Al acceder a la página dedicada a Argelia en el sitio web oficial del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, se observa que el organismo se refiere a la acogida por parte de este país del Magreb de cinco campamentos cercanos a la ciudad de Tinduf. Estos albergan, desde 1975, a población considerada "refugiada del Sáhara Occidental". El propio sitio califica esta situación como "una de las crisis de refugiados más prolongadas del mundo".
En sus informes trimestrales, el PMA no proporciona datos concretos sobre la población total de estos campamentos, ya que, según se indica, ni el Frente Polisario ni las autoridades argelinas permiten la realización de un censo oficial. No obstante, la organización sí revela cifras alarmantes en materia de salud y nutrición:
- Inseguridad alimentaria: Se estima que el 77% de los residentes padece inseguridad alimentaria o está en riesgo de padecerla.
- Anemia: La prevalencia de esta condición es crítica, afectando al 53,5% de las niñas y mujeres de entre 15 y 49 años. El porcentaje asciende al 54,2% en el caso de los niños de 6 a 59 meses.
- Desnutrición infantil: Dentro del grupo de niños y niñas pequeños, un 10,7% sufre de desnutrición aguda severa, mientras que un 28,8% padece desnutrición crónica, lo que afecta a su desarrollo a largo plazo.
El mismo informe detalla que el PMA, a petición del gobierno argelino, ha brindado apoyo a los refugiados más vulnerables desde 1986, cubriendo sus necesidades alimentarias básicas. En la actualidad, el programa asigna 134.000 raciones de alimentos para la población saharaui en los campamentos. Estas raciones están compuestas por cereales, legumbres, azúcar, aceite vegetal y alimentos fortificados, y se distribuyen a través de una red de 116 puntos de reparto en los cinco campamentos.

Estos datos invitan a reflexionar sobre las causas profundas que explican el progresivo deterioro de las condiciones sanitarias y el creciente riesgo de hambruna en los campamentos de Tinduf. Mientras la población refugiada soporta índices alarmantes de desnutrición y anemia, diversos testimonios y denuncias apuntan a un estilo de vida de las principales figuras del Frente Polisario que contrasta fuertemente con la realidad de los campamentos. Según estas críticas, algunos líderes mantienen propiedades e intereses económicos en territorio argelino y realizan frecuentes desplazamientos a otros países bajo el pretexto de gestionar ayuda humanitaria, acumulando recursos que, según sus detractores, no se traducen en mejoras sobre el terreno.
Este presunto desvío de fondos y ayudas internacionales, del que cada vez existen más indicios según fuentes de la sociedad civil, se ha convertido en uno de los principales detonantes de las reiteradas protestas que protagonizan miles de saharauis en los campamentos. Los manifestantes, víctimas directas de la crisis humanitaria, denuncian la paradoja de que, pese a los cuantiosos desembolsos internacionales, su situación no deja de empeorar. Solo en 2023, Naciones Unidas y un grupo de países donantes —entre los que figuran Estados Unidos, España, Alemania, Italia, Suiza y Brasil— asignaron un paquete de ayuda valorado en 214 millones de dólares destinado, teóricamente, a garantizar la seguridad alimentaria, mejorar el acceso a la educación y reforzar los servicios de salud en los campamentos de Tinduf.
En un intento por comprender la abismal distancia que separa las condiciones de vida de la población en los campamentos y el estilo de vida de los dirigentes del Frente Polisario, ASSAHIFA ha llevado a cabo una investigación especial. El objetivo fue rastrear el recorrido de los fondos y la ayuda humanitaria —tanto gubernamental como la proveniente de partidos políticos y organizaciones no gubernamentales— a lo largo de tres continentes. Según la última estimación disponible del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), correspondiente a 2018, la población en los campamentos asciende a 173.000 personas, cuya situación ha sido descrita por diversas fuentes como "crítica". La investigación se propuso seguir el rastro de esos recursos desde su origen hasta su destino final, tratando de esclarecer las causas de su presunta desaparición antes de llegar a sus beneficiarios últimos.
