El brusco cambio de discurso de Donald Trump hacia España tras la cumbre de la OTAN cerró, al menos de forma momentánea, una escalada verbal que había situado al país en el centro de las críticas del presidente estadounidense. Después de amenazar con romper las relaciones comerciales con España por su negativa inicial a elevar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB, Trump aseguró horas más tarde que España "se ha redimido por completo" al acceder, según afirmó, a realizar "importantes pagos" a la Alianza Atlántica.
La rapidez con la que la Casa Blanca pasó de las amenazas al reconocimiento ha abierto interrogantes sobre el alcance real de las herramientas de presión de Washington, el significado político de la rectificación de Trump y las consecuencias que deja este episodio para la posición de España dentro de la OTAN y para la propia Unión Europea. Sobre estas cuestiones, Assahifa en Español consultó al profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Héctor Álvarez García.
Trump conserva instrumentos para actuar contra España
Aunque la política comercial constituye una competencia exclusiva de la Unión Europea desde la creación del mercado único en 1993, Álvarez García sostiene que ello no priva al presidente de Estados Unidos de capacidad para adoptar medidas contra un Estado concreto.
Según explica, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional permite restringir el comercio con países individuales, bloquear transacciones realizadas en dólares e imponer sanciones económicas cuando la Administración estadounidense aprecie la existencia de "una amenaza inusual o extraordinaria para la seguridad nacional", una facultad utilizada anteriormente contra Rusia, Corea del Norte, Cuba e Irán.
A ello se suman otros mecanismos de presión de carácter comercial y tecnológico. El experto recuerda que Washington podría imponer aranceles por prácticas de antidumping o antisubvenciones, como sucedió con la aceituna negra española en 2018, limitar el acceso de empresas españolas a tecnología estadounidense mediante la denominada Entity List, endurecer los controles sobre las inversiones españolas o reforzar las inspecciones a los productos españoles, además de establecer requisitos adicionales para la entrada de ciudadanos españoles en Estados Unidos.
Respecto al cambio de tono mostrado por Trump al término de la cumbre, el experto rechaza que pueda interpretarse como un éxito de la estrategia seguida por el Ejecutivo español. A su juicio, ocurrió justamente lo contrario. "El presidente del Gobierno de España en la reunión de la OTAN de ayer se plegó, con absoluta sumisión, a todas las exigencias de inversión en defensa –5 % del PIB para 2030 –que lleva reclamando Trump desde hace un año, al igual que sus homólogos europeos, firmando nuevamente un compromiso". En su opinión, "este es el motivo por el que en el viaje de regreso Trump matizó sus primeras declaraciones sobre España".
"Las críticas de Trump a España están absolutamente justificadas"
Para Álvarez García, "las críticas de Trump a España están absolutamente justificadas", ya que considera que un Estado que forma parte de una organización internacional como la OTAN "debe someterse al criterio acordado o abandonarla" cuando las decisiones se adoptan por mayoría.
El experto en Derecho Constitucional sostiene, además, que resulta "perfectamente entendible" que Estados Unidos pretenda reducir el peso de su contribución al sostenimiento de la Alianza Atlántica, recordando que Washington soporta alrededor del 60 % de su financiación. En este sentido, el propio Álvarez pone en evidencia un enfoque muy importante al revelar que los países europeos han podido desarrollar durante décadas buena parte de su Estado del bienestar gracias al paraguas de seguridad proporcionado por Estados Unidos, mientras mantenían un discurso crítico hacia el modelo liberal norteamericano sin trasladar a la opinión pública quién asumía el grueso del gasto en defensa del continente.
En lo que concierne el papel de la Unión Europea en el escenario internacional. El especialista deja claro que este bloque, " nunca será nada más que un espacio de libre comercio". El profesor considera que el proyecto de una integración política comparable a unos "Estados Unidos de Europa" resulta "quimérico y utópico" debido a las profundas divergencias entre los Estados miembros en asuntos estratégicos como la política exterior, la defensa o la política económica.
Como prueba de esa pérdida de peso internacional, recuerda que el producto interior bruto de la Unión Europea representaba en 2013 alrededor del 90 % del estadounidense, mientras que en la actualidad equivale aproximadamente al 65 %. A su juicio, esa evolución refleja la desventaja competitiva del bloque europeo frente a Estados Unidos y China y explica las dificultades de la Unión para actuar con una sola voz en los grandes asuntos internacionales.