El presidente de la Unión Mundial de Académicos Musulmanes, Ali Muhiddin al-Qaradaghi, ofreció nuevas aclaraciones sobre la controversia generada por un informe emitido por la oficina de prensa de la organización respecto a los recientes acontecimientos en Ceuta. Esto ocurre tras anunciar los motivos para retirar el material periodístico que provocó intensas reacciones, especialmente en Marruecos, debido a sus referencias a la crisis migratoria, al gobierno del presidente español Pedro Sánchez y a diversas hipótesis políticas que generaron un amplio debate.
En una declaración aclaratoria, Al-Qaradaghi puntualizó que el texto retirado no constituyó un comunicado oficial de la Unión ni reflejó su postura personal. Explicó que se trató de un informe elaborado por la oficina de prensa con la información disponible en ese momento. Asimismo, añadió que decidió eliminarlo al constatar el volumen de interpretaciones contradictorias, buscando evitar que el contenido fuera explotado o sacado de contexto.
El presidente de la Unión señaló que el propósito central del informe no era debatir la soberanía sobre Ceuta o Melilla, sino destacar lo que consideró posiciones positivas de Pedro Sánchez hacia la causa palestina y otros asuntos justos. También buscaba alertar sobre los intentos de atacar a gobiernos o figuras que apoyan los derechos palestinos. En este sentido, negó rotundamente que el texto tuviera como objetivo perjudicar a Marruecos o restar valor a sus derechos históricos y soberanos.
Al-Qaradaghi enfatizó que la publicación no abordó la situación de Ceuta desde la perspectiva de la soberanía o la dependencia, ni pretendió cuestionar los derechos del Reino. Subrayó que Marruecos ocupa un lugar destacado dentro de la Unión y que sus eruditos han sido históricamente un referente en la consideración de los fines de la Sharia, la preservación de los intereses de la nación islámica y la promoción de su unidad.
Asimismo, reiteró su postura firme hacia Marruecos y su pueblo, elogiando su papel histórico en la defensa de las causas islámicas. En particular, recordó su contribución a la liberación de Jerusalén junto al sultán Saladino, un legado visible en la ciudad santa a través de "Bab al-Maghreb" y "Haret al-Maghreb", además del "Pasillo de los Magrebíes" en Al-Azhar al-Sharif.
En uno de los puntos más relevantes, el presidente de la Unión fijó una posición clara sobre el expediente de Ceuta y Melilla, declarando que considera a ambas ciudades como territorios marroquíes ocupados. Afirmó el respaldo de la organización al derecho inalienable de Marruecos a recuperarlas, junto con el resto de los territorios islámicos ocupados, en consonancia con los principios de unidad de la nación.
Esta aclaración se produce tras días de intensas críticas suscitadas por una publicación previa de Al-Qaradaghi en su cuenta de la plataforma X, reproducida por el sitio web de la Unión bajo el título: "¿Qué está pasando en Ceuta? ¿Y quién quiere derrocar a Pedro Sánchez?". En dicho texto, se describía a la ciudad como parte de las "fronteras de Europa" y se calificaba la llegada de miles de migrantes como una de las crisis más graves para España y el continente.
La publicación generó aun más controversia al incluir hipótesis políticas sin respaldo documental, como la posibilidad de que "manos sionistas" estuvieran instrumentalizando la crisis para debilitar al gobierno de Sánchez por sus críticas a Israel, o la eventual presión de Estados Unidos sobre España y Europa "a través de Marruecos". Diversos analistas marroquíes consideraron que estas afirmaciones carecían de fundamento y contenían implicaciones perjudiciales para el Reino.
Sectores académicos, religiosos y mediáticos en Marruecos reaccionaron con dureza, señalando que omitir la marroquinidad de Ceuta y Melilla para adoptar una narrativa alineada con el discurso europeo representa una distorsión de la historia y del marco legal del conflicto, un hecho especialmente sensible al provenir del líder de una institución representativa de los académicos musulmanes.
Entre las voces más críticas destaca la del jeque Sadiq Ahmad Al-Othmani, secretario general de la Liga de Eruditos Musulmanes en América Latina. Al-Othmani sostuvo que la publicación abordó Ceuta como si fuera una ciudad exclusivamente española, e instó a recordar el contexto histórico y a verificar los hechos antes de emitir conclusiones políticas carentes de evidencia, en particular cuando afectan a un Estado islámico.
Diversos observadores recordaron también el trasfondo histórico de ambos enclaves: Ceuta fue ocupada por Portugal en 1415 y cedida a la corona española mediante el Tratado de Lisboa en 1668, mientras que Melilla fue ocupada en 1497, en el marco de la expansión ibérica tras la caída de Granada. Por ello, concluyeron que ignorar estos antecedentes resulta incompatible con el simbolismo y la autoridad moral que ostentan la Unión Mundial de Académicos Musulmanes y su presidente.