WAFCON 2026: guía completa de la Copa Africana Femenina en Marruecos

Hay torneos que dejan un campeón y otros que cambian para siempre la historia de un deporte. La Copa Africana de Naciones Femenina 2026 (WAFCON) aspira a ser una de esas competiciones que marcan un antes y un después. Del 26 de julio al 16 de agosto, Marruecos volverá a convertirse en el centro del fútbol africano al albergar, por tercera edición consecutiva, el campeonato más importante del continente.

No será una edición cualquiera. Será la primera con 16 selecciones, la de mayor inversión económica de la historia y, probablemente, la más exigente de todas por lo mucho que habrá en juego. Además de luchar por el título continental, las mejores selecciones africanas comenzarán en Marruecos el camino que conduce al Mundial de Brasil 2027, el torneo que confirmará qué países liderarán el crecimiento del fútbol femenino durante la próxima década.

Para Marruecos, sin embargo, la importancia va mucho más allá de una simple competición deportiva. Después de alcanzar las finales de 2022 y 2024 sin conseguir levantar el trofeo, las Leonas del Atlas afrontan el torneo con una única misión: proclamarse campeonas de África por primera vez delante de su público.

Nunca antes la presión había sido tan grande. Tampoco la ilusión.

Un país que vuelve a convertirse en la capital del fútbol africano

En apenas unos años, Marruecos ha pasado de ser un país organizador de grandes acontecimientos deportivos a convertirse en el auténtico motor del fútbol africano. La confianza que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha depositado nuevamente en el Reino refleja una realidad evidente: ninguna otra federación del continente dispone actualmente de unas infraestructuras tan modernas, una organización tan consolidada y una capacidad logística comparable.

La edición de 2026 será la tercera Copa Africana Femenina consecutiva organizada por Marruecos, una circunstancia inédita que confirma la estrategia impulsada por la Real Federación Marroquí de Fútbol para situar al país entre las grandes referencias del fútbol mundial.

Durante más de tres semanas, los ojos del continente estarán puestos en Rabat y Casablanca, las dos ciudades elegidas para albergar los encuentros del campeonato. Cinco estadios recibirán a las dieciséis mejores selecciones africanas en un torneo que reunirá a miles de aficionados y a millones de espectadores repartidos por todo el planeta.

No es casualidad que la CAF haya vuelto a confiar en Marruecos. El éxito organizativo de los últimos años, unido al crecimiento del fútbol femenino nacional y al impulso recibido tras el histórico Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023, ha convertido al país en un referente dentro y fuera de África.

Mucho más que un título continental

La WAFCON siempre ha sido el torneo más prestigioso del fútbol femenino africano. Sin embargo, esta edición tendrá una dimensión todavía mayor porque servirá como principal vía de clasificación hacia la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027.

En juego no estará únicamente el orgullo de conquistar África.

También estará la posibilidad de representar al continente en la mayor competición del fútbol femenino.

Las cuatro selecciones que alcancen las semifinales obtendrán automáticamente una plaza para el Mundial de Brasil 2027. Es decir, llegar entre las cuatro mejores de África garantizará la presencia en la cita mundialista.

Pero el sueño no terminará ahí para los equipos que caigan en cuartos de final.

La FIFA ha reservado dos plazas adicionales para el Torneo de Repesca Intercontinental, una competición que reunirá a selecciones de diferentes confederaciones y que otorgará los últimos billetes para Brasil. Esas dos plazas africanas se decidirán en Marruecos mediante un play-off entre las cuatro selecciones eliminadas en los cuartos de final.

En otras palabras, África puede llegar a tener hasta seis representantes en el Mundial de Brasil 2027.

Cuatro conseguirán su clasificación directa en Marruecos.

Dos más tendrán una última oportunidad en la repesca organizada por la FIFA.

Ese nuevo sistema convierte prácticamente cada eliminatoria en una auténtica final. Alcanzar las semifinales supondrá asegurar el pasaporte hacia Brasil. Perder en cuartos no significará el final del sueño, aunque obligará a disputar un exigente partido de vida o muerte para mantenerse con opciones.

Nunca antes una Copa Africana había tenido tanto peso de cara al futuro del fútbol femenino mundial.

