Israel prepara para octubre su mayor presencia empresarial hasta la fecha en el Marrakech Air Show, con siete compañías de defensa encabezadas por tres de los grandes nombres de su industria militar: Israel Aerospace Industries (IAI), Elbit Systems y Rafael Advanced Defense Systems. Junto a ellas estarán XTEND, Shilat, UVision y Orbit Technologies, en una edición que llega cuando Marruecos acelera sus planes para desarrollar una industria militar propia y amplía el número de socios extranjeros dispuestos a producir y transferir tecnología en el Reino.
La participación israelí tampoco aparece de la nada. Rabat y Tel Aviv llevan años estrechando su cooperación militar y 2026 ha añadido nuevos capítulos a una relación que comenzó a tomar forma tras la reanudación de los vínculos oficiales en 2020. En enero, la tercera reunión de la Comisión Militar Conjunta, celebrada en Tel Aviv, concluyó con un programa de trabajo para este año que incluye encuentros profesionales y visitas a unidades e industrias de defensa israelíes.
A ese recorrido se suma ahora un escenario político distinto. El 16 de septiembre, Nasser Bourita y Gideon Sa’ar acordaron en Nueva York elevar las oficinas de enlace de Marruecos e Israel al rango de embajadas y proceder al intercambio de embajadores, durante una reunión trilateral en la que participó también Estados Unidos. La decisión llega cuando los vínculos militares e industriales entre ambos países habían avanzado ya mucho más deprisa que su representación diplomática.
Marrakech Air Show permitirá comprobar hasta dónde ha llegado ese acercamiento. IAI expondrá el sistema de defensa aérea Barak, el sistema de precisión LORA, el Heron MK II, la tecnología de combate colaborativo OPAL y soluciones de comunicaciones por satélite. Elbit Systems presentará, entre otros equipos, el sistema PULS, tecnologías electroópticas, kits de guiado y distintas familias de aeronaves no tripuladas. Rafael y las otras cuatro compañías completarán una representación israelí inédita hasta ahora en el salón marroquí.
Pero el interés por Marrakech no acaba en la exposición de material. IAI ha adelantado que aprovechará su participación para profundizar en la cooperación local, buscar colaboraciones industriales e impulsar el intercambio de conocimiento y la transferencia tecnológica con socios marroquíes y regionales. Es precisamente ahí donde la presencia israelí conecta con uno de los principales cambios que se están produciendo en el sector de la defensa en Marruecos.
Rabat ha comenzado a acompañar la modernización de sus Fuerzas Armadas con una política destinada a desarrollar capacidad industrial dentro del país. La compra de material extranjero sigue ocupando un lugar central, pero los acuerdos firmados en los últimos años muestran un interés creciente por incorporar fabricación local, mantenimiento, ingeniería, investigación y transferencia de tecnología.
Israel entró pronto en ese terreno. En 2022, el Ministerio de Industria y Comercio marroquí e IAI firmaron un memorando para desarrollar proyectos conjuntos que contemplaban la fabricación de componentes y aeroestructuras, impresión 3D y piezas de motores, además de un centro de ingeniería e investigación y desarrollo y una red de proveedores locales. Rabat presentó entonces el acuerdo como un "partenariado estratégico".
Desde entonces, el mapa se ha hecho bastante más amplio.
Marruecos ha inaugurado proyectos industriales con empresas de distintos países mientras trata de trasladar al sector militar parte de la experiencia acumulada durante años en aeronáutica. La implantación de Tata Advanced Systems en Berrechid introdujo a India en ese proceso; compañías turcas han reforzado igualmente su presencia y fabricantes franceses mantienen una posición asentada tanto en el mercado marroquí como en su tejido aeronáutico. Empresas israelíes, por su parte, han avanzado desde el suministro de sistemas hacia fórmulas que incluyen cooperación industrial.
El movimiento coincide con una etapa de fuerte renovación de las Fuerzas Armadas Reales. Marruecos fue el mayor importador africano de grandes sistemas de armas durante el periodo 2021-2025, después de elevar sus adquisiciones un 12% respecto al quinquenio anterior, según los últimos datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
Estados Unidos conserva una amplia ventaja como principal suministrador, con alrededor del 60% de las importaciones marroquíes durante ese periodo. Lo significativo está en lo ocurrido inmediatamente detrás: Israel alcanzó el 24%, situándose en segunda posición, mientras Francia representó alrededor del 10%.
El peso israelí ha crecido con rapidez. Para el periodo 2020-2024, SIPRI estimaba su participación en aproximadamente el 11% de las importaciones marroquíes. La comparación debe hacerse con cautela porque se trata de dos quinquenios móviles que se solapan, pero permite apreciar el espacio que las compañías israelíes han ganado en el mercado marroquí en pocos años.
La entrada de Israel tampoco ha desplazado a los socios tradicionales de Rabat. Estados Unidos continúa siendo, con diferencia, el primer proveedor y mantiene una relación militar con Marruecos que precede ampliamente al acercamiento con Tel Aviv. Francia conserva también una presencia importante. Lo que ha cambiado es el abanico de opciones: junto a estadounidenses y franceses aparecen ahora con mayor peso israelíes, turcos e indios, además de otros actores con los que Marruecos ha explorado nuevas fórmulas de cooperación.
Esa diversificación coincide con el desarrollo de una base industrial que empieza a modificar la posición de Marruecos frente a sus proveedores. El Reino dispone desde hace años de un sector aeronáutico integrado en cadenas internacionales de producción y ha tratado de aprovechar esa experiencia para atraer actividades vinculadas a defensa. Benslimane, Benguerir, Berrechid y los polos industriales del eje Casablanca-Rabat concentran parte de los proyectos surgidos al calor de esa política.
La posición geográfica añade otro elemento. Marruecos está situado frente al mercado europeo, entre el Mediterráneo y el Atlántico y con acceso directo a África occidental, una combinación a la que se suma una infraestructura industrial y logística desarrollada durante las últimas dos décadas. Para las compañías extranjeras, el mercado marroquí ofrece así una doble perspectiva: los programas de modernización de las propias Fuerzas Armadas y la posibilidad de utilizar el país como plataforma industrial con proyección regional.
IAI ha introducido expresamente esa segunda lectura al hablar de cooperación con socios "marroquíes y regionales". No es un matiz menor para una compañía que ya había firmado en 2022 un acuerdo industrial con Rabat y que ahora llegará a Marrakech junto a otros seis fabricantes israelíes.
La presencia de esas empresas se produce, además, cuando Marruecos e Israel acaban de dar un nuevo rango político a su relación. El encuentro del 16 de septiembre en Nueva York reveló que la decisión de elevar las representaciones a embajadas fue precedida por meses de conversaciones bajo supervisión estadounidense. Los contactos abarcaron también inversiones, cooperación económica y entendimientos relacionados con defensa e industria militar en Marruecos.
Washington vuelve a aparecer así en una relación que no puede explicarse únicamente en clave bilateral. Estados Unidos continúa siendo el principal socio militar de Rabat, acompañó el proceso abierto en 2020 y estuvo presente en la reunión de Nueva York. El acercamiento con Israel se ha desarrollado en paralelo, sin sustituir ese vínculo, mientras Marruecos ha seguido ampliando sus relaciones con otros proveedores.
La cita de octubre mostrará, en cualquier caso, una realidad que va más allá de la presencia de siete empresas. Marruecos continúa siendo uno de los grandes compradores de armamento del continente, pero la carrera entre sus proveedores empieza a librarse también alrededor de quién está dispuesto a invertir, producir y compartir tecnología dentro del Reino.