Marruecos ha comenzado a perfilar una nueva etapa en su estrategia energética al abrir la puerta a la integración progresiva de la energía nuclear civil dentro de su matriz energética. Así lo expresó el jefe del Gobierno marroquí, Aziz Akhannouch, durante su intervención en la segunda Cumbre Mundial sobre Energía Nuclear celebrada en Paris, donde representó al rey Mohammed VI.
Durante su discurso, Akhannouch subrayó que la adopción gradual y responsable de la energía nuclear forma parte de la evolución natural de la estrategia energética nacional, basada en tres pilares fundamentales: la diversificación del mix energético, el desarrollo de las energías renovables y el refuerzo de la seguridad energética.
Según explicó el dirigente marroquí, el país ha realizado importantes avances en materia de energías limpias. A finales de 2025, las energías renovables representarán más del 46 % de la capacidad eléctrica instalada, con el objetivo de alcanzar el 52 % antes de 2030.
Más allá de la producción de electricidad, Rabat considera que la energía nuclear civil puede desempeñar un papel clave en diversos sectores estratégicos. Entre ellos destacan la producción de hidrógeno verde, el desarrollo de proyectos de desalinización de agua de mar para hacer frente al estrés hídrico, así como el impulso de la medicina nuclear y la mejora de la seguridad alimentaria mediante aplicaciones tecnológicas en la agricultura.
El jefe del Gobierno también destacó que las reservas de fosfatos del país contienen cantidades significativas de uranio natural, un elemento que podría otorgar a Marruecos una dimensión estratégica adicional en el debate global sobre el futuro de la energía nuclear civil.
En el plano internacional, Akhannouch reafirmó el compromiso de Marruecos con los marcos multilaterales de desarme y no proliferación nuclear, señalando que el país es signatario de los principales acuerdos internacionales y respeta plenamente sus obligaciones.
En un contexto global marcado por el aumento de la demanda energética, las tensiones en las cadenas de suministro y la aceleración del cambio climático, el Gobierno marroquí considera que las tecnologías bajas en carbono, incluida la energía nuclear, están llamadas a desempeñar un papel cada vez más relevante en la transición energética mundial.