Asociaciones bajo sospecha: el desvío de fondos europeos en los campamentos de Tinduf
En el plano político, la propuesta marroquí para resolver el conflicto del Sáhara —basada en la iniciativa de autonomía bajo soberanía marroquí como única base para la negociación— ha ido cosechando un respaldo explícito y creciente en el seno de la Unión Europea. Este apoyo, que actualmente se manifiesta de forma amplia por parte de las principales potencias europeas, se ha acelerado notablemente desde finales de 2020, tras el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía de Marruecos sobre las regiones del sur del Reino.
Este respaldo europeo quedó formalizado durante la decimoquinta sesión del Consejo de Asociación entre el Reino de Marruecos y la Unión Europea, celebrada en Bruselas en enero de 2026. En el encuentro, ambas partes adoptaron una nueva posición comunitaria sobre el conflicto del Sáhara, al considerar que "una autonomía real podría representar una de las soluciones más viables" para alcanzar una resolución definitiva del contencioso regional.
Esta postura, asumida por los Veintisiete países miembros de la Unión Europea, quedó recogida en una declaración conjunta firmada por el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, y la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, al término de la decimoquinta reunión del Consejo de Asociación entre la UE y Marruecos.
Sin embargo, el Frente Polisario mantiene aún un importante punto de apoyo en diversos países europeos, que constituyen una fuente clave de financiación y ayuda material. Esta red, tejida principalmente a través de organizaciones de la sociedad civil, ha logrado garantizar a sus dirigentes una amplia capacidad de movilidad y continuidad operativa. El objetivo declarado de esta red es canalizar el apoyo ciudadano europeo hacia iniciativas que buscan proporcionar viviendas dignas, así como garantizar un mínimo de seguridad alimentaria y servicios sanitarios para los habitantes de los campamentos de Tinduf.
Anualmente, el Frente Polisario recibe cuantiosos envíos de ayuda humanitaria, que incluyen partidas fijas y otras variables en función de las campañas de cada año. Esta asistencia se compone de alimentos, ropa, equipamiento y suministros médicos, además de financiación directa destinada —en teoría— a la ejecución de proyectos en los ámbitos de la salud, la educación y la vivienda. Estos fondos se canalizan a través del apoyo a asociaciones y mediante acuerdos de hermanamiento con ayuntamientos europeos, muchos de ellos gobernados por formaciones políticas de izquierdas.
Dinero francés para el Polisario: ¿quién financia a los separatistas?
La financiación del Frente Polisario en Francia está vinculada principalmente al Partido Comunista Francés y a sus organismos afiliados. Se trata de una formación política de izquierda —tradicionalmente considerada de extrema izquierda en el espectro político francés— que cuenta actualmente con ocho escaños en la Asamblea Nacional. El partido está liderado por Fabien Roussel, periodista de profesión, que trabajó en el diario L'Humanité —órgano oficial del partido— y posteriormente en la cadena pública France 3.
La última participación del Partido Comunista en un gobierno francés se produjo entre 1997 y 2002, durante el mandato del primer ministro Lionel Jospin, del Partido Socialista, en un periodo de convivencia institucional con el entonces presidente Jacques Chirac, quien se vio obligado a coexistir con una mayoría parlamentaria de izquierdas tras su victoria en las elecciones legislativas.
Pese a la progresiva pérdida de influencia electoral de los comunistas franceses —que han pasado de 35 diputados en 1997 a los 8 actuales—, la formación ha mantenido intacto su respaldo político al Frente Polisario. Este apoyo se hizo especialmente visible cuando el actual secretario nacional del partido, Fabien Roussel, se apresuró a criticar al presidente Emmanuel Macron tras el anuncio, el 30 de julio de 2024, del respaldo de Francia a la marroquinidad del Sáhara, comunicado en un mensaje dirigido al rey Mohammed VI.

