Las calles de la ciudad costera de Marbella y su exclusivo puerto deportivo, Puerto Banús, en el sur de España, se han convertido este verano en un escaparate al aire libre de coches de alta gama y yates de lujo, en paralelo a una notable afluencia de visitantes procedentes de los países del Golfo.
La ciudad parece haber consolidado su posición entre este segmento como un "refugio seguro", lejos de las sirenas de alarma y del impacto de la inestabilidad regional. Mientras tanto, los profesionales del sector turístico español han detectado un trasvase creciente de reservas hacia España y otros destinos del sur de Europa, impulsado por la guerra que Irán libra contra los países del Golfo en respuesta a los ataques estadounidenses.
Entre hoteles de gran lujo, clubes de playa y boutiques exclusivas, se dejan ver vehículos con matrículas de Dubái, Abu Dabi, Kuwait, Catar y Arabia Saudí. El valor de algunos modelos exclusivos supera el medio millón de dólares, alcanzando en casos puntuales varios millones.
Esta presencia se enmarca en un contexto excepcional en la región del Golfo desde el estallido del conflicto militar el pasado 28 de febrero. En esa fecha, Irán —en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes— atacó instalaciones y bases militares en países que albergan tropas estadounidenses. Los misiles y drones llegaron al espacio aéreo de EAU, Catar, Kuwait, Baréin y Arabia Saudí, provocando víctimas, la suspensión de vuelos y el cierre parcial del espacio aéreo antes del repunte de los enfrentamientos este mes de julio. Por ello, para muchas familias acomodadas, viajar a Europa ha adquirido una dimensión de seguridad, más allá del habitual incentivo vacacional.
Los datos de Turespaña reflejan la magnitud del mercado del Golfo: España recibió a 515.077 turistas procedentes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en 2024, una cifra que volvió a superar el medio millón en 2025, incluyendo unos 202.000 visitantes de los Emiratos Árabes Unidos.
El gasto de estos turistas en España alcanzó los 1.439 millones de euros en 2024 y superó los 1.300 millones entre marzo de 2025 y febrero de 2026. El desembolso medio por viaje se situó en 2.493 euros, elevándose hasta los 2.557 euros en el caso del turista emiratí.
A escala global, los ciudadanos del Golfo figuran entre los viajeros con mayor nivel de gasto. Las estimaciones para 2025 y 2026 sitúan el gasto turístico emisor de Arabia Saudí en más de 25.000 millones de euros anuales, una cifra muy similar a la de los Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, Catar supera los 12.000 millones, Kuwait y Baréin rondan los 4.000 millones cada uno, y Omán alcanza cerca de 3.000 millones.
En conjunto, el mercado turístico emisor del Golfo supera los 70.000 millones de euros al año, aunque se prevé un retroceso en 2026 debido al conflicto bélico y a las interrupciones en el tráfico aéreo.
En el sur de España, los organismos estadísticos no desglosan los datos de los visitantes del Golfo en Marbella, pero los indicadores del sector confirman la solidez de su presencia. La provincia de Málaga, que engloba la Costa del Sol, recibió 14,65 millones de turistas en 2025, generando unos ingresos turísticos de 21.800 millones de euros.
Turespaña confirma que la Costa del Sol es el principal destino andaluz para los viajeros del Golfo, especialmente durante el verano. Aunque las estimaciones hoteleras previas situaban a los visitantes de Oriente Medio entre el 2% y el 3% del turismo internacional anual en la zona, su cuota se dispara en los establecimientos de gran lujo, llegando a representar entre el 30% y el 40% en varios complejos de Marbella durante la temporada alta.
El peso de este perfil de viajero no radica solo en su volumen, sino en su capacidad económica. En Puerto Banús, el gasto diario del turista árabe de alto poder adquisitivo oscila entre los 600 y los 1.500 euros, mientras que la dirección del puerto estima que el gasto del segmento ultrageneroso (ultra-high-net-worth) ronda los 59.000 euros por estancia.
Sus compras se concentran en moda de alta costura, marroquinería, joyería y relojería, además del alquiler de yates, vehículos de lujo y la reserva de villas privadas o suites conectadas, dado que suelen viajar en grupos familiares amplios.
El exhibicionismo automovilístico forma parte del paisaje cotidiano en Puerto Banús, con una elevada concentración de modelos Lamborghini, Ferrari, Rolls-Royce y Bentley, muchos de ellos con matrículas de Kuwait, EAU, Catar y Arabia Saudí. Algunos propietarios trasladan sus propios vehículos a Europa durante el verano, mientras que otros optan por alquilarlos a empresas locales.
La conectividad aérea directa ha sido clave para consolidar esta tendencia. La capacidad programada desde los países del CCG hacia España para el verano de 2026 ha aumentado un 9,5%, con incrementos del 15,9% desde EAU y del 11,4% desde Arabia Saudí.
Málaga cuenta con conexión directa con Doha, además de rutas estacionales desde Kuwait, Baréin y Arabia Saudí. Asimismo, Riyadh Air inauguró el pasado 14 de julio una ruta de temporada a Málaga con tres frecuencias semanales. No obstante, Turespaña advierte que las cancelaciones y ajustes de programación derivados de la guerra podrían reducir la oferta real de asientos respecto a lo anunciado.
Aunque Londres y París siguen presentes en la agenda del viajero del Golfo, Marbella se ha afianzado como un competidor directo gracias a su clima mediterráneo, sus playas, la privacidad de sus urbanizaciones cerradas y una oferta hotelera adaptada a las familias árabes.
De este modo, la elite del turismo de lujo —tradicionalmente concentrada en París, Londres, Milán y Madrid— ha incorporado con fuerza a Marbella, Mónaco y Saint-Tropez a su circuito estival. En 2026, Marbella fue distinguida como el mejor destino europeo para el turismo árabe por la Organización Árabe de Turismo.
En definitiva, en Marbella confluyen dos factores: una consolidada tradición turística impulsada por la búsqueda de clima benigno y exclusividad, y un nuevo contexto de seguridad motivado por un conflicto cuyos misiles y drones han alcanzado ciudades históricamente estables. Entre el rugido de los motores de los superdeportivos y la calma de las villas con vistas al Mediterráneo, los ricos del Golfo encuentran un refugio temporal lejos del eco de una guerra que hoy se siente más cercana que nunca.