El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a señalar la situación migratoria de España tras los acontecimientos registrados en Ceuta, donde la entrada masiva de migrantes ha abierto una crisis política que continúa golpeando al Gobierno de Pedro Sánchez. El mandatario estadounidense, que ya había cuestionado las leyes y la gestión española durante los primeros días de la crisis, ha advertido ahora de que el país terminará “arruinado” si continúa por el rumbo actual.
Las nuevas declaraciones se produjeron durante una entrevista concedida a la cadena británica GB News, en la que Trump fue preguntado por lo ocurrido en Ceuta y por las imágenes de miles de migrantes llegando a la ciudad. “Lo que está ocurriendo allí es muy triste de ver”, afirmó el presidente estadounidense, quien aseguró no haber presenciado anteriormente una situación semejante.
Trump comparó el escenario español con el que atraviesa Reino Unido, otro país donde la inmigración ocupa buena parte del debate político. Aunque reconoció que los británicos afrontan sus propios problemas, consideró que la dimensión de lo sucedido en Ceuta marca una diferencia. “No tienen a miles de personas irrumpiendo masivamente en su país de esa manera”, afirmó. “Nunca he visto nada igual”.
Fue al abordar la situación española cuando lanzó una de sus advertencias más contundentes: “España será un país arruinado”.
La afirmación llega después de que Trump ya se pronunciara sobre Ceuta durante los primeros días de los cruces masivos, cuando atribuyó la situación a lo que calificó como unas “leyes débiles” y una “mala gestión” por parte de España. El mandatario cuestionó entonces la capacidad de las autoridades españolas para responder a la presión migratoria y llegó a describir las imágenes procedentes de la ciudad como una situación propia de la “invasión de un país”.
La posición expresada ahora mantiene a España en el centro de las críticas de Trump sobre las consecuencias de las actuales políticas migratorias europeas, mientras el debate interno español ha ido desplazándose durante las últimas semanas hacia las responsabilidades por lo sucedido y, particularmente, hacia el papel que pudo desempeñar Marruecos durante las jornadas del 30 y 31 de julio.
La cuestión volvió este jueves al Congreso de los Diputados, donde Sánchez compareció para responder por la gestión de la crisis y por las informaciones conocidas posteriormente sobre las alertas que manejaban los cuerpos de seguridad. El presidente del Gobierno descartó que existan pruebas que permitan atribuir a Marruecos la planificación de la llegada masiva y defendió nuevamente la cooperación mantenida con Rabat durante aquellos acontecimientos.
Las declaraciones de Trump llegan también después de que la propia GB News haya situado la crisis en un contexto marcado por dos decisiones adoptadas en España. La cadena británica hace referencia, por un lado, a una resolución judicial que impide devolver de manera inmediata a Marruecos a los migrantes que alcanzan Ceuta por vía marítima y, por otro, al proceso de regularización extraordinaria impulsado por el Gobierno de Sánchez para cerca de un millón de extranjeros.
Ambas cuestiones han ocupado parte del debate abierto en España sobre los factores que pudieron favorecer la percepción de que quienes alcanzaran territorio español tendrían mayores posibilidades de permanecer en el país, aunque el Gobierno ha rechazado que la regularización pueda establecerse como causa directa de los cruces y ha señalado la difusión de informaciones falsas entre los migrantes como uno de los elementos que alimentaron las llegadas.
La crisis ha tenido también una fuerte repercusión política en las calles. Miles de personas participaron esta semana en manifestaciones celebradas en Madrid, Barcelona, Bilbao y otras ciudades para protestar contra la actuación del Ejecutivo, mientras en Ceuta se registraron movilizaciones en las que se reclamó la dimisión de Sánchez.
Trump aprovechó la misma entrevista para abordar otro de los asuntos que mantienen abiertas las diferencias entre Washington y Madrid. “He tenido mis propios problemas con España porque no se comporta muy bien con respecto a la OTAN”, afirmó, antes de reprochar al país que “no paga lo que debería pagar”.
El presidente estadounidense se refería al desacuerdo sobre el nuevo objetivo de inversión acordado por los miembros de la Alianza Atlántica en la cumbre de La Haya de 2025, que contempla elevar hasta el 5 % del PIB los recursos destinados a defensa y seguridad de aquí a 2035. Sánchez se ha opuesto a alcanzar ese porcentaje al considerarlo “irrazonable” y “contraproducente”, y defiende que España puede cumplir sus compromisos militares con un nivel inferior de gasto.
La inmigración se suma de este modo a las diferencias que ya mantienen Washington y Madrid en materia de defensa. Para Trump, lo ocurrido en Ceuta constituye una muestra de la gravedad que puede alcanzar la presión migratoria, una cuestión sobre la que ya había advertido al comienzo de la crisis y sobre la que ahora vuelve a pronunciarse con una previsión especialmente severa para España: “Será un país arruinado”.