Conviene recordar, como se ha señalado anteriormente, que Fabien Roussel es un ex periodista del diario L'Humanité, órgano de expresión del Partido Comunista Francés, actualmente dirigido por el senador Fabien Gay. Este periódico desempeña un papel fundamental en la canalización de apoyo financiero hacia el Frente Polisario, particularmente desde la capital francesa.
Según la información recabada por ASSAHIFA a partir de fuentes coincidentes, esta financiación se articula a través del respaldo a dos entidades: la Asociación de Saharauis en Francia (ASF) y la Asociación de la Comunidad Saharaui en Francia (ACSF). Los fondos se obtienen mediante la recaudación de suscripciones y donaciones, así como a través de los ingresos generados por la venta de productos artesanales, manufacturas y comidas típicas durante la celebración de la Fête de l'Humanité, un evento anual organizado por el citado periódico durante el segundo fin de semana de septiembre.
Esta cita reúne a numerosas organizaciones de izquierda, a políticos afiliados o cercanos al Partido Comunista, a un conjunto de formaciones de extrema izquierda, así como a activistas civiles vinculados al ámbito de la ayuda humanitaria. Al evento acuden también representantes del Frente Polisario, junto con miembros de las dos asociaciones que respaldan la propuesta separatista y personas pertenecientes a la delegación del Frente en Francia.
Entre las personas que impulsan las operaciones de recaudación de fondos en París se encuentra Mohamed Salem Al Haimer, miembro del Frente Polisario y presidente de la Asociación de la Comunidad Saharaui en Francia (ACSF). La operación cuenta con cobertura política, especialmente en el municipio de Mont-la-Jolie, a través de su hijo Sidi Al Haimer, quien ejerció como primer teniente de alcalde de la localidad y también ocupó el cargo de alcalde en funciones entre enero y mayo de 2022.
Paradójicamente, Sidi Al Haimer milita en el partido Los Republicanos, una formación que apoya abiertamente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. El pasado mes de diciembre, fue condenado por el Tribunal de Apelación de Versalles por delitos de abuso de influencia, malversación de poder y manipulación de testigos. La sentencia le impuso dos años de prisión -uno de cumplimiento efectivo y otro suspendido, con la obligación de portar una pulsera electrónica-, así como la inhabilitación para el ejercicio de cargo público durante cinco años.
Según la información recabada por ASSAHIFA Sidi Al Haimer, quien estaba al frente de los asuntos sociales en el municipio de Mont-la-Jolie, solía organizar actividades calificadas como "benéficas" en las que participaban miembros de la comunidad marroquí, quienes realizaban aportaciones económicas sin conocer el destino final de los fondos recaudados.

Por otro lado, la Asociación de Saharauis en Francia está presidida por Mubarak Ould Mohamed, conocido como "El Reno". Además de los ingresos que obtiene a través de la Fête de l'Humanité, esta entidad se beneficia de otras fuentes de financiación, como subvenciones procedentes de ayuntamientos e instituciones locales. Asimismo, su presidente expide certificados para solicitantes de asilo en Francia a cambio de lo que la propia asociación denomina "tarifas".
La captación de fondos por parte del Frente Polisario en Francia no se limita a subvenciones, donaciones y ayuda material. Su red de financiación y acumulación de recursos en el país galo presenta una estructura más compleja, que descansa también en actividades calificadas como "inversiones". Desde principios de la década de 2000, por ejemplo, la Asociación de Trabajadores Saharauis en Francia ha canalizado donaciones y contribuciones mensuales de sus miembros, lo que ha permitido el enriquecimiento de varios de sus dirigentes. Uno de los casos más destacados es el de su tesorero, Mohamed Salem Al Haimer, conocido como "Aamira", a quien ya se ha hecho referencia anteriormente. Según la información recabada, Al Haimer abrió un centro comercial a unos cien kilómetros de París, concretamente en los suburbios de Vernon, en la región de Normandía. Este proyecto empresarial generó, según los datos disponibles, unas ganancias de 1,35 millones de euros en el año 2008.