Brasil 2027: el gran objetivo de todas las selecciones africanas

Desde que la FIFA confirmó que Brasil organizará la Copa Mundial Femenina de 2027, todas las federaciones africanas comenzaron a preparar un nuevo ciclo deportivo. La cita brasileña marcará un punto de inflexión para muchas selecciones que aspiran a consolidarse entre la élite internacional.

El crecimiento experimentado por el fútbol femenino africano durante los últimos años ha sido espectacular. Marruecos alcanzó los octavos de final del Mundial de 2023, Nigeria volvió a demostrar que sigue siendo una potencia internacional, Sudáfrica confirmó su enorme evolución y Zambia continúa produciendo futbolistas capaces de competir en las mejores ligas del planeta.

Ahora el desafío será todavía mayor.

Clasificarse para Brasil no solo supone disputar un Mundial. También implica acceder a mayores inversiones, mejorar el desarrollo de las categorías inferiores, aumentar el interés de patrocinadores y clubes, y seguir impulsando la profesionalización del fútbol femenino en todo el continente.

Por eso, para muchas selecciones, el verdadero campeonato comienza cuando termina la fase de grupos.

La edición más grande de la historia

La Copa Africana Femenina de 2026 será recordada como la edición que rompió todos los límites establecidos hasta ahora.

Por primera vez participarán 16 selecciones nacionales, cuatro más que en las ediciones anteriores. La ampliación, aprobada por la CAF tras la fase de clasificación, responde al enorme crecimiento que ha experimentado el fútbol femenino en África durante la última década.

La presencia de más equipos no solo aumenta el número de partidos. También amplía las oportunidades para países que hasta hace pocos años apenas tenían presencia internacional.

Entre las grandes novedades destacan los históricos debuts de Cabo Verde y Malawi, dos selecciones que disputarán por primera vez una fase final continental y que simbolizan el desarrollo del fútbol femenino en nuevas regiones del continente.

La ampliación también cambia por completo el nivel competitivo del torneo. Ya no habrá selecciones clasificadas como mejores terceras, una fórmula utilizada en anteriores campeonatos. En esta ocasión, únicamente las dos primeras clasificadas de cada grupo avanzarán a los cuartos de final, aumentando la exigencia desde el primer encuentro.

Cada punto contará.

Cada error podrá resultar decisivo.

Un torneo que también rompe récords económicos

El crecimiento del campeonato no se refleja únicamente sobre el césped.

La CAF ha aprobado para esta edición el mayor incremento de premios económicos de toda la historia de la competición, confirmando el compromiso del organismo presidido por Patrice Motsepe con el desarrollo del fútbol femenino africano.

La selección campeona recibirá 2 millones de dólares, el doble que en la edición anterior, mientras que el fondo global destinado a premios alcanza los 5,8 millones de dólares, una cifra sin precedentes en el continente.

La decisión supone un mensaje claro por parte de la CAF: el fútbol femenino ha dejado de ser un proyecto de futuro para convertirse en una prioridad estratégica.

Los grupos, el calendario y el camino hacia la gloria: así se jugará la Copa Africana Femenina 2026

La Copa Africana Femenina de Naciones 2026 comenzará el 26 de julio y durante tres semanas reunirá a las dieciséis mejores selecciones del continente en una competición donde cada partido tendrá un valor extraordinario. No habrá margen para los errores. Un mal comienzo puede dejar fuera a una de las favoritas, mientras que una buena fase de grupos puede abrir el camino hacia la historia.

El nuevo formato, estrenado por la CAF tras ampliar el campeonato de 12 a 16 participantes, incrementa la competitividad desde el primer día. Cada selección disputará tres encuentros y únicamente las dos primeras clasificadas de cada grupo avanzarán a los cuartos de final. A diferencia de otros grandes torneos internacionales, no existirán plazas para los mejores terceros, por lo que terminar entre los dos primeros será la única vía para seguir soñando.

Marruecos y Argelia protagonizan uno de los grupos más atractivos

El Grupo A concentrará buena parte de la atención del campeonato. No solo porque lo encabeza la selección anfitriona, sino porque incluirá uno de los enfrentamientos con mayor carga emocional del fútbol africano.

Marruecos compartirá grupo con Argelia, Senegal y Kenia.

