con organismos internacionales, lidera las pesquisas para determinar la cadena de fallos que desencadenó el evento.
Los investigadores centran sus trabajos en el análisis de las cajas negras (registradores de voz e imágenes de cabina) y el volcado de las comunicaciones de radio. La clave del expediente reside en determinar si existió un error humano o de gestión en la asignación de niveles de vuelo por parte del Centro de Control de Tránsito Aéreo (ACC) responsable de la transferencia de tráfico en ese sector del espacio aéreo.