Los recientes éxitos que ha cosechado Marruecos no son fruto de la casualidad. El cuarto puesto en el Mundial de Qatar 2022, el reconocimiento de la CAF como campeón de la Copa África y la reciente conquista del Mundial sub 20 han situado al fútbol marroquí en el centro del mapa internacional. Pero detrás de estos logros hay una estrategia meticulosamente planificada desde hace más de una década, tal como revela un extenso análisis publicado por el diario deportivo Marca.
"No queremos esperar al Mundial de 2030 para ser campeones del mundo, Marruecos lo va a intentar en 2026", advirtió Mohamed Ouahbi, el técnico que condujo a los Leones del Atlas a conquistar el Mundial sub 20 y que recientemente ha tomado las riendas de la selección absoluta en sustitución de Walid Regragui. La ambición del nuevo seleccionador refleja la confianza de una federación que ha convertido la formación y la captación de talento en sus dos pilares fundamentales.
El primero de estos pilares es la prestigiosa Academia Mohammed VI, de la que han surgido figuras como Youssef En-Nesyri, Nayef Aguerd, Azzedine Ounahi y, más recientemente, Yassir Zabiri, autor de los dos goles en la final del Mundial sub 20 ante Argentina. "Estamos viendo el fruto de todo esto. Las academias, con sus infraestructuras, con los centros federales. Es una visión desde hace mucho tiempo", subraya Ouahbi en declaraciones recogidas por Marca.
El segundo gran bastión del fútbol marroquí ha sido el exhaustivo proceso de scouting y captación de talento iniciado en 2010. "Hay que intentar que no se nos escape nadie", reconocía Rabie Takassa a la revista Panenka en 2022, en una frase que resume la filosofía que ha guiado a la Federación Real Marroquí de Fútbol durante los últimos años. Una filosofía que el entonces seleccionador Walid Regragui explicaba con claridad: "Me gustaría decir que hay ciertos procesos que aún no han terminado y que si hay jugadores que no están en esta lista es porque estamos llevando a cabo varios cambios de nacionalidades deportivas y algunas tardan lo suyo".
Esta búsqueda incesante de talento se ha intensificado en los últimos años, extendiéndose por España, Francia, Italia, Alemania, Países Bajos y Bélgica, y ha cobrado un nuevo impulso tras los recientes éxitos de la selección marroquí. Según datos de la plataforma de Cambio de Asociación de la FIFA, seis jugadores han 'fichado' por los Leones del Atlas en los últimos trece días. Se trata, en su gran mayoría, de apuestas de futuro pensadas para el ciclo que arrancará después del próximo Mundial.
Entre ellos destacan Rayane Bounida (Ajax, 2006) y Saif Eddien Lazar (Genk, 2006), que han dejado Bélgica para representar a Marruecos. Por su parte, Benjamin Khaderi (PSV, 2007), Ayoub Ouarghi (Feyenoord, 2008), Oualid Agougil (Utrecht, 2005) y Sami Bouhoudane (PSV, 2008) han cambiado Países Bajos por los colores del Atlas. De todos ellos, solo el talentoso Rayane Bounida se ha abierto paso, por el momento, en la convocatoria de Ouahbi para los amistosos contra Ecuador y Paraguay. El extremo del Ajax, que suma dos goles y ocho asistencias esta temporada, no será el último.
Marruecos mantiene además en su punto de mira a otros jóvenes promesas de origen marroquí, como el madridista Thiago Pitarch o Ayyoub Bouaddi, el centrocampista del Lille que aún no ha tenido que elegir y que sigue siendo internacional sub 21 con Francia. "Aún no he tenido que elegir", asegura Bouaddi, consciente de que su decisión será seguida con atención por ambas federaciones.
El análisis de Marca subraya que estos movimientos no son improvisados, sino que responden a una estrategia de Estado impulsada desde las más altas instancias del país. La apuesta por el fútbol se ha convertido en una herramienta de proyección internacional, al mismo nivel que otras políticas de influencia global. La Academia Mohammed VI, con sus infraestructuras de primer nivel, y el trabajo de captación en la diáspora han permitido a Marruecos construir una generación de futbolistas capaces de competir al más alto nivel.
El rotativo destaca también que el éxito marroquí no ha pasado desapercibido en Europa, donde varias federaciones han comenzado a mirar con preocupación la fuga de talentos de origen marroquí que crecieron en sus canteras. Países como Bélgica y Países Bajos, tradicionales potencias en la formación de jugadores, han visto cómo algunos de sus mayores prospectos optaban por vestir la camiseta de los Leones del Atlas, atraídos por un proyecto deportivo ambicioso y por la posibilidad de disputar Mundiales con opciones reales de protagonismo.
La estrategia marroquí ha demostrado ser especialmente efectiva en las categorías inferiores, donde la captación temprana permite asegurar la fidelidad de los jugadores antes de que deban tomar decisiones definitivas sobre su futuro internacional. El título mundial sub 20 conquistado recientemente es la mejor prueba de que este modelo de trabajo está dando sus frutos, y abre la puerta a un ciclo de éxitos que podría consolidarse en los próximos años.
Con la mirada puesta en el Mundial de 2026, Marruecos quiere dar un paso más. No se conforma con haber demostrado que puede competir con las potencias tradicionales; aspira a conquistar el título que ningún país africano ha logrado aún. Como advirtió Mohamed Ouahbi, "no queremos esperar al Mundial de 2030 para ser campeones del mundo". El mensaje es claro: los Leones del Atlas no quieren ser solo anfitriones dentro de cuatro años, quieren llegar a esa cita con opciones reales de levantar el trofeo.
El éxito de esta ambición dependerá en gran medida de la capacidad de la federación marroquí para seguir nutriendo a la selección de talentos de primer nivel, combinando la cantera local con la captación de jugadores de la diáspora. La maquinaria ya está en marcha, y los próximos años serán decisivos para determinar si Marruecos consigue convertir en realidad el sueño de conquistar el Mundial antes de que el torneo aterrice en sus estadios.