Cuatro países del sur de África presentan una candidatura conjunta para albergar la Copa Africana de Naciones y devolver el gran torneo continental a una región con una profunda tradición futbolística
Johannesburgo.— El sur de África ha decidido jugar unido uno de los partidos más importantes de su historia reciente. Sudáfrica, Botsuana, Zimbabue y Namibia han presentado oficialmente una candidatura conjunta para organizar la Copa Africana de Naciones 2028 (AFCON), una apuesta que refleja la creciente tendencia de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) por impulsar proyectos regionales capaces de compartir infraestructuras, recursos y desarrollo deportivo.
La confirmación llegó de la mano del presidente de la Federación de Fútbol de Botsuana y máximo responsable de la COSAFA, Tariq Babitseng, quien anunció que la candidatura fue registrada dentro del plazo establecido por la CAF. Con ello, los cuatro países inician oficialmente una carrera que podría devolver el mayor torneo de selecciones del continente al África austral, una región con una larga tradición futbolística y con capacidad para albergar eventos de primer nivel.
El proyecto aspira a aprovechar la experiencia organizativa acumulada por Sudáfrica tras el Mundial de 2010, así como la infraestructura deportiva existente en los cuatro países. La intención es ofrecer una candidatura sólida desde el punto de vista logístico, con estadios modernos, buenas conexiones de transporte y una distribución geográfica que permita acercar el torneo a millones de aficionados de toda la región.
Más allá del aspecto deportivo, la propuesta representa una declaración de intenciones. La organización conjunta permitiría fortalecer la cooperación entre los cuatro países, impulsar el turismo, favorecer nuevas inversiones en infraestructuras y generar un importante impacto económico durante las semanas de competición. El fútbol vuelve a convertirse, una vez más, en una herramienta de integración regional y de proyección internacional.
La candidatura también responde a la evolución que está experimentando el fútbol africano. En los últimos años, la CAF ha apostado por modelos de organización compartida que permiten repartir los beneficios económicos y sociales entre varios países, al tiempo que reducen la carga financiera que supone albergar un torneo de estas dimensiones para un único anfitrión.
De ser elegida, esta sería la primera ocasión en la historia en la que cuatro países organizan conjuntamente una fase final de la Copa Africana de Naciones, un hito que consolidaría una nueva forma de entender la organización de las grandes competiciones continentales.
Ahora será la CAF la encargada de evaluar las diferentes candidaturas antes de anunciar la sede definitiva de la edición de 2028. Mientras tanto, Sudáfrica, Botsuana, Zimbabue y Namibia ya han dado el primer paso de un proyecto que pretende convertir al sur del continente en el epicentro del fútbol africano.