Sobre el papel, las Leonas del Atlas parten como favoritas para finalizar en la primera posición, pero el camino no será sencillo. Argelia atraviesa el mejor momento de su historia reciente y llega con una generación que ha reducido considerablemente la distancia respecto a las grandes potencias del continente.

Senegal, por su parte, disputará su tercera fase final consecutiva y continúa creciendo a nivel competitivo, mientras que Kenia regresa a la máxima competición continental diez años después de su última participación con la intención de sorprender.

Para Marruecos será fundamental comenzar con una victoria. Jugar en casa supone una ventaja evidente, pero también añade una presión que pocas selecciones tendrán que soportar.

Sudáfrica defiende su prestigio en un grupo muy equilibrado

El Grupo B aparece como uno de los más igualados del torneo.

La vigente campeona de 2022, Sudáfrica, parte con el cartel de favorita gracias a una generación que ha situado al país entre las mejores selecciones del continente durante los últimos años.

Sin embargo, tendrá enfrente a una Costa de Marfil que vuelve a una fase final doce años después, una Burkina Faso que continúa creciendo tras estrenarse en 2022 y una Tanzania que aspira a convertirse en una de las revelaciones del campeonato.

A priori, cualquier error podría cambiar completamente la clasificación del grupo.

El grupo de la muerte vuelve a tener nombre: Nigeria

Cada gran torneo tiene un grupo especialmente exigente.

En esta edición ese honor corresponde al Grupo C, donde la historia, el talento y la experiencia se unen para formar probablemente la fase de grupos más complicada del campeonato.

La vigente campeona, Nigeria, buscará defender su corona frente a una ambiciosa Zambia, una selección que lleva varios años creciendo hasta convertirse en una referencia del fútbol femenino africano.

Las Copper Queens cuentan con futbolistas de primer nivel internacional y llegan convencidas de que pueden discutir el dominio histórico de las Super Falcons.

Completarán el grupo Egipto, que regresa a una fase final continental después de varios años de ausencia, y Malawi, una de las grandes novedades del torneo.

Aunque debuta en la competición, Malawi dispone de un arma capaz de desequilibrar cualquier partido: las hermanas Temwa y Tabitha Chawinga, dos de las mejores futbolistas africanas del momento.

Historia, orgullo y una debutante en el Grupo D

El Grupo D reúne a varias selecciones históricas que buscan regresar a la élite continental.

Ghana y Camerún, habituales protagonistas durante la última década, afrontan el campeonato con la obligación de recuperar el terreno perdido tras quedarse fuera de las rondas decisivas en las últimas ediciones.

Junto a ellas estarán Mali, una selección cada vez más competitiva, y Cabo Verde, que vivirá un momento histórico al disputar por primera vez una Copa Africana Femenina.

Precisamente esa condición de debutante convierte al combinado caboverdiano en uno de los grandes atractivos del torneo.

El calendario de Marruecos

La selección dirigida por Jorge Vilda será la encargada de inaugurar oficialmente el campeonato.

Su debut llegará el 26 de julio, frente a Kenia, en el Estadio Olímpico de Rabat.

Posteriormente disputará uno de los encuentros más esperados del torneo frente a Argelia, antes de cerrar la fase de grupos ante Senegal.

Calendario de Marruecos

26 de julio

  • Marruecos - Kenia (21:00 hora de Marruecos / 22:00 hora peninsular española)

30 de julio

  • Marruecos - Argelia (21:00 / 22:00)

3 de agosto

  • Marruecos - Senegal (21:00 / 22:00)

Tres partidos que marcarán el destino de una selección que aspira a terminar líder de grupo para evitar un cruce especialmente complicado en cuartos de final.

El calendario completo de la fase de grupos

La competición arrancará el 26 de julio y la fase de grupos se prolongará hasta el 16 de agosto.

Durante esos doce días se disputarán un total de 24 encuentros.

La CAF ha decidido que la última jornada de cada grupo se juegue con horario unificado para garantizar la igualdad competitiva y evitar especulaciones.

Los partidos programados a las 18:00 horas en Marruecos comenzarán a las 19:00 en España, mientras que los fijados para las 21:00 horas arrancarán a las 22:00 hora peninsular.

Así será el camino hacia la final

Una vez concluya la fase de grupos, comenzará el verdadero campeonato.

