El proyecto del Gasoducto África Atlántico, que conectará Marruecos y Nigeria, comienza a perfilar su despliegue efectivo. Un estudio de impacto ambiental y social correspondiente al tramo marroquí revela nuevos detalles técnicos y operativos sobre la infraestructura, entre ellos la ubicación de las estaciones de compresión y de las instalaciones receptoras, el sistema de conexión con el Gasoducto Magreb-Europa (GME), así como las fases previstas de construcción, explotación y el calendario estimado de ejecución.
De acuerdo con la documentación, consultada por la plataforma Asharq Bloomberg, el tramo terrestre del gasoducto en Marruecos incorporará 4 estaciones de compresión, que se levantarán en las proximidades de Bojador, Tan-Tan, Agadir y Safi. Estas instalaciones, consideradas esenciales para mantener la presión y garantizar el flujo continuo del gas, estarán separadas por distancias de entre 300 y 320 kilómetros, en consonancia con las especificaciones de una conducción de 48 pulgadas de diámetro. Cada estación ocupará una superficie cercana a las 64 hectáreas y su ubicación se ha definido atendiendo a la cercanía de puertos y redes de transporte para facilitar el traslado de equipos y el suministro de servicios durante las fases de construcción y explotación.
El estudio contempla igualmente la construcción de 2 instalaciones receptoras en Marruecos. La primera recibirá el gas procedente de Mauritania a través del tramo submarino, mientras que la segunda permitirá enlazar directamente el nuevo gasoducto con el Gasoducto Magreb-Europa, integrándolo en la red regional de transporte.
La planificación del proyecto incluye también 6 campamentos temporales distribuidos a lo largo del recorrido marroquí, con alojamiento para los trabajadores, áreas de almacenamiento de tuberías y talleres de mantenimiento. Las obras se ejecutarán mediante contratos independientes de ingeniería, suministro y construcción (EPC), un modelo que permitirá desarrollar distintos tramos de forma simultánea y repartir la ejecución entre contratistas especializados.
Según el documento, cada uno de estos campamentos dará cobertura a unos 300 kilómetros del trazado y movilizará entre 1.000 y 1.200 trabajadores durante la fase de construcción, con prioridad para la contratación de mano de obra local y la puesta en marcha de programas específicos de formación.
En el tramo marítimo, el gasoducto recorrerá aproximadamente 390 kilómetros por aguas marroquíes, desde la frontera marítima con Mauritania hasta la zona de Dajla, a profundidades de entre 15 y 100 metros. A medida que se aproxime a la costa, la tubería será enterrada de forma progresiva a lo largo de unos 8 kilómetros.
El estudio sitúa el tramo marroquí dentro de la fase 1B del proyecto, que se extiende desde Kayar (Senegal) hasta el punto de conexión con el Gasoducto Magreb-Europa en Marruecos.
La documentación también revela que, en una fase inicial, los responsables del proyecto evaluaron la posibilidad de construir un gasoducto íntegramente submarino a lo largo de la fachada atlántica. Sin embargo, esa alternativa fue descartada por su mayor coste de construcción y mantenimiento, su complejidad técnica y el impacto potencial sobre los ecosistemas marinos. Finalmente se optó por un trazado combinado, terrestre y submarino, cuyo recorrido en Marruecos fue ajustado para evitar núcleos habitados y espacios naturales protegidos, manteniendo una distancia mínima de 1 kilómetro respecto de los hábitats ambientalmente sensibles.
El Gasoducto África Atlántico atravesará 13 países de la costa occidental africana, conectando las reservas de gas de Nigeria con Marruecos antes de enlazar con las redes de transporte hacia Europa. El mismo estudio subraya que la infraestructura pretende reforzar la integración energética de África Occidental, impulsar el desarrollo de las infraestructuras regionales de transporte de gas, mejorar la seguridad del suministro y favorecer el crecimiento económico y la inversión en el sector energético a lo largo del corredor atlántico del continente.