En un paso de gran calado que consolida la apertura del Reino de Marruecos en materia de derechos humanos, la ciudad de Marrakech se prepara para albergar el X Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, según anunció la presidenta del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Amina Bouayach. Este nombramiento, ratificado durante una reunión celebrada el pasado 2 de julio en la Asamblea Nacional francesa tras la conclusión de la novena edición en París, marca un hito sin precedentes en la diplomacia internacional al convertirse en la primera ocasión en la que este foro global se celebra fuera de las fronteras de Europa y Canadá.
Para la titular del CNDH, la elección de la ciudad magrebí va mucho más allá de un reconocimiento meramente simbólico, pues demuestra una profunda apertura del país a los debates sobre derechos humanos y a los movimientos abolicionistas globales. Este avance internacional se ve respaldado por el histórico giro político adoptado por Marruecos en diciembre de 2024, cuando el Reino votó por primera vez en su historia a favor de la resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que insta a establecer una moratoria mundial sobre la aplicación de la pena capital.
La designación de Marrakech coincide con la particular trayectoria del país frente a esta condena, siendo uno de los pioneros en suspender la pena de muerte en 1982. Desde entonces, las autoridades marroquíes no han ejecutado a ningún reo, con la única excepción de un caso aislado registrado en 1993. Sin embargo, a pesar de mantener esta moratoria de facto durante más de tres décadas, los textos legales vigentes aún contemplan la pena máxima en su ordenamiento, una situación que Bouayach calificó como una ambigüedad legislativa. En este sentido, la presidenta del CNDH señaló que el reciente respaldo al documento de la ONU marca un camino definitivo que los defensores de los derechos humanos esperan que conduzca, en el corto plazo, a una decisión legislativa clara y firme hacia la abolición total de la pena de muerte en el código penal.
Durante su intervención en la capital francesa, Bouayach también aprovechó para contextualizar el panorama internacional, poniendo en valor el creciente impulso abolicionista en la escena global. La funcionaria destacó que actualmente más del 77 por ciento de los países del mundo, incluido Marruecos, se encuentran comprometidos formalmente a no aplicar ninguna ejecución. Dentro de este bloque mayoritario, el 62 por ciento de las naciones ya ha erradicado por completo la pena de muerte tanto en su legislación como en la práctica, mientras que el 15 por ciento restante mantiene una moratoria voluntaria sobre el cumplimiento de las sentencias, un escenario transitorio en el que se inscribe el debate actual del país anfitrión.