Francia: la red de financiación del Polisario se extiende más allá de París
La red de financiación del Frente Polisario en Francia no se limita a París y sus alrededores, sino que se extiende a otras ciudades y municipios del país. Es el caso de la localidad de Rezé, cercana a la ciudad de Nantes, en la región del Loira, donde durante el mandato de su exalcalde Gérard Allard se asignó al Frente Polisario una partida de 100.000 euros distribuida a lo largo de cinco años. Los fondos, según la documentación oficial, estaban destinados a la construcción de infraestructuras sanitarias y escuelas en los campamentos de Tinduf.
Allard, político afiliado al Partido Socialista que ocupó la alcaldía de Rezé entre 2014 y 2020, se comprometió además, según la información recabada por este diario, a recaudar otros 100.000 euros adicionales para los sectores afines al Frente separatista, a través de contribuciones de un grupo de municipios franceses.
En junio de 2019, nueve meses antes de la primera vuelta de las elecciones municipales francesas celebradas en marzo de 2020, Allard recibió en el ayuntamiento de Rezé a una delegación del Frente Polisario integrada, entre otros, por Mariam Salk Hamada, miembro de la dirección del Frente, y Abi Bashraya Al-Bashir, entonces representante del Frente en Francia. En el encuentro, el edil socialista reiteró su compromiso de continuar "apoyando y respaldando" a los separatistas. Allard perdió las elecciones municipales de 2020 y finalmente se retiró de la vida política en 2021.
Lorena: el entramado asociativo en el este de Francia
En el este del país, destaca la actividad de la Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui en la región de Lorena (ASPS), con sede en la ciudad de Nancy y presidida por el francés Philippe Leclerc. Esta organización se dedica a la recaudación de ayuda en especie y donaciones económicas bajo el pretexto de "ayuda humanitaria destinada al beneficio del pueblo saharaui en los campamentos de Tinduf".

Según ha podido constatar este diario a través de fuentes locales, la principal fuente de financiación de la ASPS proviene del Consejo Regional de Meurthe y Mosela, así como de un grupo de municipios de la misma región y de donaciones de sus miembros y simpatizantes del Polisario. En los últimos años, la asociación ha recibido subvenciones del Consejo Regional de Mosela en Lorena por importes de 3.000 euros, 2.000 euros y 2.500 euros, destinadas a financiar la creación de una sala polivalente perteneciente a la escuela "Lil Andala", ubicada en la autodenominada "Provincia de Bojador" dentro de los campamentos de Tinduf. El coste total estimado del proyecto asciende a 15.000 euros.
Burdeos: el entramado argelino en Aquitania
En la ciudad de Burdeos, la institución "Casa de Argelia" en Aquitania, en coordinación con el consulado general de Argelia, actúa como principal financiador de la Asociación Saharaui en Burdeos. El respaldo se materializa tanto en asistencia financiera y administrativa como en la financiación de actividades propagandísticas. A ello se suman las cuotas de membresía de la asociación, fijadas en 50 euros, así como otras contribuciones económicas y materiales que logra recaudar.
Tanto la Asociación Saharaui de Burdeos como la Casa de Argelia, que la financia, se constituyeron al amparo de la ley francesa de 1901 como "asociaciones sin ánimo de lucro". Esta figura jurídica les permite recibir apoyo financiero anual del Estado francés y desarrollar actividades de carácter "económico" para generar ingresos adicionales. Pese a este flujo de fondos, el número de miembros de la asociación pro-Polisario ha experimentado un notable descenso en los últimos años, tras destaparse presuntas irregularidades y malversaciones en la gestión de sus finanzas.
España y el Polisario: medio siglo de financiación pública y privada
En España, la actividad de las asociaciones vinculadas al Frente Polisario —de orientación separatista— resulta especialmente visible, particularmente en aquellas regiones donde confluyen actores políticos y activistas civiles con sensibilidades independentistas. Es el caso de Cataluña y las Islas Canarias, sin olvidar la presencia de partidarios del Frente en otras zonas como la capital, Madrid, y la región de Andalucía, la más próxima geográficamente a Marruecos. En estos territorios, los sectores afines al Polisario han logrado en los últimos años canalizar importantes volúmenes de financiación.
