Marruecos avanza hacia un papel de mayor peso en la arquitectura de cooperación militar entre la OTAN y África. Tras décadas de relación bilateral con la Alianza Atlántica, Rabat se prepara ahora para acoger una actividad destinada a la formación de militares de otros países africanos, un paso que sitúa al Reino como plataforma para proyectar hacia el continente parte de los programas de capacitación y profesionalización impulsados por la organización transatlántica.
Las Fuerzas Armadas Reales (FAR) y la OTAN trabajan en la celebración en Marruecos de una sesión del Programa de Mejora de la Educación en Defensa (DEEP, por sus siglas en inglés), previsiblemente antes de que finalice 2026 o a comienzos de 2027. La iniciativa estará orientada principalmente al desarrollo de las capacidades de los suboficiales de fuerzas armadas africanas.
Las conversaciones para concretar el proyecto han contado, de acuerdo con Africaintelligence, con la participación del embajador de Marruecos ante la OTAN, Ahmed Réda Chami. Por parte marroquí, el dispositivo implica a las FAR, encabezadas por el inspector general de las Fuerzas Armadas Reales y comandante de la Zona Sur, el general de Cuerpo de Ejército Mohammed Berrid.
La iniciativa supone una evolución significativa respecto al marco tradicional de las relaciones entre Rabat y la Alianza. Marruecos se incorporó al DEEP en 2025, pero el alcance de esa cooperación ya no se limita al fortalecimiento de sus propias estructuras de enseñanza militar. La intención es aprovechar las capacidades marroquíes para extender la formación a terceros países africanos mediante un esquema de cooperación triangular entre la OTAN, Marruecos y sus socios del continente.
La propia Alianza dejó constancia de este cambio en el informe anual de su secretario general correspondiente a 2025. El documento señaló que Marruecos había iniciado una cooperación trilateral con la OTAN y terceros países africanos dirigida, entre otros objetivos, al desarrollo profesional de sus cuerpos de suboficiales.
Este nuevo papel encaja en una estrategia que Rabat viene construyendo desde hace años mediante ejercicios conjuntos, acuerdos bilaterales y programas de formación con distintos países africanos. Su expresión de mayor dimensión sigue siendo el ejercicio African Lion, organizado junto con Estados Unidos y convertido progresivamente en uno de los principales encuentros militares multinacionales celebrados en el continente.
La cooperación con la OTAN coincide, además, con un salto cualitativo en la asociación militar entre Marruecos y Washington. El pasado julio, las FAR y el Mando de Estados Unidos para África (AFRICOM) firmaron un memorando para desarrollar en Tan-Tan el Centro Africano de Formación y Experimentación Multidominio (AMTEC), concebido como una infraestructura destinada tanto a las fuerzas marroquíes como a militares de países africanos socios.
El proyecto, cuyo desarrollo está previsto de forma progresiva hasta 2030, contempla un área de entrenamiento multidominio, una academia especializada en drones y un centro de innovación y experimentación. African Lion 2027 servirá como banco de pruebas para avanzar en su puesta en funcionamiento.
La dimensión de los drones ya comenzó a materializarse durante African Lion 2026. En Agadir, instructores estadounidenses impartieron por primera vez formación académica específica sobre sistemas aéreos no tripulados a más de veinte militares procedentes de Marruecos, Nigeria, Ghana y Estados Unidos, tanto en planificación como en operación de pequeños drones.
La coincidencia temporal de los proyectos impulsados con la OTAN y AFRICOM dibuja una tendencia más amplia: Marruecos está pasando de ser principalmente receptor y participante en mecanismos internacionales de cooperación militar a proporcionar territorio, infraestructuras, experiencia y personal para formar a fuerzas de terceros Estados africanos.
Ese posicionamiento se apoya también en una red creciente de acuerdos militares dentro del continente. Durante 2025, Rabat reforzó sus instrumentos de cooperación en defensa con países como Camerún, Costa de Marfil, Etiopía y Liberia, con convenios que abarcan ámbitos como la enseñanza militar, los ejercicios conjuntos, la investigación científica y los servicios de sanidad militar.
Con Estados Unidos, la relación dispone de una estructura todavía más consolidada. Marruecos ostenta desde 2004 el estatuto de aliado principal de Washington fuera de la OTAN y ambos países renovaron en abril de 2026 su hoja de ruta de cooperación en defensa, prolongando hasta 2036 un marco estratégico que abarca formación, interoperabilidad, modernización y desarrollo de capacidades.
El acercamiento a la OTAN, por su parte, se remonta a tres décadas. Marruecos forma parte del Diálogo Mediterráneo desde 1995 y fue el primer socio de este mecanismo en establecer un programa individualizado de asociación con la Alianza. Sus Fuerzas Armadas han participado asimismo en operaciones internacionales vinculadas a la OTAN, entre ellas las desplegadas en Bosnia y Herzegovina y Kosovo.
El DEEP añade ahora una dimensión distinta a esa trayectoria. Creado en 2007, el programa está orientado a modernizar la educación militar profesional de los países socios mediante el desarrollo de programas docentes y la capacitación de instructores. La OTAN moviliza para este mecanismo una red de más de 900 especialistas pertenecientes a unas 75 instituciones de países aliados y socios.
Solo durante 2025, según datos de la propia Alianza, el DEEP organizó 562 actividades, movilizó a 1.624 expertos y alcanzó a 5.333 miembros del personal docente de los países participantes.
La futura sesión en territorio marroquí adquiere, por ello, un alcance que trasciende una nueva actividad de cooperación entre Rabat y Bruselas. Sumada al centro AMTEC de Tan-Tan y a la experiencia acumulada a través de African Lion, refuerza la posición de Marruecos como uno de los puntos desde los que Estados Unidos y la OTAN buscan desarrollar capacidades, interoperabilidad y formación militar con sus socios africanos.