Los cuartos de final enfrentarán a los dos primeros clasificados de cada grupo siguiendo un cuadro previamente establecido:

  • Primero del Grupo A contra segundo del Grupo B.
  • Primero del Grupo B contra segundo del Grupo A.
  • Primero del Grupo C contra segundo del Grupo D.
  • Primero del Grupo D contra segundo del Grupo C.

A partir de ese momento todo se decidirá mediante eliminatorias directas.

Los cuartos de final están programados para el 8 de agosto, mientras que las semifinales se disputarán el 12 de agosto.

El 13 de agosto tendrá lugar una jornada especialmente importante para el futuro del fútbol africano. Las cuatro selecciones derrotadas en cuartos se enfrentarán en dos eliminatorias que otorgarán las dos plazas africanas para el Torneo de Repesca del Mundial de Brasil 2027.

El 15 de agosto se disputará el partido por el tercer puesto y la gran final tendrá lugar el 16 de agosto, en el Estadio Olímpico de Rabat, donde se coronará a la nueva reina del fútbol africano.

Noventa minutos que pueden cambiar el futuro de una selección

En esta edición, un solo partido puede cambiar el destino de todo un país.

Alcanzar las semifinales significará clasificarse directamente para el Mundial de Brasil 2027, una recompensa deportiva que también traerá consigo importantes beneficios económicos, una mayor visibilidad internacional y un impulso decisivo para el desarrollo del fútbol femenino en cada federación.

Por el contrario, quedar eliminado en cuartos obligará a disputar un último encuentro a todo o nada para mantenerse con vida en la carrera mundialista.

Nunca una Copa Africana Femenina había concentrado tanta responsabilidad en tan pocos partidos.

Las favoritas, las estrellas y los récords: quién llega con más opciones de conquistar África

Si algo ha cambiado en el fútbol femenino africano durante los últimos cinco años es el equilibrio de poder. Durante décadas, hablar de la Copa Africana de Naciones Femenina era hablar casi exclusivamente de Nigeria. Las Super Falcons dominaron el continente con una autoridad aplastante, conquistando diez de las trece primeras ediciones del campeonato y convirtiéndose en la referencia absoluta del fútbol africano.

Pero ese escenario ha cambiado.

El crecimiento de Marruecos, la consolidación de Sudáfrica, la irrupción de Zambia y la evolución de varias selecciones históricas han reducido las distancias hasta el punto de que esta edición se presenta como una de las más abiertas que se recuerdan.

Por primera vez en muchos años no existe una favorita indiscutible. Sin embargo, si hubiera que señalar a una selección que llega un paso por delante del resto, esa sería Marruecos.

Marruecos ya no es la sorpresa: ahora es la selección a batir

Hace apenas unos años, Marruecos soñaba con competir de tú a tú frente a las grandes potencias africanas. Hoy, la realidad es completamente distinta.

Las Leonas del Atlas afrontan esta Copa Africana como la gran favorita al título.

No se trata únicamente de jugar en casa. Tampoco de contar con el apoyo de miles de aficionados en cada encuentro. La candidatura marroquí se sustenta en un proyecto que lleva años creciendo de forma constante y que ha cambiado por completo la dimensión del fútbol femenino en el país.

La creación de una liga profesional, la inversión de la Real Federación Marroquí de Fútbol, el desarrollo de las categorías inferiores y la llegada de entrenadores de primer nivel han permitido construir una selección capaz de competir contra cualquiera.

Los resultados hablan por sí solos.

En 2022, Marruecos alcanzó por primera vez la final de la Copa Africana y logró clasificarse para el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023. Aquel equipo rompió todas las previsiones y demostró que el fútbol femenino marroquí estaba preparado para competir entre las mejores selecciones del continente.

Lejos de ser un éxito aislado, el proyecto siguió creciendo. En 2024, las Leonas del Atlas volvieron a disputar la final continental, confirmando que el rendimiento de 2022 no había sido fruto de la casualidad.

Ahora llega el momento decisivo.

Con dos finales consecutivas a sus espaldas, jugar nuevamente como anfitrionas y una generación que alcanza la madurez competitiva, Marruecos afronta el torneo con una obligación que nunca antes había tenido: ganar.

