Portugal recurre a la experiencia de Marruecos y la UE para frenar la amenaza de incendios forestales

El primer ministro Luís Montenegro activa los convenios bilaterales con Rabat y Madrid ante una ola de calor extrema que sitúa al país luso en alerta máxima.

En un movimiento político y estratégico de gran calado regional, el Gobierno de Portugal ha formalizado este viernes una solicitud de asistencia internacional dirigida a la Unión Europea y, de manera bilateral, a sus socios estratégicos más cercanos: el Reino de Marruecos y España. La iniciativa busca asegurar el despliegue inmediato de aeronaves adicionales especializadas en la extinción de incendios, en un esfuerzo preventivo por blindar el territorio luso ante la severa ola de calor que amenaza con desatar fuegos forestales incontrolables.


La inclusión de Marruecos en este dispositivo de emergencia subraya el papel de Rabat como un actor clave y un socio de máxima fiabilidad en la seguridad del Mediterráneo occidental, cuya flota de aviones de extinción y capacidad de respuesta rápida gozan de un consolidado prestigio internacional.


El primer ministro portugués, Luís Montenegro, compareció en rueda de prensa para aclarar el alcance de esta medida. El jefe del Ejecutivo enfatizó que la decisión no responde a un déficit estructural o falta de preparación de los recursos nacionales actuales, sino a una estrategia puramente preventiva frente a lo que catalogó como un escenario meteorológico "excepcional".

"Consideramos que es óptimo y más responsable solicitar el apoyo de nuestros aliados en la Unión Europea y de nuestros vecinos más cercanos, en lugar de vernos obligados a retirar y redirigir recursos de otras zonas del país donde ya se encuentran desplegados de forma crítica", declaró Montenegro ante los medios de comunicación.

Ante la gravedad de las previsiones, Lisboa ha activado de manera oficial el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, además de los convenios de cooperación en materia de seguridad y emergencias vigentes con Rabat y Madrid. Las previsiones del Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA) han encendido todas las alarmas, situando a gran parte del Portugal continental bajo aviso rojo, con registros térmicos que ya superan los 40 grados Celsius en varias localidades.
Como parte del protocolo de contingencia, las autoridades lusas han decretado un estado de alerta que permanecerá vigente, de forma preliminar, hasta última hora del próximo lunes. Esta declaración conlleva severas restricciones civiles en todo el territorio, entre las cuales destacan la prohibición absoluta de acceso a masas forestales protegidas, el veto al uso de maquinaria pesada en actividades agrícolas o silvícolas y la suspensión total de cualquier tipo de quema de rastrojos.


A pie de campo, la situación ya exige un esfuerzo titánico. De acuerdo con los últimos balances ofrecidos por la Autoridad Nacional de Emergencias y Protección Civil, más de 2.800 bomberos se encuentran combatiendo activamente un total de seis incendios de gran magnitud que asolan el territorio peninsular. El despliegue incluye el soporte técnico de 864 vehículos terrestres y 32 aeronaves, concentrándose el foco más virulento y preocupante en el distrito de Viseu, ubicado en la región central del país.


Con este llamamiento, Portugal no solo busca proteger sus bosques, sino que vuelve a poner de relieve la importancia de la solidaridad transcontinental y la estrecha colaboración entre las dos orillas del Mediterráneo para hacer frente a los desafíos globales del cambio climático.

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