La agencia internacional de calificación crediticia Moody’s ha elevado la perspectiva de Marruecos de “estable” a “positiva”, manteniendo la calificación en Ba1. Esta decisión refleja la confianza en la economía marroquí, que ha superado numerosos desafíos desde la pandemia de COVID-19 en 2020.
Según los analistas económicos, este cambio no se trata únicamente de una medida técnica, sino de una calificación internacional que refleja la solidez del modelo económico marroquí y su capacidad para resistir los impactos. Esto coloca al Reino en la vía directa para recuperar la calificación de “grado de inversión” (Investment Grade) que perdió durante la pandemia.
Moody’s fundamentó su evaluación en el éxito de Marruecos para ajustar sus equilibrios macroeconómicos, destacando la notable reducción del déficit presupuestario, que pasó del 5,4 % en 2022 al 4,4 % en 2024, con el objetivo de alcanzar el 3 % en 2026.
Esta disciplina fiscal ha estado acompañada de un fuerte crecimiento en las exportaciones marroquíes, destacando que solo el sector automotriz alcanzó transacciones superiores a 140 000 millones de dirhams. Asimismo, las reservas de divisas se mantuvieron en niveles cómodos, suficientes para cubrir más de cinco meses y medio de importaciones, lo que proporciona una sólida protección para la moneda nacional, el dirham.
La mejora de la perspectiva de Marruecos por parte de la agencia internacional de calificación crediticia Moody’s se considera una “luz verde” para los fondos soberanos y los inversores institucionales. A través de su nueva carta de inversión, Marruecos aspira a movilizar 550 000 millones de dirhams en inversiones privadas y a crear 500 000 empleos para 2026. La decisión de Moody’s contribuirá directamente a reducir la “prima de riesgo”, lo que permitirá al Estado y a las empresas marroquíes financiarse en los mercados internacionales a tasas de interés más bajas, ahorrando cientos de millones de dólares anuales destinados al servicio de la deuda.
Marruecos: plataforma de estabilidad estratégica en un entorno turbulento
A nivel regional, esta decisión consolida lo que los analistas llaman “la excepción marroquí”. Mientras muchas economías de la región enfrentan fuertes presiones por la inflación y el endeudamiento, Marruecos ha logrado reducir la inflación a niveles cercanos al 2 %. Esta distinción refuerza el papel del Reino como una “puerta continental” segura, respaldada por grandes proyectos como el gasoducto Nigeria-Marruecos y el desarrollo de la producción de hidrógeno verde, que ha atraído el interés de importantes empresas internacionales, con inversiones estimadas que podrían superar los 100 000 millones de dirhams en sus primeras etapas.
Este ranking llega en un momento estratégico, coincidiendo con los preparativos de Marruecos para albergar la Copa del Mundo 2030. La perspectiva positiva sobre la economía del Reino y su capacidad para adaptarse y resistir los acontecimientos internacionales, incluido el contexto actual en Medio Oriente, facilitará la movilización de los fondos necesarios para proyectos estructurales, que van desde estadios y carreteras hasta líneas de tren de alta velocidad (TGV), con condiciones financieras preferenciales.
Además, la continuidad del apoyo del Fondo Monetario Internacional mediante la “línea de crédito y flexibilidad” por un valor de 5 000 millones de dólares refuerza esta confianza y confirma que Marruecos avanza por el camino correcto para consolidarse entre las economías emergentes más confiables.
La conclusión que se puede extraer de esta clasificación internacional de la agencia Moody’s es que proporciona una mayor confianza a los inversores extranjeros y un fuerte impulso a la economía marroquí tras pasar a una perspectiva “positiva”. Esto también indica que el Reino ha superado con éxito las pruebas de estrés y cuenta hoy con todos los elementos para ascender a la categoría de “élite”, abriendo grandes perspectivas de crecimiento integral que beneficiarán tanto a los ciudadanos como a los inversores, siempre que se gestione con madurez y prudencia.