Marruecos y Mali relanzan su alianza estratégica con 21 acuerdos tras 26 años sin una comisión bilateral

Marruecos y Mali han dado un paso de gran calado en el fortalecimiento de sus relaciones bilaterales con la firma de 21 acuerdos de cooperación que abarcan desde la energía y la sanidad hasta la agricultura, la seguridad, el comercio o la enseñanza superior. El paquete de convenios, suscrito este viernes en Bamako al término de la cuarta sesión de la Gran Comisión Mixta, simboliza la reactivación de un mecanismo político que permanecía paralizado desde hace 26 años y confirma la voluntad de ambos países de elevar su asociación a un nuevo nivel.

La reunión, copresidida por el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y su homólogo maliense, Abdoulaye Diop, supone la recuperación de un foro de concertación creado en 1987 cuya última sesión se había celebrado en Rabat en junio de 2000. El número de acuerdos alcanzados constituye además el mayor registrado entre ambos países en varias décadas, superando incluso las 17 convenciones firmadas en 2014.

El encuentro ministerial llegó precedido por dos jornadas de trabajo técnico y por un foro empresarial que reunió en la capital maliense a más de 300 operadores económicos, reflejo del interés de ambos gobiernos por reforzar la dimensión económica de unas relaciones que aspiran a ir mucho más allá de la cooperación institucional.

En ese contexto, Rabat y Bamako acordaron reactivar el Consejo Empresarial bilateral y organizar el próximo mes de octubre una Semana Económica de Mali en Marruecos, concebida para facilitar la promoción de los productos malienses, atraer inversiones y ampliar los intercambios comerciales entre ambos mercados.

Marruecos confirmó igualmente la aplicación de una iniciativa destinada a eximir del pago de derechos de importación a determinados productos procedentes de Mali, una medida enmarcada en su política de apoyo a los países africanos menos adelantados.

La decisión cobra especial relevancia si se tiene en cuenta el fuerte desequilibrio que todavía caracteriza los intercambios comerciales entre ambos países. Según las estadísticas de Naciones Unidas, las exportaciones marroquíes hacia Mali alcanzaron 184,76 millones de dólares en 2025, mientras que las ventas malienses al mercado marroquí apenas ascendieron a 2,97 millones de dólares, una diferencia que ambos gobiernos pretenden corregir mediante una mayor integración económica.

La cooperación energética figura entre los pilares de la nueva hoja de ruta. Marruecos acompañará el desarrollo de nuevas capacidades de producción eléctrica en Mali mediante una primera fase de equipamientos con una potencia de 20 megavatios, al tiempo que ambos países impulsarán proyectos conjuntos de energía solar, transferencia tecnológica y asistencia técnica.

La agricultura constituye otro de los ejes prioritarios. Rabat se ha comprometido a facilitar fertilizantes adaptados a las características de los suelos malienses y a impulsar programas destinados a mejorar la productividad agrícola, reforzar la seguridad alimentaria y promover un modelo de producción más sostenible.

El ámbito sanitario también ocupa un lugar destacado entre los compromisos alcanzados. Expertos marroquíes participarán en estudios de viabilidad para la construcción de infraestructuras hospitalarias, centros de hemodiálisis y radioterapia, además de proyectos específicos para la atención de pacientes diabéticos. Paralelamente, el Hospital de Mali y el Instituto Nacional de Oncología de Marruecos desarrollarán un programa conjunto de cooperación frente al cáncer basado en el intercambio de especialistas, formación y asistencia técnica.

En materia educativa, Marruecos incrementará hasta 300 anuales el número de becas destinadas a estudiantes malienses, consolidando uno de los principales instrumentos de cooperación académica entre ambos países.

La dimensión política de la visita también dejó mensajes de gran alcance. Bamako renovó su respaldo a la soberanía y la integridad territorial de Marruecos, incluida la cuestión del Sáhara, mientras que Rabat reiteró su apoyo a la soberanía de Mali, a los esfuerzos de las autoridades de transición para restaurar la estabilidad y al proceso de diálogo nacional.

Ambos gobiernos acordaron asimismo intensificar la cooperación en materia de seguridad para hacer frente a los grupos armados y a las redes de delincuencia transfronteriza, cuya expansión continúa condicionando la estabilidad y la seguridad del conjunto del Sahel.

Otro de los aspectos más relevantes de la reunión fue la adhesión de Mali a la iniciativa impulsada por el rey Mohammed VI para facilitar a los países del Sahel sin litoral un acceso estratégico a los puertos marroquíes del Atlántico. El proyecto contempla el desarrollo de corredores de transporte, plataformas logísticas e infraestructuras destinadas a mejorar la conexión comercial de la región con los mercados internacionales.

Durante su estancia en Bamako, Nasser Bourita fue recibido por el presidente de la Transición, Assimi Goïta, a quien entregó un mensaje del rey Mohammed VI. Al término de la visita, ambas partes acordaron celebrar en Marruecos, en 2028, la quinta sesión de la Gran Comisión Mixta.

Más allá del elevado número de acuerdos rubricados, la reunión escenifica el acercamiento político y económico que Marruecos y Mali han venido consolidando en los últimos años. El verdadero alcance de este nuevo impulso dependerá ahora de la capacidad de ambos gobiernos para traducir los compromisos firmados en proyectos concretos, movilizar los recursos necesarios y cumplir los calendarios de ejecución previstos.

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