El ambicioso proyecto Sila Atlantik, concebido para conectar Marruecos y Alemania mediante el que aspira a convertirse en el cable eléctrico submarino intercontinental más largo del mundo, atraviesa un momento decisivo. Las negociaciones entre ambos países continúan abiertas, pero las diferencias sobre el modelo de gobernanza, las garantías institucionales y el funcionamiento de la futura interconexión mantienen paralizado el avance definitivo de una infraestructura valorada en alrededor de 30.000 millones de dólares, según informaron a Reuters varias fuentes.
La iniciativa prevé tender dos cables submarinos de corriente continua de alta tensión a lo largo de unos 4.800 kilómetros, capaces de transportar hasta un 5 % de la demanda anual de electricidad de Alemania. El suministro procederá de un complejo energético que combinará instalaciones solares y eólicas con una capacidad de hasta 15 gigavatios, reforzando la estrategia europea para diversificar sus fuentes de energía y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Sin embargo, el proyecto permanece bloqueado por discrepancias sobre su arquitectura institucional. De acuerdo con las fuentes consultadas por Reuters, Marruecos considera imprescindible que Berlín respalde formalmente un acuerdo intergubernamental que garantice el compromiso de ambos Estados durante toda la vida útil de la infraestructura, al entender que una inversión de esta magnitud requiere estabilidad jurídica al margen de eventuales cambios políticos.
Otro de los puntos de fricción afecta al diseño de la propia interconexión. Rabat defiende que el cable permita el intercambio bidireccional de electricidad, de forma que el Reino pueda tanto exportar energía renovable hacia Alemania como importar electricidad cuando las necesidades del sistema así lo requieran. Fuentes alemanas reconocen que esa solución es técnicamente viable, aunque advierten de que elevaría considerablemente el coste del proyecto.
A estas diferencias se suma la cuestión del suelo necesario para desarrollar las futuras plantas de generación. Las autoridades marroquíes habían previsto reservar unas 150.000 hectáreas en la región de Guelmim-Oued Noun para el anterior proyecto Xlinks, destinado a conectar Marruecos con el Reino Unido, pero esa asignación todavía no ha sido trasladada formalmente a Sila Atlantik.
La empresa promotora evitó pronunciarse sobre las negociaciones en curso y se limitó a señalar que el proyecto continúa avanzando conforme a su hoja de ruta técnica, comercial, regulatoria y financiera, mientras evalúa las distintas opciones que permitan asegurar su desarrollo a largo plazo.
Marruecos dispone actualmente de la única conexión eléctrica operativa entre África y Europa, a través de España, una infraestructura que desempeñó un papel relevante durante el gran apagón registrado en la Península Ibérica el pasado año. Paralelamente, Rabat y Madrid preparan una tercera interconexión de 700 megavatios, mientras avanzan los estudios para nuevos enlaces con Portugal y Francia, proyectos llamados a consolidar al Reino como uno de los principales nodos energéticos entre ambos continentes.