Todo lo que no sea levantar el trofeo sería recibido como una enorme decepción.

Nigeria quiere demostrar que sigue siendo la reina de África

Si existe una selección acostumbrada a ganar, esa es Nigeria.

Hablar de las Super Falcons es hablar de la historia de la WAFCON. Ningún otro país ha dominado el fútbol femenino africano como ellas. Su palmarés impresiona: 11 títulos continentales, decenas de participaciones mundialistas y una capacidad casi única para reinventarse generación tras generación.

Sin embargo, el dominio ya no es absoluto.

Las distancias se han reducido y Nigeria ha dejado de intimidar como lo hacía hace una década. Aun así, continúa siendo una selección temible por su experiencia, su capacidad física y el talento individual de muchas de sus futbolistas.

Nadie quiere cruzarse con Nigeria en una eliminatoria.

Sudáfrica busca recuperar el trono

Las Bafana Bafana protagonizaron uno de los momentos más importantes de la historia del fútbol sudafricano al conquistar la Copa Africana de 2022.

Aquella victoria confirmó el enorme crecimiento de un proyecto que llevaba años llamando a la puerta del éxito.

Sudáfrica continúa siendo una selección extremadamente competitiva. Su bloque apenas ha cambiado, muchas de sus internacionales juegan en ligas profesionales y la experiencia adquirida en los últimos Mundiales convierte a las sudafricanas en una amenaza para cualquier rival.

No parten con la presión de Marruecos ni con el peso histórico de Nigeria, pero pocos dudan de que volverán a luchar por las medallas.

Zambia ya no es una promesa

Si hay una selección capaz de romper cualquier pronóstico, esa es Zambia.

Las Copper Queens representan el crecimiento más espectacular del fútbol femenino africano durante la última década. Su clasificación para los Juegos Olímpicos y para el Mundial confirmó que ya forman parte de la élite continental.

Gran parte de esa evolución tiene nombre propio: Barbra Banda, considerada una de las mejores delanteras del mundo y una futbolista capaz de decidir un campeonato por sí sola.

Junto a ella, Zambia cuenta con un grupo de jugadoras que compiten semanalmente en Europa y Estados Unidos, lo que convierte a la selección en una candidata muy seria al título.

Ghana y Camerún quieren volver a ser protagonistas

Durante muchos años, Ghana y Camerún fueron habituales en las fases finales del torneo e incluso llegaron a disputar finales continentales.

Sin embargo, el crecimiento de Marruecos, Sudáfrica y Zambia ha relegado a ambas selecciones a un segundo plano.

La edición de 2026 representa una magnífica oportunidad para recuperar protagonismo y demostrar que todavía tienen mucho que decir en el fútbol africano.

Las futbolistas que pueden marcar el campeonato

Como ocurre en cualquier gran competición internacional, buena parte del espectáculo dependerá del rendimiento de las grandes estrellas.

En Marruecos, todas las miradas volverán a dirigirse hacia Ghizlane Chebbak, capitana de las Leonas del Atlas, referente del equipo y una de las futbolistas más influyentes del continente. Su liderazgo, su capacidad para aparecer en los momentos decisivos y su experiencia serán fundamentales para las aspiraciones marroquíes.

Nigeria confiará buena parte de sus opciones en Rasheedat Ajibade, una atacante con desequilibrio, velocidad y experiencia en la élite europea, mientras que Zambia volverá a depositar su confianza en la potencia goleadora de Barbra Banda, considerada una de las delanteras más determinantes del fútbol mundial.

Otra de las grandes protagonistas puede ser Temwa Chawinga, líder de Malawi y una de las futbolistas africanas más destacadas del momento. Su capacidad para romper partidos convierte a la debutante Malawi en un rival mucho más peligroso de lo que indica su experiencia internacional.

Una edición llamada a romper todos los récords

Más allá del terreno de juego, la edición de 2026 también aspira a convertirse en la más importante desde el punto de vista organizativo y económico.

Será la primera con 16 selecciones, la que repartirá el mayor volumen de premios económicos de la historia y una de las que mayor seguimiento internacional espera alcanzar gracias al crecimiento del fútbol femenino y al interés que genera Marruecos como organizador.