En el archipiélago canario, el gobierno autonómico se perfila como el principal financiador de las asociaciones respaldadas por el Frente Polisario. Este apoyo se explica, en buena medida, por la influencia de formaciones nacionalistas de corte independentista, como Coalición Canaria, fundada en 1993 y actual fuerza mayoritaria en el Parlamento regional. Su líder, Fernando Clavijo, es presidente del gobierno canario, lo que otorga especial relevancia a sus declaraciones del octubre de 2024, cuando anunció desde Rabat su adhesión a la posición del gobierno central español en apoyo al plan de autonomía para el Sáhara bajo soberanía marroquí, generando un notable impacto político.
Según los datos recabados por ASSAHIFA a partir de diversas fuentes en Las Palmas, el gobierno regional de Canarias, a través de su Consejo de Trabajo Externo, ha destinado desde 1995 una partida anual de dos millones de euros en apoyo a los sectores vinculados al Frente Polisario con actividad en las islas. Estos fondos se distribuyen inicialmente entre los cabildos insulares —específicamente los de Las Palmas, Tenerife, Fuerteventura, Lanzarote, La Gomera, La Palma y El Hierro—, para ser transferidos posteriormente a la representación del Frente Polisario en Canarias.
Cabe destacar asimismo la financiación canalizada a través de la sede regional en Canarias de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). A instancias de la Dirección de Cooperación Internacional del Gobierno de Canarias, la AECID asigna un presupuesto anual destinado a cubrir las "necesidades del pueblo saharaui" en la región y a respaldar los denominados "proyectos humanitarios" en los campamentos de Tinduf.

En el plano asociativo, el Frente Polisario recibe anualmente un millón de euros en ayuda destinada al "pueblo saharaui" a través de los proyectos internacionales de ACAPS para el trabajo humanitario. Esta financiación proviene de la Dirección General de África del Gobierno de Canarias, en el marco de un plan de cooperación internacional articulado con la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo de Canarias (CONGDCA). Dicha coordinadora está presidida por Irene Pío, quien también es representante en las Islas Canarias de la organización Alianza por la Solidaridad.
La financiación del Frente Polisario en España procede asimismo de la región de Andalucía, que con 778 municipios —la cifra más alta del país— ofrece un amplio abanico de potenciales fuentes de financiación para el Frente. Según han confirmado a este diario fuentes locales, estas vías de financiación han permitido al Polisario obtener en los últimos tiempos un total de 25.000 euros en la comunidad autónoma andaluza.
En la provincia de Cádiz, por ejemplo, el parlamento autonómico ha destinado 22.500 euros a la Federación de Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui, conocida por sus siglas FECADIZ. Esta federación desarrolla su actividad en diversas localidades gaditanas, entre ellas Algeciras, donde reside una numerosa comunidad de origen marroquí. Los fondos tienen como propósito declarado "apoyar los programas de vacaciones para niños saharauis y desarrollar proyectos en los campamentos de Tinduf".
En Navarra, comunidad foral del norte de España, el gobierno regional ha aprobado recientemente una partida de 316.000 euros destinada a respaldar a las organizaciones no gubernamentales que trabajan sobre el terreno en los campamentos de Tinduf. Esta cantidad, que se concede por tercer año consecutivo, se distribuye del siguiente modo: 178.000 euros para ayuda alimentaria, 84.000 euros para el sector sanitario, 25.950 euros para lo que denomina "la administración saharaui" y 28.000 euros para apoyo a programas educativos.
.Madrid: ¿hacia dónde van realmente las ayudas destinadas al Sáhara
Uno de los antiguos miembros del Frente Polisario, actualmente residente en Madrid, ha confirmado a este diario que las redes de financiación en España constituyen el principal sostén del apoyo dirigido al Polisario, en virtud de la condición de España como antigua potencia colonial en el Sáhara. Según explica, estas ayudas provienen de fuentes diversas, entre ellas asociaciones, partidos políticos, organizaciones de derechos humanos y humanitarias, así como ayuntamientos.
