Rumanía ha consolidado oficialmente su posición sobre la cuestión del Sáhara al considerar la Iniciativa de Autonomía presentada por Marruecos en 2007 como «la base más apropiada, seria, creíble y realista» para alcanzar una solución política al conflicto. El respaldo fue trasladado por el presidente rumano, Nicușor Dan, en un mensaje dirigido al rey Mohammed VI, en el que también afirma que una autonomía genuina bajo soberanía marroquí constituye una vía viable para resolver este contencioso regional.
La nueva posición de Bucarest fue comunicada al ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, por Dacian Cioloș, asesor del presidente rumano y ex primer ministro del país, durante un encuentro celebrado este lunes, según informó el Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores.
En su mensaje, Nicușor Dan explica que esta evolución responde a un análisis exhaustivo de los acontecimientos relacionados con la cuestión del Sáhara, un expediente que califica de especial importancia para Marruecos. El mandatario añade que el contexto internacional actual ofrece las condiciones adecuadas para que Rumanía adapte su posición en consonancia con sus compromisos europeos e internacionales.
El presidente rumano recuerda asimismo que su país figuró entre los primeros Estados europeos en expresar una posición favorable a Marruecos sobre este asunto y subraya que Bucarest ya había reconocido en 2022 los esfuerzos impulsados por el rey Mohammed VI para favorecer una solución política bajo los auspicios de las Naciones Unidas.
Con esta declaración, Rumanía se incorpora al creciente grupo de países europeos que consideran la propuesta marroquí de autonomía el marco más sólido para avanzar hacia una solución definitiva de este diferendo regional. La fórmula presentada por Rabat en 2007 plantea la concesión de amplias competencias de autogobierno al Sáhara bajo la soberanía de Marruecos y ha ido consolidándose durante los últimos años como la referencia diplomática respaldada por un número cada vez mayor de socios internacionales.
El Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores enmarca la decisión de Bucarest dentro de la dinámica internacional favorable a la integridad territorial del Reino y al plan de autonomía impulsado por el rey Mohammed VI. Según el jefe de la diplomacia marroquí, Nasser Bourita, cerca de una treintena de países europeos, entre ellos veinticuatro Estados miembros de la Unión Europea, respaldan ya la iniciativa marroquí como la base para una solución política, mientras que más de dos tercios de los Estados miembros de las Naciones Unidas apoyan esta propuesta como el marco más creíble y realista para resolver el diferendo.
El pronunciamiento de Rumanía se suma así a la tendencia observada en los últimos años entre numerosos socios europeos e internacionales, que han ido reforzando su apoyo a la iniciativa marroquí en paralelo al creciente reconocimiento del papel de Marruecos como actor de estabilidad y cooperación en el Mediterráneo y el continente africano.