Tras la inauguración de la planta de Safran para sistemas de aterrizaje, Marruecos pasa del ensamblaje a ser un eslabón importante en la cadena de fabricación aeronáutica.

El lanzamiento por parte del rey Mohammed VI, el viernes, de una nueva fábrica para la producción de sistemas de tren de aterrizaje de aviones del grupo "Safran" en la provincia de Nouaceur, refleja una nueva fase industrial cuyo impacto trasciende los límites de una única inversión o un proyecto adicional dentro del ecosistema aeronáutico marroquí, hacia una transformación estructural en la naturaleza de la posición del Reino en las cadenas de valor globales, y su transición gradual de ser una plataforma industrial que acoge operaciones de ensamblaje y fabricación parcial a un actor industrial capaz de asimilar tecnologías de alta complejidad y participar en la producción de componentes de precisión que son fundamentales en la fabricación de aeronaves modernas.

El rey Mohammed VI presidió el viernes la ceremonia de lanzamiento de este proyecto estratégico con una inversión superior a los 280 millones de euros, en un paso que refleja la profundización de la asociación industrial entre Marruecos y el grupo francés, y confirma la apuesta continua por las industrias aeronáuticas como uno de los pilares de la transformación económica e industrial del país.

Este proyecto se enmarca en una dinámica industrial que se extiende por más de dos décadas, en la que Marruecos ha apostado gradualmente por construir una base industrial especializada en el sector aeronáutico, comenzando por atraer a empresas multinacionales fabricantes de componentes de aeronaves, pasando por el desarrollo de un ecosistema industrial integrado en zonas industriales especializadas, hasta llegar a la integración de las competencias marroquíes en cadenas de producción de alta precisión.

Esta trayectoria ha permitido a Marruecos consolidar gradualmente su posición como uno de los centros más importantes de la industria aeronáutica en África, y como una plataforma de producción geográficamente cercana a Europa, capaz de satisfacer las exigencias de las empresas multinacionales en términos de calidad, coste y estabilidad.

La elección del Grupo Safran de Marruecos para establecer una planta especializada en la producción de sistemas de tren de aterrizaje de aeronaves representa un fuerte indicador del nivel de confianza que goza el ecosistema industrial marroquí. Especialmente porque estos componentes se encuentran entre las partes más complejas de una aeronave en términos de diseño, ingeniería y pruebas, y están sujetos a estándares de seguridad muy estrictos debido a su papel crucial en garantizar la seguridad de las operaciones de despegue y aterrizaje. La fabricación de este tipo de equipos requiere una infraestructura industrial avanzada, recursos humanos cualificados y un sistema de calidad preciso, lo que refleja el nivel de madurez alcanzado por la industria aeronáutica marroquí.

Según los datos que acompañaron el anuncio del proyecto, esta planta constituirá un elemento central dentro de la cadena de suministro industrial del Grupo Safran. Movilizará una inversión superior a los 280 millones de euros y permitirá la creación de unos 500 puestos de trabajo directos para profesionales marroquíes especializados, con un acompañamiento a través de programas de formación y cualificación profesional y técnica que respondan a los requisitos de este sector de alta precisión.

Se prevé que la planta comience a producir las primeras piezas a partir del año 2029, con una producción dirigida principalmente a satisfacer la creciente demanda de sistemas de tren de aterrizaje para aeronaves de corto y medio recorrido, encabezadas por las aeronaves vinculadas al programa "Airbus A320", que experimenta una continua expansión mundial.

Este proyecto tiene una doble dimensión estratégica: por un lado, contribuye a fortalecer la posición de Marruecos dentro de la red de producción global de las empresas de la industria aeronáutica y, por otro, refleja una transformación en la naturaleza de la relación entre el Reino y los inversores industriales internacionales. Ya no se trata solo de establecer unidades de producción de bajo coste, sino de construir alianzas industriales basadas en la transferencia de tecnología, el fortalecimiento de la integración local y el desarrollo de las competencias nacionales.

Esto fue señalado por el Ministro Delegado encargado de la Inversión, la Convergencia y la Evaluación de las Políticas Públicas, Karim Zidane, quien consideró que la inauguración de esta fábrica representa un nuevo hito en el desarrollo de la industria aeronáutica nacional, refuerza la posición de liderazgo de Marruecos en este campo, y abre nuevos horizontes para los jóvenes talentos marroquíes cualificados para integrarse en industrias avanzadas de alto valor añadido.

En su lectura de la importancia del proyecto, el responsable gubernamental subrayó que este paso refleja la transformación que está experimentando la estrategia industrial del Reino, pasando de una lógica de "Producir en Marruecos" a una lógica de "Producir con Marruecos", es decir, la transición de la mera atracción de inversiones a la construcción de alianzas industriales integradas basadas en el desarrollo de ecosistemas locales de fabricación, la transferencia de conocimientos y la ampliación de la integración en las cadenas de suministro mundiales. Asimismo, consideró que este proyecto otorga una proyección adicional al Reino, no solo como un destino atractivo para la inversión, sino también como un país de excelencia industrial en los campos de la tecnología avanzada, señalando que este camino constituye un comienzo exitoso hacia la consecución de un objetivo más ambicioso: desarrollar una capacidad industrial marroquí capaz de fabricar un avión con una impronta totalmente nacional.