La misma fuente, que participó directamente en operaciones de transferencia de fondos, añade que "la red de financiación en España no cuenta con el respaldo del Estado —esto es, del gobierno central—, pero la sociedad civil sigue aferrada a la tesis separatista, incluso aunque el gobierno español reconozca la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara".
No obstante, los datos recabados por este diario a partir de fuentes españolas indican que el gobierno de Pedro Sánchez aprobó en 2024 una partida superior a los 12 millones de euros en concepto de ayuda humanitaria destinada a los habitantes de los campamentos de Tinduf. Esta cifra supone un aumento notable respecto a las asignaciones de ejercicios anteriores. Estas ayudas se canalizan habitualmente a través de la denominada "Media Luna Roja Saharaui".
Dicha organización no figura, sin embargo, en el listado oficial de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), con sede central en Ginebra. Pese a ello, es la entidad encargada de recibir y gestionar la ayuda gubernamental española, con la colaboración de la Media Luna Roja Argelina. A esta última, Madrid asignó en 2024 un apoyo de 1,7 millones de euros destinado, oficialmente, a "mejorar la situación nutricional de los saharauis".

El Frente Polisario recibe además seis millones de euros anuales procedentes del Ministerio de Defensa español, una partida oficialmente destinada al beneficio de "los ex soldados saharauis". Sin embargo, según confirman a este diario fuentes conocedoras del entramado financiero, estos fondos no llegan a los antiguos combatientes ni a los habitantes de los campamentos, sino que son canalizados directamente hacia la dirección del Frente y empleados con fines propagandísticos en el continente europeo.
Estos recursos, que teóricamente deberían contribuir a mejorar las duras condiciones de vida en los campamentos de Tinduf, se desvían a través de diferentes cauces para alimentar la estrategia del Frente en Europa, con el objetivo de persuadir a la sociedad civil y a la opinión pública europea acerca de la tesis separatista, según explican fuentes saharauis opuestas a la dirigencia del Frente.
De acuerdo con las mismas fuentes, en 2017 se destinó un presupuesto de 85.170 euros a financiar entidades afines a la propuesta separatista, entre ellas la Asamblea de Defensores Saharauis de los Derechos Humanos (CODESA) y la Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de los Derechos Humanos (ASVDH). Parte de esa cantidad —5.000 euros— procedía de organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario y se destinó íntegramente a reforzar las estructuras internas que apoyan al Frente.
Otras fuentes consultadas por ASAHIFA coinciden con los datos anteriores y precisan que, también en 2017, las asociaciones que respaldan la propuesta separatista recibieron 112.000 dirhams. De esa cantidad, 15.000 dirhams fueron a parar a la Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de los Derechos Humanos (ASVDH); 10.000 dirhams al denominado Comité de Defensa del Derecho de Autodeterminación del Pueblo del Sáhara Occidental (CODAPSO); y 4.000 dirhams al Comité Saharaui de Apoyo al Plan de Resolución de la ONU y Protección de los Recursos Naturales en el Sáhara Occidental (CSPRON).
Nexos separatistas: Cataluña y el Frente Polisario, una alianza consolidada.
En el plano político, el Frente Polisario cuenta en España con el respaldo inicial de los partidos independentistas del País Vasco y Cataluña, así como con el apoyo de formaciones y coaliciones de izquierda radical, entre las que destacan Podemos y la alianza Sumar.
Cataluña se mantiene como el territorio donde este respaldo político resulta más visible, particularmente por parte de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Esta formación cuenta con siete diputados en el Congreso, cuatro senadores, un escaño en el Parlamento Europeo y veinte miembros en el Parlament de Cataluña, lo que la sitúa como tercera fuerza política en la comunidad autónoma. ERC está liderada por Oriol Junqueras, ex vicepresidente del gobierno catalán y uno de los dirigentes independentistas condenados por la justicia española por su participación en el proceso separatista de 2017.
