El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este martes en el Palacio de la Moncloa para realizar su balance político antes del descanso estival, en una rueda de prensa que ha servido como pistoletazo de salida a la próxima campaña electoral.
Sánchez ha presentado un amplio informe de rendición de cuentas bajo el título 'Cumpliendo', extendiendo su análisis no solo al último semestre, sino a sus ocho años de mandato desde que asumiera el poder en 2018.
Durante su extensa intervención, el jefe del Ejecutivo se ha centrado en lo que ha denominado la "agenda del sentido común", apoyada en una profusión de datos macroeconómicos y de empleo que sitúan a España en una posición de liderazgo dentro de la Unión Europea. Sánchez ha subrayado que el país ha logrado navegar ciclos económicos turbulentos con éxito, afirmando con rotundidad: "Vamos a cerrar 2026, en un contexto difícil y complejo, creciendo cinco veces más que Italia, cuatro veces más que Alemania y tres veces más que Francia".
Asimismo, ha presumido de alcanzar cifras récord de afiliación a la Seguridad Social y una tasa de paro por debajo del 10% por primera vez en casi dos décadas, junto con una reducción de 20 puntos en la deuda pública y un incremento del gasto en bienestar social de 145.000 millones de euros, reiterando que estos logros constituyen el núcleo de la política que el Gobierno comparte con la mayoría social del país.
La comparecencia se ha visto marcada por las punzantes preguntas de los periodistas sobre las investigaciones judiciales que afectan a su entorno más cercano. Sánchez ha defendido con firmeza la integridad de su esposa, Begoña Gómez, y de su hermano, David Sánchez, calificando los procedimientos abiertos como "causas políticas" impulsadas por acusaciones populares a instancias del Partido Popular (PP) y Vox.
El presidente ha hecho hincapié en la alta cualificación académica y profesional de su hermano para desvincularlo de cualquier sospecha de parentesco, señalando: "No es mi hermano solo, es fundamentalmente David Sánchez, y tiene todo el derecho a recurrir esta sentencia que considera injusta". En cuanto a su esposa, ha cuestionado tajantemente los intentos de deshumanizarla y cercenar su desarrollo profesional por el mero hecho de ser la cónyuge del presidente. Sánchez ha concluido arremetiendo contra el anterior modelo neoliberal del Partido Popular, caracterizado por los recortes y el aumento de la desigualdad, y ha afianzado que la suya es hoy una "administración de la gente, por la gente y para la gente".
Entre las cifras de Moncloa y la crispación de la calle: la oposición responde y el terreno se moviliza
Por su parte, las reacciones de la oposición no se han hecho esperar, rechazando de plano el relato gubernamental. El Partido Popular (PP) ha acusado al presidente del Gobierno de "trilerismo político" y de utilizar la plataforma de Moncloa para "tapar las sospechas judiciales", señalando que los datos económicos de los que presume Sánchez están "completamente desconectados de la realidad del ciudadano español, que sufre el azote de la inflación, la crisis de la vivienda y la pérdida de poder adquisitivo".
Por otro lado, la formación Vox ha condenado el discurso de Sánchez, considerándolo un "intento de politizar la justicia y eludir la responsabilidad nacional ante los presuntos casos de corrupción en el seno del entorno familiar del Ejecutivo".
El choque no se ha limitado a los pasillos políticos ni a los comunicados partidistas, sino que la tensión se ha trasladado directamente a la calle. En las inmediaciones del recinto gubernamental se ha registrado un incidente fortuito cuando el convoy de Sánchez ha sido objeto del lanzamiento de huevos por parte de manifestantes indignados a su salida. Este hecho sobre el terreno sintetiza la profunda polarización política que atraviesa España, confirmando que el presidente del Gobierno cierra el curso político pertrechado tras la solidez de los grandes indicadores macroeconómicos, pero afrontando al mismo tiempo un frente de oposición compacto y protestas callejeras que no se vislumbran una tregua durante el receso veraniego.