La controversia abierta dentro del Gobierno español por la información que manejaban los servicios de inteligencia antes de la crisis migratoria de Ceuta sumó este miércoles una nueva voz de peso. Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática y director del mando único creado para gestionar la emergencia, se alineó con el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, al asegurar que «no hubo ningún aviso del CNI» que permitiera anticipar una llegada de semejante magnitud. Su intervención se produce, sin embargo, al mismo tiempo que salen a la luz nuevos datos que apuntan en sentido contrario y sitúan el 29 de julio, un día antes de los cruces masivos, como una fecha clave en las comunicaciones de los servicios de inteligencia.
Torres entra así de lleno en una polémica surgida tras el choque público entre Margarita Robles y Marlaska. La ministra de Defensa defendió ante el Congreso que el CNI había cumplido con su cometido y había compartido la información disponible con las Fuerzas de Seguridad y la Delegación del Gobierno, mientras Interior sostuvo que «no hubo ningún informe» que permitiera prever lo ocurrido los días 30 y 31 de julio. El responsable del mando único respalda ahora esta última versión y refuerza la posición de Marlaska frente a la expresada por Robles.
«Se reporta todos los días la situación, pero no hubo ninguna comunicación de que iba a haber una llegada así en Ceuta. Si nos hubiese llegado, la actuación hubiese sido otra», afirmó Torres este miércoles en una entrevista en la Cadena SER. Preguntado expresamente por las versiones de Robles y Marlaska, el ministro se remitió a la explicación de Interior y sostuvo que no se comunicó al Gobierno que fueran a llegar decenas de miles de personas. Fuentes de La Moncloa citadas por laSexta han cerrado filas con esa interpretación y aseguran que los servicios de inteligencia únicamente habían advertido de un ligero aumento de las llegadas por vía marítima, dentro de los incrementos habituales del verano.
Las nuevas informaciones conocidas este miércoles complican, no obstante, esa versión. ABC, citando fuentes de seguridad, sostiene que el CNI alertó el 29 de julio a Interior de la preparación de un «inminente asalto» a la frontera coincidiendo con el Día del Trono en Marruecos. El dato de las 180.000 personas requiere una precisión importante: Robles habló ante el Congreso de grupos de WhatsApp y Facebook, algunos con hasta 180.000 usuarios, en los que se difundían llamamientos para entrar en Ceuta el 30 de julio. Las informaciones publicadas este miércoles interpretan ese seguimiento como una alerta previa sobre la magnitud potencial de la movilización.
Según las fuentes de seguridad citadas por ABC, la información fue trasladada a la Delegación del Gobierno en Ceuta, la Guardia Civil, la Policía Nacional y el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, y habría llegado a «todos los estamentos» del Ministerio del Interior. De confirmarse esos extremos, el debate cambia de naturaleza: ya no se trataría únicamente de establecer si existía o no información previa, sino de determinar qué se comunicó exactamente, a quién, con qué grado de urgencia y cómo fue valorado antes de que comenzaran los cruces masivos.
Este punto enlaza directamente con lo expuesto el martes por Robles. La ministra destacó el trabajo de los 25 miembros del CNI destinados en Ceuta y señaló que el servicio monitorizaba diariamente la inmigración irregular, las redes organizadas y otras amenazas. También explicó que el 29 de julio se detectaron en redes sociales convocatorias para entrar en Ceuta aprovechando las celebraciones del Día del Trono. Marlaska, prácticamente al mismo tiempo desde La Moncloa, negó que existiera un informe que anticipara el escenario que finalmente se produjo.
La entrada de Torres en esta disputa resulta especialmente significativa por su nueva responsabilidad al frente del mando único. El ministro encargado ahora de coordinar la respuesta del Estado a la emergencia adopta la tesis de Interior precisamente cuando aparecen informaciones que refuerzan parte del relato expuesto por Defensa. La aparente contradicción puede residir también en la naturaleza de la comunicación: Marlaska y Torres niegan que existiera un aviso capaz de prever una llegada de decenas de miles de personas, mientras Robles y las fuentes citadas por la prensa sostienen que sí hubo información previa sobre convocatorias y riesgo de una movilización masiva.
La polémica se mantiene abierta, por tanto, sobre un matiz que resulta decisivo para depurar responsabilidades: si el CNI se limitó a trasladar información obtenida durante su seguimiento ordinario o si aquella información constituía una alerta suficientemente concreta para activar medidas extraordinarias. Es precisamente ese punto el que las distintas versiones dentro del Ejecutivo español siguen sin aclarar.
Mientras continúa el cruce de versiones, Torres reconoció además que, casi un mes después del inicio de la crisis, ni el Gobierno central ni las autoridades de Ceuta conocen «con exactitud» cuántos migrantes permanecen todavía en la ciudad. Según sus datos, hay 1.410 menores filiados, aunque quedan otros pendientes de identificación. El responsable del mando único anunció que visitará junto a Vivas distintos espacios con el objetivo de habilitar unas 2.000 plazas adicionales y acelerar los procesos de filiación.
Torres insistió asimismo en que la voluntad del Ejecutivo español continúa siendo el retorno a Marruecos de quienes no tengan derecho a permanecer en territorio español. Confirmó que ya se han iniciado algunos expedientes de expulsión, que deberán tramitarse respetando las garantías legales y los plazos correspondientes.