La CAF espera superar los registros de audiencia de las últimas ediciones y consolidar definitivamente la WAFCON como uno de los torneos femeninos más importantes del calendario internacional.

La oportunidad de cambiar la historia

Cada generación tiene un momento que define su legado.

Para las futbolistas marroquíes, ese momento ha llegado.

Después de años de inversión, de crecimiento constante y de dos finales consecutivas, las Leonas del Atlas tienen ante sí la posibilidad de escribir la página más importante de la historia del deporte femenino en Marruecos.

Levantar el trofeo delante de su afición no supondría únicamente conquistar África. También sería la confirmación de que el proyecto impulsado por la Real Federación Marroquí de Fútbol ha cambiado para siempre el mapa del fútbol femenino africano.

La historia de la WAFCON: el torneo que cambió el fútbol femenino africano

Cuando el balón eche a rodar en Rabat el próximo 26 de julio, comenzará mucho más que una nueva edición de la Copa Africana de Naciones Femenina. Empezará un torneo que simboliza la transformación más profunda que ha vivido el fútbol femenino africano desde su nacimiento hace casi tres décadas.

Lo que hoy es una competición seguida por millones de aficionados comenzó siendo un campeonato modesto, con pocas selecciones y escasa repercusión internacional. Durante muchos años, el crecimiento fue lento y desigual. Sin embargo, el desarrollo del fútbol femenino en África durante la última década ha cambiado por completo el escenario.

La profesionalización de las ligas nacionales, la aparición de futbolistas africanas en los principales clubes europeos, la apuesta de la CAF por aumentar las inversiones y el éxito internacional de selecciones como Marruecos, Nigeria, Sudáfrica o Zambia han convertido a la WAFCON en una competición imprescindible dentro del calendario futbolístico mundial.

La edición de 2026 representa el punto culminante de esa evolución.

De un campeonato clasificatorio a uno de los grandes torneos del fútbol femenino

La historia de la actual Copa Africana de Naciones Femenina (WAFCON) comenzó mucho antes de que existiera el formato que hoy conocemos. Su primera edición se disputó en 1991, cuando la Confederación Africana de Fútbol (CAF) organizó el Campeonato Africano Femenino para decidir qué selección representaría al continente en la primera Copa Mundial Femenina de la FIFA, celebrada ese mismo año en China.

A diferencia del torneo actual, aquella competición no contó con una fase final en una sede única. Se disputó mediante eliminatorias de ida y vuelta, en un formato mucho más reducido y condicionado por la escasa implantación del fútbol femenino en África. Aunque inicialmente estaban inscritas ocho selecciones, la retirada de cuatro de ellas dejó el campeonato muy descafeinado. Camerún alcanzó la final sin necesidad de disputar todos sus encuentros previstos y Nigeria terminó proclamándose campeona tras imponerse a las camerunesas, logrando así el primer billete africano para un Mundial femenino.

La segunda edición, celebrada en 1995, mantuvo un formato similar, todavía muy alejado del campeonato continental que existe en la actualidad.

El gran punto de inflexión llegó en 1998, cuando la CAF decidió transformar la competición en un torneo con fase final organizada en una sede única, celebrado en Nigeria y con ocho selecciones participantes. Ese cambio supuso el nacimiento del formato moderno de la Copa Africana Femenina y marcó el inicio de una nueva etapa para el fútbol femenino africano.

Durante muchos años, el campeonato estuvo dominado casi por completo por Nigeria, cuya superioridad deportiva le permitió conquistar la mayoría de los títulos continentales y convertirse en la gran referencia del fútbol femenino africano. Mientras muchas selecciones apenas comenzaban a desarrollar sus estructuras, las Super Falcons ya competían con regularidad en los Mundiales y en los Juegos Olímpicos, ampliando una ventaja que parecía insalvable.

Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar con el paso de los años. La apuesta de federaciones como Marruecos, Sudáfrica, Zambia o Ghana por la profesionalización, la formación de jóvenes futbolistas y el desarrollo de competiciones nacionales redujo progresivamente las diferencias. Hoy, la WAFCON es un torneo mucho más competitivo, con varias selecciones capaces de luchar por el título y un nivel que continúa creciendo edición tras edición.

