El presidente estadounidense exige una inversión del 5% del PIB para 2035 y recrimina a Madrid el veto al uso de las bases de Rota y Morón en la crisis con Irán, mientras Moncloa responde con calma y recuerda que la política comercial depende en exclusiva de la Unión Europea.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dinamitado esta mañana la cumbre de la OTAN en Ankara al anunciar una orden ejecutiva dirigida a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, para suspender de forma completa el comercio bilateral y las visitas oficiales con España. El mandatario estadounidense ha justificado esta drástica e inédita medida tildando a España de «socio pésimo», «aliado terrible» y «causa perdida», debido a su firme negativa a elevar el gasto militar al cinco por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) propuesto por Washington.
Durante una tensa rueda de prensa conjunta con el secretario general de la alianza, Mark Rutte, quien presenció el ataque dialéctico en silencio, Trump sentenció ante los medios que los españoles no participan, no quieren pagar y cierran las puertas a sus tropas, concluyendo con un tajante mandato de cortar cualquier tipo de negocio con Madrid.
El malestar de la Casa Blanca con el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha fraguado en una sucesión de choques estratégicos que terminaron por estallar en las horas previas a la cumbre. La Moncloa ya se encontraba en el radar de Washington desde el pasado 14 de octubre de 2025, cuando Trump amenazó por primera vez con imponer aranceles a España durante una reunión en Washington con el presidente argentino, Javier Milei. Sin embargo, el verdadero detonante geopolítico se remonta a marzo de 2026, cuando el Gobierno español prohibió formalmente que las tropas estadounidenses utilizaran las bases de uso conjunto de Rota, en Cádiz, y Morón de la Frontera, en Sevilla, para lanzar operaciones militares o bombardeos en el marco del conflicto abierto con Irán, un veto que el Pentágono consideró una afrenta directa a la cooperación militar.
El portazo definitivo se escenificó ayer, 7 de julio de 2026, cuando Madrid rechazó de plano suscribir el nuevo y exigente suelo presupuestario del cinco por ciento para el año 2035, defendiendo que España mantendrá su propia hoja de ruta fijada en el dos con uno por ciento.
La réplica del Gobierno español no se ha hecho esperar y se ha articulado a través de un comunicado oficial redactado de urgencia. Fuentes del Palacio de la Moncloa han asegurado recibir la noticia con tranquilidad y normalidad, enmarcando las palabras del presidente estadounidense en su habitual retórica agresiva, al tiempo que recordaban que la relación bilateral entre ambas sociedades sigue siendo excelente.
En el plano técnico y económico, el Ejecutivo de Sánchez ha desactivado la viabilidad legal de la amenaza de Trump al subrayar que Estados Unidos no tiene la potestad jurídica de imponer sanciones comerciales o aranceles unilaterales a España de forma aislada, dado que la política comercial es una competencia exclusiva de la Comisión Europea y del mercado común, lo que implicaría que cualquier agresión a un miembro del bloque activaría una respuesta comercial automática de los veintisiete países de la Unión.
Asimismo, Madrid ha recordado a Washington que el principal beneficiario del intercambio económico actual es el propio mercado estadounidense, que goza de un notable superávit comercial con España al vender al país ibérico muchos más productos de los que le compra.
El comunicado de Moncloa concluye enfatizando que los vínculos comerciales e industriales reales los tejen las empresas privadas y los mercados financieros bajo un marco internacional seguro, una red de flujos económicos que las decisiones unilaterales de los gobernantes no pueden disolver por decreto.
Aunque el anuncio de Trump supone un terremoto político sin precedentes en la historia de la Alianza Atlántica, la práctica totalidad de los analistas legales coinciden en que la orden ejecutiva colisionará de inmediato con el muro del derecho internacional y los tratados de la Unión Europea.