Marruecos no es Europa, ni tiene por qué serlo: la historia que muchos prefieren ignorar

Hay una costumbre cada vez más extendida cuando se habla de Marruecos: compararlo permanentemente con Europa. Se compara la sanidad, la educación, los salarios, las infraestructuras, los servicios públicos y el nivel de vida. Y después se emite un veredicto como si ambos hubieran comenzado su historia en el mismo lugar y con las mismas condiciones.

Pero esa comparación, presentada como análisis, muchas veces no es más que una simplificación.

Marruecos no empezó la carrera al mismo tiempo que Europa.

Europa lleva siglos acumulando capital, conocimiento, tecnología e instituciones. Sus países construyeron buena parte de su riqueza durante la Revolución Industrial, desarrollaron grandes estructuras industriales y financieras y, después de la Segunda Guerra Mundial, recibieron importantes programas de reconstrucción. Más tarde, la integración europea creó un mercado común y puso a disposición de sus miembros enormes recursos financieros para la modernización y la cohesión territorial.

España conoce perfectamente esa historia.

Marruecos recuperó su independencia en 1956. Desde entonces ha tenido que construir un Estado moderno, ampliar sus infraestructuras, desarrollar su industria, formar generaciones enteras y consolidar sus instituciones partiendo de unas condiciones económicas muy diferentes.

No es una excusa. Es un hecho histórico.

Y hay más.

Marruecos se enfrenta a un problema que Europa no puede ignorar: el agua. Las sequías y el estrés hídrico son una realidad estructural. A ello se suma un Magreb que continúa sin una verdadera integración económica regional, mientras sus dos principales países permanecen separados por una frontera cerrada.

Por eso, cuando alguien pregunta por qué Marruecos no tiene todavía los mismos niveles de bienestar que determinados países europeos, la pregunta correcta debería ser otra:

¿Cómo ha conseguido Marruecos avanzar tanto en tan pocas décadas teniendo en cuenta las condiciones desde las que partió?

Porque Marruecos está cambiando. Está construyendo infraestructuras, desarrollando sectores industriales, modernizando ciudades, atrayendo inversiones y ampliando sus conexiones económicas internacionales. El proceso está lejos de haber terminado, pero precisamente por eso hay que analizarlo como un proceso y no como una fotografía congelada.

Eso no significa que Marruecos sea perfecto.

Ni mucho menos.

Los marroquíes tienen todo el derecho a exigir mejores hospitales, mejores escuelas, más empleo, mayor eficiencia administrativa, más transparencia y mejores oportunidades para sus jóvenes.

Criticar a Marruecos es legítimo. Exigirle más también.

Lo que no resulta serio es utilizar la comparación con Europa para negar cualquier avance o convertir las diferencias actuales en una especie de condena permanente.

Europa puede ser una referencia. Puede ofrecer experiencias de las que aprender. Pero no puede convertirse en la única medida del éxito de Marruecos.

Porque cada país tiene su historia, sus recursos, sus dificultades y su propio punto de partida.

Y hay algo que deberíamos recordar en una época dominada por el ruido, las redes sociales y el debate permanente: ningún país se construye hablando de sí mismo todo el día. Se construye trabajando.

Primero hay que formar personas. Educación y valores antes que títulos.

Después hay que construir una sociedad donde la libertad vaya acompañada de responsabilidad y respeto hacia los demás.

Y, sobre todo, hay que trabajar. Porque las grandes transformaciones no nacen de los discursos, sino del esfuerzo de millones de personas.

Marruecos no necesita que nadie le regale un aprobado. Necesita que se reconozca su derecho a avanzar a su propio ritmo y a construir su propio modelo.

Está en el camino.

Todavía queda mucho por hacer.

Pero también queda mucho por reconocer.

Y quizá la verdadera injusticia no sea que Marruecos todavía no haya llegado a Europa, sino que algunos sigan negándose a ver hasta dónde ha llegado Marruecos desde donde empezó.

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