Las Leonas del Atlas vencen 2-1 a las campeonas africanas, alcanzan su tercera final consecutiva y sellan además su clasificación para el Mundial de Brasil 2027
Hay derrotas que dejan heridas y victorias que, con el paso del tiempo, adquieren un significado especial. Marruecos acaba de cobrarse una de aquellas cuentas pendientes. Las Leonas del Atlas derrotaron este sábado por 2-1 a Sudáfrica y se clasificaron para la final de la Copa Africana de Naciones Femenina 2026, además de asegurar su presencia en el Mundial de Brasil 2027.
La victoria tiene un componente emocional evidente. La última vez que ambas selecciones se habían encontrado en una gran cita continental fue en la final de la CAN 2022, también disputada en Marruecos. Aquella noche, Sudáfrica se impuso por 2-1 en Rabat y levantó el primer título africano de su historia, dejando a las anfitrionas con el subcampeonato.
Cuatro años después, el escenario vuelve a ser marroquí, pero el desenlace ha cambiado.
Las Leonas del Atlas encontraron esta vez la manera de superar a unas Bafana Bafana que llegaban como una de las grandes potencias del continente. Sakina Ouzraoui abrió el marcador en el minuto 31 y Hanane Aït El Haj amplió la ventaja en el 52'. Sudáfrica reaccionó y Thembi Kgatlana redujo distancias en el 67', pero Marruecos resistió hasta el final para proteger una victoria que vale mucho más que un simple pase a la final.
Porque esta generación ya no se conforma con competir.
Tres finales consecutivas
El triunfo permite a Marruecos alcanzar su tercera final consecutiva de la Copa Africana de Naciones Femenina. Las Leonas del Atlas fueron subcampeonas en 2022 y repitieron como finalistas en 2024, cuando cayeron ante Nigeria. En 2026 vuelven a estar a un solo partido de conquistar el continente.
El crecimiento es evidente. Hace apenas unos años, Marruecos buscaba hacerse un hueco entre las grandes selecciones africanas. Ahora se ha convertido en una presencia habitual en las últimas rondas del torneo.
Y esta vez hay una diferencia: la final se presenta como una oportunidad para transformar dos subcampeonatos consecutivos en el primer título continental de su historia.
Un billete para Brasil que vale mucho
La victoria ante Sudáfrica tiene además una recompensa histórica. Al alcanzar las semifinales, Marruecos obtiene automáticamente una de las cuatro plazas directas de África para el Mundial femenino de Brasil 2027. La CAF utiliza esta edición de la WAFCON como torneo clasificatorio mundialista: las cuatro semifinalistas consiguen el billete directo, mientras que las selecciones eliminadas en cuartos tienen todavía la posibilidad de acceder a la repesca intercontinental.
Será la segunda participación de Marruecos en una Copa del Mundo femenina, después de su histórico debut en Australia y Nueva Zelanda 2023. En aquella ocasión, las marroquíes sorprendieron al alcanzar los octavos de final en su primera presencia mundialista.
Ahora tendrán la oportunidad de regresar al escenario mundial y hacerlo con una generación que ya conoce lo que significa competir entre las mejores.
Las chicas hacen algo que los chicos todavía tienen pendiente
El triunfo ante Sudáfrica también permite establecer una comparación inevitable con la selección masculina.
Los Leones del Atlas sufrieron precisamente ante Sudáfrica en la Copa Africana de Naciones disputada en Costa de Marfil en 2024, cuando las Bafana Bafana se impusieron 2-0 y eliminaron a Marruecos en octavos de final.
Las mujeres, en cambio, han conseguido ahora superar a Sudáfrica en el escenario continental y avanzar a una nueva final.
No es solo una cuestión de rivalidad. Es otra muestra del extraordinario crecimiento que está experimentando el fútbol femenino marroquí.
La selección que hace apenas unos años disputaba su primer Mundial ha conseguido encadenar tres finales africanas consecutivas y acaba de certificar su presencia en su segundo Mundial. Todo ello mientras Marruecos continúa construyendo una estructura de fútbol femenino cada vez más competitiva.
Y todavía queda el último paso.
Las Leonas del Atlas están a 90 minutos, o quizá más, de conquistar aquello que se les escapó en 2022 y 2024: la Copa de África.
Esta generación ya ha demostrado que puede llegar a la final.
Ahora quiere demostrar que también sabe ganarla.