Lo que nació en 1991 como un modesto campeonato clasificatorio se ha convertido, más de tres décadas después, en una de las competiciones femeninas más importantes del calendario internacional y en el principal escaparate del talento del fútbol africano.

El palmarés de la WAFCON: Nigeria domina, Marruecos persigue su primer título

La historia de la Copa Africana de Naciones Femenina (WAFCON) está marcada por un nombre propio: Nigeria. Desde la creación del Campeonato Africano Femenino en 1991, las Super Falcons han construido una hegemonía sin precedentes en el fútbol africano, convirtiéndose en la selección más laureada del continente y una de las más exitosas del fútbol femenino mundial.

De las 15 ediciones disputadas hasta la fecha, Nigeria ha conquistado 12 títulos, un dominio que refleja la enorme ventaja que mantuvo durante más de dos décadas respecto al resto de selecciones africanas. Su supremacía comenzó en 1991, cuando ganó el primer Campeonato Africano Femenino y obtuvo el billete para el primer Mundial de la FIFA, y continuó con una impresionante colección de títulos que la consolidó como la gran potencia del continente.

Sin embargo, el paso de los años ha permitido el crecimiento de nuevas candidatas. Guinea Ecuatorial rompió por primera vez la hegemonía nigeriana al proclamarse campeona en 2008 y 2012, mientras que Sudáfrica escribió la página más importante de su historia al levantar el trofeo en 2022, después de haber disputado varias finales sin éxito.

Entre las selecciones que todavía persiguen su primer campeonato aparece Marruecos, protagonista de una de las mayores transformaciones del fútbol femenino africano. Las Leonas del Atlas alcanzaron la final en las dos últimas ediciones, en 2022 y 2024, pero cayeron ante Sudáfrica y Nigeria, respectivamente. Ahora, con el apoyo de su afición y jugando nuevamente en casa, buscarán conquistar por primera vez el título continental y poner fin al dominio histórico de las Super Falcons.

El palmarés también refleja la evolución del fútbol femenino en África. Si durante muchos años únicamente dos o tres selecciones luchaban por el campeonato, en la actualidad el nivel competitivo se ha igualado considerablemente. Marruecos, Zambia, Ghana, Camerún y otras federaciones han reducido las diferencias gracias a la profesionalización de sus ligas, la inversión en formación y el crecimiento del número de futbolistas africanas en las principales competiciones europeas y norteamericanas.

Con la edición de 2026, África conocerá a una nueva campeona o asistirá a un nuevo capítulo de la extraordinaria historia de Nigeria. Lo que es seguro es que el torneo seguirá ampliando un palmarés que resume la evolución de más de tres décadas del fútbol femenino africano.

Palmarés de la Copa Africana de Naciones Femenina

AñoCampeonaSubcampeonaResultado
2026
2024NigeriaMarruecos3-2
2022SudáfricaMarruecos2-1
2018NigeriaSudáfrica0-0 (4-3 pen.)
2016NigeriaCamerún1-0
2014NigeriaCamerún2-0
2012Guinea EcuatorialSudáfrica4-0
2010NigeriaGuinea Ecuatorial4-2
2008Guinea EcuatorialSudáfrica2-1
2006NigeriaGhana1-0
2004NigeriaCamerún5-0
2002NigeriaGhana2-0
2000NigeriaSudáfrica2-0 (abandono)
1998NigeriaGhana2-0
1995NigeriaSudáfrica4-1 y 7-1 (ida y vuelta)
1991NigeriaCamerún2-0 y 4-0 (ida y vuelta)

Marruecos, el gran ejemplo del crecimiento africano

Si Nigeria representa la historia, Marruecos simboliza el futuro.

En muy pocos años, el fútbol femenino marroquí ha protagonizado una evolución sin precedentes en el continente.

La creación de una liga profesional, la inversión en centros de formación, el desarrollo de las categorías inferiores y la apuesta decidida de la Real Federación Marroquí de Fútbol han cambiado completamente la dimensión del proyecto.

El gran punto de inflexión llegó en 2022, cuando las Leonas del Atlas alcanzaron la final de la Copa Africana por primera vez y consiguieron clasificarse para el Mundial.

Un año más tarde, en Australia y Nueva Zelanda, Marruecos volvió a sorprender al planeta clasificándose para los octavos de final, un logro histórico para el fútbol femenino árabe.

