Las autoridades marroquíes han elevado el nivel de su despliegue de seguridad en las zonas próximas a Ceuta y Melilla, en coincidencia con la proliferación de llamamientos en redes sociales para organizar un nuevo intento de entrada masiva a ambas ciudades el próximo 15 de agosto. Este movimiento se produce apenas unas semanas después de la oleada migratoria que alcanzó su punto crítico el 30 de julio y que dejó decenas de víctimas.
Según informaron fuentes este martes, las fuerzas de seguridad de Marruecos han intensificado los controles en las carreteras y accesos hacia los alrededores de Ceuta y Melilla. Los agentes interceptan a diario a personas sospechosas de prepararse para participar en estos intentos de migración irregular, antes de proceder a su retorno a sus ciudades de origen.
La Policía y la Gendarmería Real han reforzado los puntos de control en los accesos a varias localidades de los alrededores de Ceuta, sometiendo los vehículos a inspecciones y verificando la identidad de sus ocupantes, en el marco de una serie de medidas encaminadas a contener la llegada de nuevos grupos con intención de cruzar hacia la ciudad española.
Por su parte, las zonas colindantes con Melilla experimentan asimismo un intenso despliegue policial, especialmente en la provincia de Nador, donde se han establecido controles en las entradas de la ciudad mientras continúan las interceptaciones de individuos sospechosos de planear la entrada a la localidad.
Estas medidas se adoptan mientras las convocatorias para un nuevo intento de entrada masiva continúan circulando por las plataformas digitales a pesar de la fuerte presencia policial en las zonas afectadas. Las llamadas a la movilización se han mantenido a cuatro días de la fecha fijada, lo que apunta a la posibilidad de que se concrete dicho intento el 15 de agosto.
En el marco de los preparativos, la Embajada de España en Marruecos ha vuelto a publicar este martes un mensaje en su página oficial de Facebook alertando contra la información circulante en torno a la posibilidad de acceder de manera irregular a Ceuta o Melilla. La legación diplomática ha subrayado que la entrada ilegal en ambas ciudades no otorga el derecho a residir en España ni permite el desplazamiento hacia el resto de los países europeos.
Estos llamamientos evocan el escenario del pasado 30 de julio, cuando Ceuta vivió una oleada de entradas masivas de carácter excepcional, calificada como una de las mayores crisis migratorias registradas en la ciudad en los últimos años. Según datos recogidos por la prensa española, decenas de miles de personas accedieron a Ceuta en aquella jornada; posteriormente, más de 70.000 retornaron a Marruecos, mientras que otros permanecieron en el territorio ceutí.