En España han comenzado a escalar indicios de preocupación en los círculos políticos y mediáticos ante las crecientes transformaciones en el discurso emitido por algunos centros de pensamiento en Washington, especialmente aquellos vinculados a la corriente conservadora cercana al ala más dura dentro del Partido Republicano. Estos círculos han adoptado de manera creciente posturas favorables a Marruecos en cuestiones territoriales sensibles que afectan a la soberanía española.
Según un informe publicado por el diario El Español, este cambio no es ya una cuestión de posturas aisladas, sino que refleja una tendencia más amplia dentro de ciertos círculos intelectuales y políticos estadounidenses, que ven a Marruecos como un socio estratégico emergente en el norte de África, frente a un declive de la imagen de España en estos entornos, especialmente dadas las divergencias en las posturas hacia asuntos internacionales como la guerra en Gaza y las relaciones con Israel.
El informe señaló que estos relatos comenzaron primero en el expediente del Sáhara, pero hoy han pasado a un nivel más sensible para Madrid, mediante el planteamiento de posturas relacionadas con Ceuta y Melilla. Esto se ha considerado, según el informe, un desarrollo notable que refleja la expansión del alcance del apoyo estadounidense no oficial a las posturas marroquíes.
Estas preocupaciones estallaron, según indicó el informe, tras la publicación de dos artículos del historiador estadounidense y ex asesor del Pentágono, Michael Rubin, en los que llamaba explícitamente al reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla. Se trata de un planteamiento sin precedentes en este nivel dentro del discurso vinculado a los centros de pensamiento estadounidenses.
Añadió la misma fuente que Rubin no se limitó a la llamada política, sino que fue más allá al sugerir la organización de una nueva "marcha verde" hacia las dos ciudades, evocando simbólicamente la experiencia del Sáhara, calificando a Ceuta y Melilla como "enclaves ocupados", una caracterización que coincide con la narrativa marroquí.
El informe también recogió que Rubin consideró que la entrada de marroquíes desarmados en Ceuta y Melilla para izar la bandera no constituiría un motivo para la intervención de España ni siquiera de la OTAN. Fue incluso más allá al insinuar que la Alianza podría no movilizarse ni siquiera en caso de una intervención de fuerzas marroquíes, lo que se consideró uno de los puntos más controvertidos.
En contraste, el informe vinculó estas declaraciones con posturas emitidas por el presidente estadounidense Donald Trump, quien respaldó propuestas que instan a retirar las fuerzas estadounidenses de sus bases en España, especialmente en Rota y Morón, y trasladarlas a países que ofrezcan una mayor flexibilidad operativa, en una alusión implícita a Marruecos.
Asimismo, reforzó estas tendencias la postura del senador Lindsey Graham, quien dirigió duras críticas a España, acusándola de haber "perdido el rumbo" y de obstaculizar el uso de las capacidades militares estadounidenses, lo que sitúa a Madrid, según el informe, en una posición delicada dentro de sus relaciones con Washington.
El informe considera que estos acontecimientos reflejan la existencia de una corriente dentro de Estados Unidos que otorga una creciente legitimidad a la narrativa marroquí, especialmente desde la administración Trump, donde se presenta a Rabat como un aliado fiable frente a Irán y las corrientes islamistas, en contraste con la imagen de España como un socio menos alineado con los intereses estadounidenses.
Señaló el informe que esta narrativa se ha visto respaldada por centros de pensamiento como el Foro de Medio Oriente, el Instituto del Proyecto Americano y el Instituto Hudson, que impulsan un reposicionamiento estratégico de Estados Unidos en el Mediterráneo occidental mediante el fortalecimiento de la alianza con Marruecos y la adopción de lecturas de los conflictos regionales que se inclinan a su favor.
El informe también indicó que estos círculos no se limitan a defender a Marruecos, sino que redefinen Ceuta y Melilla como "enclaves coloniales" en África, un discurso que se alinea con la postura marroquí y refleja una transformación en ciertas narrativas dentro de los centros de pensamiento estadounidenses.
Este cambio se produce, según el informe, en el contexto de una dinámica geopolítica más amplia, en la que Marruecos ha reforzado su posición como socio de seguridad clave para Estados Unidos en el norte de África y la región del Sahel, especialmente en los ámbitos de la lucha antiterrorista y la migración, lo que le ha valido un creciente peso en los círculos de toma de decisiones en Washington.
En contraste, el informe señala que España ya no goza del mismo nivel de consenso dentro de estos círculos, donde se critican sus posturas exteriores, especialmente en lo relativo a Israel, lo que contribuye a reconfigurar los equilibrios de influencia en los debates estratégicos estadounidenses.