Por su parte, Séverine Charie-Lamothe, directora de la división de Sistemas de Aterrizaje e Integración del grupo Safran, afirmó que Marruecos se ha convertido en un actor clave en la estrategia industrial del grupo gracias a su competitividad, la calidad de sus competencias humanas y el desarrollo de su infraestructura industrial.

Explicó que la nueva planta reforzará la flexibilidad y la competitividad del grupo a nivel mundial, y contribuirá a fortalecer la producción de sistemas de aterrizaje para aviones de corto y medio recorrido, en un contexto de creciente demanda mundial de este tipo de aeronaves.

Añadió que el grupo emplea actualmente a cerca de 5000 personas en Marruecos a través de diez empresas especializadas en la industria aeronáutica, lo que refleja la profundidad de la asociación industrial entre ambas partes y su continuidad a largo plazo. También elogió la experiencia de los talentos marroquíes en el campo de la industria aeronáutica, considerando que la elección de Marruecos para establecer este proyecto no fue arbitraria, sino el resultado de un largo proceso de construcción de confianza industrial y desarrollo de un sistema de producción integrado.

Esta inversión también refleja una transformación más profunda en la estructura de la economía industrial marroquí, que en los últimos años ha trabajado en el desarrollo de una infraestructura avanzada que incluye zonas industriales especializadas, puertos y aeropuertos modernos, y redes logísticas desarrolladas, además de un sistema de formación profesional y de ingeniería destinado a preparar recursos humanos capaces de satisfacer las demandas de las industrias de precisión. Esta acumulación gradual ha permitido atraer a grandes empresas mundiales del sector aeronáutico y ha convertido a Marruecos en uno de los centros de producción de componentes de aeronaves más importantes del continente africano.

En el contexto de las transformaciones globales que experimenta el sector de la aviación, donde las grandes empresas tienden a reestructurar sus cadenas de producción para ser más flexibles y menos costosas, Marruecos emerge como una opción estratégica que combina la proximidad geográfica a los mercados europeos, la estabilidad política e institucional y la disponibilidad de mano de obra cualificada, lo que lo ha convertido en una plataforma industrial fiable para los inversores internacionales que buscan emplazamientos de producción capaces de garantizar la continuidad y la calidad.

Este proyecto no es ajeno a las nuevas tendencias medioambientales que han pasado a regir la industria mundial, ya que la nueva fábrica depende de energía 100 % libre de carbono, en consonancia con la orientación nacional hacia la transición energética y el desarrollo de una industria sostenible que respete las normas medioambientales internacionales. Esta elección refleja la aspiración de Marruecos de posicionarse en la economía verde y atraer inversiones industriales que se adapten a las transformaciones globales relacionadas con la reducción de emisiones y la promoción de la sostenibilidad.

Se espera que el proyecto contribuya a crear una dinámica económica local en su entorno geográfico, mediante la creación de oportunidades de empleo directas e indirectas, la dinamización del sistema de formación técnica y profesional y el fortalecimiento de la demanda de servicios relacionados con el sector industrial, consolidando así la posición de la región de Casablanca-Settat como un importante polo industrial en el campo de las industrias aeronáuticas.

Desde una perspectiva más amplia, el lanzamiento de la nueva fábrica de Safran parece reflejar una etapa avanzada de madurez del modelo industrial marroquí, que ha pasado gradualmente de centrarse en las industrias de ensamblaje a atraer industrias de alta precisión y tecnología. Se trata de una transformación que refleja el deseo del Reino de reposicionarse en la economía mundial, no solo como un lugar de producción, sino como un socio industrial capaz de contribuir al desarrollo de las cadenas de valor globales.

En este contexto, el analista económico especializado en políticas industriales, Mohand Mezouz, declaró a "Assahifa" que la importancia de este proyecto no se reduce a su volumen de inversión o al número de puestos de trabajo que creará, sino a su significado en la transformación que está experimentando el modelo industrial marroquí hacia la atracción de eslabones de producción más complejos dentro de las cadenas de valor globales.

El experto explicó que la integración de Marruecos en la fabricación de componentes precisos y sensibles, como los sistemas de tren de aterrizaje de aviones, significa en la práctica su transición de la posición de "contratista industrial" a la de "socio industrial", donde el valor añadido se vincula al conocimiento técnico y la especialización en ingeniería, y no solo al coste competitivo de la mano de obra.

Añadió que este tipo de inversiones contribuye a remodelar la estructura económica a mediano plazo, mediante la creación de una demanda creciente de competencias de ingeniería y técnicas, impulsando al sistema de formación a adaptarse a las necesidades de las industrias avanzadas, además de reforzar el atractivo del país para las inversiones relacionadas con la investigación y el desarrollo.

Consideró que el verdadero desafío de tales proyectos no reside únicamente en la producción directa, sino en su capacidad para crear un tejido industrial paralelo de proveedores locales y servicios de ingeniería y tecnología, lo que permite ampliar la integración industrial y reducir gradualmente la dependencia tecnológica, constituyendo una de las condiciones esenciales para construir una soberanía industrial efectiva en los sectores de alta tecnología.

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