En 2024 llegó una segunda final continental.

Ahora, en 2026, el objetivo ya no es seguir creciendo.

El objetivo es conquistar África.

los debutantes que representan el nuevo fútbol africano

Entre las dieciséis selecciones participantes destacan dos nombres que simbolizan el crecimiento del fútbol femenino en el continente.

Cabo Verde y Malawi disputarán por primera vez una fase final de la Copa Africana.

Su presencia demuestra que el desarrollo del fútbol femenino ya no pertenece únicamente a las grandes potencias tradicionales.

Cada vez más federaciones están invirtiendo en formación, competiciones nacionales y estructuras profesionales capaces de competir al máximo nivel.

Aunque parten como selecciones menos experimentadas, ambas llegan con la ilusión de convertirse en las grandes revelaciones del campeonato.

Una organización preparada para un gran espectáculo

La elección de Marruecos como sede no responde únicamente al éxito de las dos últimas ediciones.

Durante los últimos años, el país ha realizado una inversión histórica en infraestructuras deportivas que lo sitúa entre las referencias mundiales.

Los estadios que albergarán la competición cumplen los estándares internacionales más exigentes y forman parte del ambicioso proyecto con el que Marruecos también prepara la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2030 junto a España y Portugal.

La WAFCON servirá, además, como una nueva demostración de la capacidad organizativa del Reino antes de afrontar los grandes retos internacionales de los próximos años.

Más dinero, más nivel y más futuro

La edición de 2026 también marcará un antes y un después desde el punto de vista económico.

La CAF ha multiplicado las inversiones destinadas al fútbol femenino durante los últimos años y ha elevado los premios del torneo hasta cifras nunca vistas.

La selección campeona recibirá 2 millones de dólares, mientras que el fondo total de premios alcanzará los 5,8 millones, consolidando la apuesta del organismo presidido por Patrice Motsepe por reducir progresivamente la distancia existente respecto a las grandes competiciones internacionales.

El crecimiento económico también permitirá a muchas federaciones continuar desarrollando ligas profesionales, mejorar las categorías inferiores y ofrecer mejores condiciones a sus futbolistas.

Africa mira a Marruecos

Durante veintidós días, el continente volverá a detenerse para seguir a sus mejores futbolistas.

Habrá goles, sorpresas, lágrimas, eliminaciones inesperadas y nuevas estrellas que comenzarán a escribir su nombre en la historia del fútbol africano.

Pero, por encima de todo, habrá una selección que cargará con el peso de la ilusión de todo un país.

Las Leonas del Atlas ya no son una promesa.

Son una realidad.

Y también la gran esperanza de una afición que lleva años esperando este momento.

Una oportunidad para hacer historia

La Copa Africana Femenina de 2026 será mucho más que un campeonato continental. Será una competición que definirá el rumbo del fútbol femenino africano durante los próximos años, repartirá los billetes más valiosos hacia el Mundial de Brasil 2027 y pondrá a prueba el crecimiento de una generación llamada a cambiar la historia.

Para Marruecos, el desafío es inmenso. No solo porque juega en casa, sino porque todo un país espera ver culminado un proyecto construido con paciencia, inversión y ambición. Después de dos finales consecutivas, las Leonas del Atlas ya no compiten para demostrar que pertenecen a la élite. Compiten para ocupar el lugar más alto del continente.

El próximo 16 de agosto, cuando el árbitro señale el final en el Estadio Olímpico de Rabat, solo una selección levantará el trofeo. Pero, independientemente del desenlace, esta edición quedará como una de las más trascendentales de la historia de la WAFCON: la más grande, la más competitiva y la que puede abrir definitivamente las puertas de una nueva era para el fútbol femenino africano.

Cuando el balón comience a rodar en Rabat el próximo 26 de julio, África no solo buscará una nueva campeona. También pondrá a prueba el crecimiento de un fútbol femenino que nunca había llegado tan preparado a una gran cita. Marruecos quiere escribir la historia delante de su gente, pero quince selecciones más viajarán con el mismo objetivo. La WAFCON 2026 promete ser la edición más competitiva, más ambiciosa y más trascendental desde que la CAF puso en marcha el campeonato hace ya treinta y cinco años.

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