El exministro de Asuntos Exteriores español José Manuel García‑Margallo, que ocupó la jefatura de la diplomacia durante el gobierno de Mariano Rajoy, considera que la confianza política sigue siendo el pilar esencial de las relaciones transatlánticas. En su opinión, la imagen del actual Gobierno español en Washington se ha vuelto menos fluida que en etapas anteriores, en un clima que, según advierte, recuerda las tensiones que marcaron la relación bilateral durante el mandato del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, tras la decisión de retirar las tropas españolas de Irak.
Margallo subraya que la actual coyuntura podría derivar en consecuencias incómodas para Madrid si el deterioro del clima político entre ambos países se prolonga. A su juicio, la relación con Estados Unidos trasciende los desacuerdos puntuales y se proyecta sobre ámbitos estratégicos que afectan directamente al papel de España dentro del sistema de alianzas occidentales.
En este contexto, al abordar los equilibrios militares en el Mediterráneo occidental, el ex ministro planteó la posibilidad de que Estados Unidos reevalúe su despliegue militar en la región. Recordó que en el pasado ya se debatió en Washington sobre el futuro de las bases de Rota y Morón , dos de las instalaciones estratégicas más relevantes utilizadas por las fuerzas estadounidenses en territorio español.
Según explicó, en determinados círculos de decisión estadounidenses llegó a plantearse la posibilidad de trasladar parte de esos activos militares a Marruecos en caso de que los niveles de confianza política con Madrid disminuyeran. Aunque se trata de un escenario hipotético, Margallo considera que su mera discusión refleja la importancia que tiene el factor político en la configuración de la presencia militar estadounidense en el Mediterráneo.
El ex jefe de la diplomacia española advierte además de que un eventual reajuste estratégico podría repercutir en la posición de España dentro de la OTAN y en su papel en el entorno del Estrecho de Gibraltar, una zona clave para la seguridad euroatlántica. En paralelo, destacó la creciente relevancia de Marruecos como socio regional de Estados Unidos, especialmente en materia de seguridad y cooperación política.
En su análisis, Rabat ha reforzado su peso en las ecuaciones geopolíticas regionales en los últimos años, particularmente tras los desarrollos derivados de los Acuerdos de Abraham y su participación en diversas dinámicas diplomáticas relacionadas con Oriente Medio y el norte de África. Este contexto, señala, otorga a Marruecos un protagonismo creciente en las prioridades estratégicas de Washington.
Margallo también advirtió de que, en un escenario de tensiones prolongadas, determinados asuntos sensibles podrían adquirir mayor relevancia, entre ellos la situación de Ceuta y Melilla. A su juicio, las posibles presiones no se limitarían al ámbito económico o comercial, sino que podrían extenderse a otros frentes, como la gestión de los flujos migratorios irregulares, una herramienta que en ocasiones ha sido utilizada como elemento de presión geopolítica en la región.
En otro plano, el ex ministro abordó la política internacional española y expresó críticas hacia algunas posiciones adoptadas por el Gobierno respecto a Irán. Consideró que el discurso centrado en la defensa de la legalidad internacional debería tener en cuenta también los complejos equilibrios geopolíticos de Oriente Medio, en referencia al papel que desempeña Iran en varios focos de tensión regional.
Margallo concluyó señalando que la política exterior española debe preservar un alto grado de pragmatismo en la gestión de sus relaciones con las grandes potencias. En su opinión, cualquier tensión no calibrada con estados unidos podría tener repercusiones directas sobre la posición de España dentro del sistema de alianzas occidentales, así como sobre sus intereses estratégicos en el Mediterráneo y el norte de África.