En un escenario marcado por la inestabilidad geopolítica, India ha intensificado sus contactos estratégicos con Marruecos para asegurar el suministro de fertilizantes. Esta maniobra, que busca diversificar proveedores frente a la guerra en Oriente Medio y las restricciones exportadoras de China, sitúa al Reino alauí como un socio indispensable para las dos mayores democracias del mundo.
India: Blindaje ante la temporada de cultivo
Según revelaciones de la agencia Reuters, el Gobierno de Nueva Delhi ha iniciado conversaciones de alto nivel con Rabat, además de mantener canales con Rusia y Bielorrusia. El objetivo es evitar cualquier perturbación en la cadena de suministro global que pueda comprometer la próxima temporada de cultivo de verano (junio y julio), periodo crítico para la siembra de productos estratégicos como el arroz, el maíz, el algodón y las semillas oleaginosas.
Aunque las autoridades indias aseguran disponer de reservas superiores a las del año pasado, una fuente gubernamental advirtió que "la prolongación del conflicto en Oriente Medio podría tensar la oferta". Como medida preventiva, India ya ha garantizado el suministro de 2,5 millones de toneladas anuales de fertilizantes procedentes de Marruecos para el bienio 2025-2026, fortaleciendo la estabilidad de su mercado interno de urea y fosfato de diamonio (DAP).
El papel crucial del Grupo OCP
El eje de esta alianza es el Grupo OCP, gigante estatal marroquí y líder mundial en la industria de los fosfatos. Marruecos, poseedor de las mayores reservas mundiales de roca fosfórica, juega un papel determinante en el suministro de materias primas esenciales. Para India, que depende críticamente de las importaciones de fosfatos y gas natural licuado, la fiabilidad de Marruecos actúa como un contrapeso necesario ante la volatilidad de los mercados asiáticos y europeos.
EE. UU. busca una "póliza de seguro" en Rabat
La estrategia india coincide cronológicamente con movimientos similares de la Casa Blanca. El asesor económico estadounidense, Kevin Hassett, describió las recientes discusiones con Marruecos como una "póliza de seguro" para proteger a los agricultores de EE. UU. frente al aumento de costes logísticos y de transporte derivados de la crisis bélica.
En este contexto, la administración Biden ha otorgado licencias a Venezuela para incrementar su producción, aunque reconoce que la solución definitiva pasa por socios estables como Marruecos.
Presión interna en Washington por los aranceles
Paralelamente, la presión sobre el gobierno estadounidense crece desde el sector agrario. Organizaciones de peso, como la Asociación Americana de Soja y la Asociación Nacional de Productores de Maíz, han solicitado formalmente la eliminación de los aranceles compensatorios impuestos a los fosfatos marroquíes en 2021.
En una carta dirigida a las empresas Mosaic y Simplot, los agricultores instaron a retirar el apoyo a estas restricciones, argumentando que garantizar el acceso a fertilizantes a precios competitivos es vital para mantener la viabilidad de las explotaciones estadounidenses en un mercado global fragmentado.