Las fuerzas de seguridad marroquíes frustraron este sábado un intento de cruce irregular hacia Ceuta protagonizado por cientos de migrantes, en su mayoría procedentes de países del África subsahariana, que permanecían ocultos en una zona montañosa de las afueras de Fnideq (Castillejos), según informaron fuentes de seguridad marroquíes citadas por EFE.
El intento se produjo en las inmediaciones de Fnideq, al suroeste de Ceuta, en una jornada marcada por la movilización preventiva puesta en marcha por las autoridades marroquíes ante las convocatorias difundidas durante los últimos días a través de las redes sociales para tratar de alcanzar la ciudad bajo administración española.
Las fuerzas de seguridad intervinieron para dispersar a los grupos concentrados en la zona montañosa e impedir que avanzaran hacia la frontera. Los migrantes permanecían posteriormente en los alrededores, mientras continuaba el dispositivo desplegado por las autoridades.
La situación contrastaba con la registrada en el centro de Fnideq, que amaneció en calma, aunque con una importante presencia policial. Los controles se mantienen en las principales carreteras de acceso a la localidad, especialmente en los ejes procedentes de Tetuán y Tánger, con el objetivo de interceptar posibles desplazamientos hacia la zona fronteriza.
La vigilancia se había intensificado ya durante la madrugada tanto por tierra como por mar en las inmediaciones de Ceuta. El dispositivo movilizado por Rabat incluye miles de efectivos de distintos cuerpos de seguridad, además de lanchas rápidas de la Marina Real y drones destinados a reforzar el control de la franja costera y de los accesos terrestres.
Pese al despliegue, algunas personas consiguieron alcanzar Ceuta durante la noche. Una joven migrante de 17 años relató a EFE que había llegado a Fnideq desde Tetuán a bordo de un autobús y que, durante los aproximadamente 35 kilómetros que separan ambas localidades, el vehículo fue detenido en tres puestos de control.
La actuación de este sábado se produce después de que el Ministerio del Interior marroquí anunciara una movilización preventiva ante las llamadas de origen desconocido que circulaban por distintas plataformas sociales para organizar intentos colectivos de cruce hacia Ceuta y Melilla el 15 de agosto. Rabat había advertido de que adoptaría todas las medidas necesarias para impedir cualquier intento de entrada irregular.
La convocatoria llega además apenas dos semanas después de los graves acontecimientos registrados los días 30 y 31 de julio, cuando decenas de miles de personas trataron de alcanzar Ceuta por tierra y a nado. Aquellos episodios dejaron al menos 141 muertos, según estimaciones de organizaciones humanitarias, y desencadenaron una de las crisis migratorias más graves registradas en la zona en los últimos años.
Cabe recordar que el Gobierno español había expresado su confianza en que el dispositivo desplegado por Marruecos redujera considerablemente el riesgo de que se repitiera una entrada masiva como la registrada a finales de julio. España también había reforzado sus efectivos ante las convocatorias difundidas en redes sociales, aunque el Ejecutivo trabajaba con un escenario muy diferente al del 30 de julio.
Sin embargo, el Partido Popular consideró insuficiente el dispositivo establecido ante los llamamientos a intentar una nueva entrada masiva y reclamó un mayor despliegue de medios. Jaime de los Santos, vicesecretario de Educación e Igualdad del partido, exigió además la implantación de un mando único para coordinar la respuesta institucional y cuestionó la información que manejaba el Ejecutivo antes de dicha crisis.
Por su parte, el presidente del Senado, Pedro Rollán, reclamó al Gobierno central la aprobación de un marco normativo que permita una «devolución inmediata en invasiones» como la ocurrida en Ceuta el pasado 30 de julio. Durante una rueda de prensa junto al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, Rollán defendió la necesidad de contar con una actuación «expeditiva e inmediata» frente a las entradas ilegales e irregulares.