El grupo marroquí OCP prepara un nuevo salto industrial en Estados Unidos mediante un proyecto conjunto con CHS, la principal cooperativa agrícola del país propiedad de agricultores, para construir y operar una planta de fertilizantes fosfatados en el estado de Luisiana. La inversión prevista podría alcanzar los 450 millones de dólares y reforzaría la presencia directa del grupo marroquí en uno de los mayores mercados agrícolas del mundo.
La iniciativa fue anunciada el 26 de agosto por CHS y OCP North America, filial del grupo marroquí en Estados Unidos. Ambas compañías prevén crear una empresa conjunta para levantar la instalación en el Cornerstone Energy Park, en Waggaman, con una capacidad superior al millón de toneladas métricas anuales de fertilizantes a base de fosfato.
De salir adelante, se trataría de la primera planta de este tipo construida en Estados Unidos desde 1984, en un contexto en el que Washington busca reforzar su capacidad nacional de producción de fertilizantes y reducir la dependencia de las importaciones.
Según los datos facilitados por las dos compañías, Estados Unidos importa actualmente alrededor del 40% de los fertilizantes fosfatados utilizados para cubrir las necesidades de sus agricultores. La entrada en funcionamiento de la nueva capacidad productiva podría reducir esa dependencia exterior en más de un 48%, reforzando así la cadena nacional de suministro de fertilizantes.
El proyecto prevé que OCP Group suministre el ácido fosfórico necesario para la producción, apoyándose en su experiencia y recursos en la industria mundial del fosfato. Los productos terminados serían comercializados y distribuidos conjuntamente por OCP North America y CHS a través de sus redes de suministro en Estados Unidos.
La ubicación prevista en Waggaman ofrece además ventajas logísticas, tanto por el acceso a las materias primas como por la posibilidad de transportar los productos mediante el sistema fluvial del Misisipi, una de las principales vías de distribución de mercancías y productos agrícolas del país.
Kevin Kimm, director ejecutivo de OCP North America, calificó la iniciativa como un «hito» en el compromiso de la compañía con la agricultura estadounidense y señaló que el objetivo es crear una infraestructura duradera capaz de reforzar la seguridad alimentaria y garantizar un suministro fiable de nutrientes agrícolas producidos dentro de Estados Unidos.
Por su parte, Jay Debertin, presidente y director ejecutivo de CHS, destacó que el proyecto permitiría acercar la producción de fertilizantes a los agricultores estadounidenses y a la red de cooperativas agrícolas, al tiempo que contribuiría a reforzar la capacidad industrial interna del país en un sector considerado estratégico.
La futura planta podría generar alrededor de 60 empleos permanentes en Jefferson Parish, además de unos 500 puestos durante la fase de construcción. Las compañías estiman que el impacto total del proyecto podría alcanzar los 924 empleos directos y vinculados a servicios de apoyo.
La construcción, no obstante, sigue condicionada a las autorizaciones necesarias y a la aprobación de la financiación. En caso de recibir luz verde, las obras podrían prolongarse durante un máximo de 24 meses.
La iniciativa cuenta además con un componente de apoyo público. CHS y OCP han presentado una solicitud para optar a financiación a través del programa Fertilizer Investment & Expansion for Long-term Domestic Supply (FIELDS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, creado para impulsar la capacidad nacional de producción de fertilizantes.
El proyecto encaja así en la estrategia estadounidense de reforzar la seguridad de sus cadenas de suministro agrícolas, al tiempo que abre para OCP una nueva vía de implantación industrial directa en el país, más allá de su papel tradicional como proveedor internacional de fosfatos y derivados.