El partido desarrolla una intensa actividad en apoyo material y logístico a las iniciativas del Frente Polisario en localidades catalanas como Barcelona, Gerona y Tarragona. Sus miembros participan activamente en las campañas de recaudación de fondos organizadas por asociaciones de la sociedad civil y desempeñan un papel clave en la canalización de ayudas a través de los municipios que gobiernan.
En Barcelona, según fuentes locales consultadas por este diario, el Frente Polisario utiliza el argumento de "la situación humanitaria de los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf" —en sus propios términos— para obtener subvenciones, especialmente de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Hace unos meses, el Ayuntamiento de Barcelona, presidido por el socialista Jaume Collboni, publicó una resolución de carácter temporal relativa a las solicitudes de financiación, en la que se propone conceder 60.000 euros a la Unión de Asociaciones Catalanas Amigas del Pueblo Saharaui y 14.446 euros a una entidad denominada Saharauis en medio de la nada.
La red italiana del Frente Polisario: ayudas públicas, opacidad y enriquecimiento.
La red de financiación del Frente Polisario se extiende también a Italia, con especial presencia en la capital, Roma. Allí obtiene fondos gubernamentales a través de la Dirección General de Cooperación para el Desarrollo del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, organismo responsable de financiar y supervisar los proyectos de carácter "social" en los campamentos de Tinduf, en el marco de los programas de desarrollo sostenible programados hasta el año 2030.
Esta dirección respalda diversas iniciativas humanitarias, entre ellas el programa denominado "Asistencia alimentaria para los refugiados del Sáhara Occidental", integrado en las operaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA); el programa "Asistencia a los refugiados saharauis en Tinduf", gestionado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR); así como las intervenciones humanitarias de UNICEF, dirigidas fundamentalmente a mujeres y niños en los campamentos.
Recientemente, la Dirección General de Cooperación italiana aprobó una "contribución de emergencia" de 200.000 euros destinada al ACNUR para hacer frente a las inundaciones que han afectado a los campamentos. Asimismo, la Agencia Italiana de Cooperación y Desarrollo ha concedido subvenciones a Argelia en el marco de los proyectos de desarrollo sostenible con horizonte 2030, de las cuales se benefician indirectamente los habitantes de Tinduf.
Según los datos recabados por este diario en Roma, el Frente Polisario ha logrado infiltrarse en el entramado de partidos políticos italianos, particularmente a través de la Asociación Nacional de Solidaridad con el Pueblo Saharaui. Esta organización, con sede en la capital y delegaciones en la mayor parte del territorio nacional, actúa como plataforma para que los sectores afines al Frente obtengan respaldo político de diversas formaciones de izquierda. El objetivo declarado es la recaudación de fondos destinados a los campamentos de Tinduf, bajo el lema de la ayuda humanitaria a la población saharaui.

Según los datos recabados por este diario, esas donaciones y regalos constituyen la principal fuente de financiación para los desplazamientos de los dirigentes del Frente Polisario por territorio italiano, así como para la asignación de "recompensas" y "compensaciones" que perciben en concepto de estar "en misión". Estos fondos cubren incluso sus gastos personales y de compras en Italia, con cargo a los recursos de la asociación mencionada.
Paralelamente, el Frente Polisario se beneficia del entramado asociativo en Italia, particularmente en la región de Emilia-Romaña, en el norte del país, donde operan diversas organizaciones civiles afines a la causa separatista. Este apoyo se extiende también al ámbito académico, a través de instituciones universitarias en Bolonia, capital de la región.
Los representantes del Frente Polisario en Italia instalan además "mesas" para la recaudación de donaciones populares en la región de Toscana, considerada un bastión del apoyo al separatismo, especialmente en los municipios de Sesto Fiorentino, Campi Bisenzio y Empoli. A todo ello se suma la financiación obtenida a través de las actividades de la organización no gubernamental ARCI, que en 2024 concedió al Frente una partida de 224.000 euros procedentes de fondos de Naciones Unidas, la Unión Europea y el gobierno italiano.
Asimismo, los sectores afines al Polisario reciben respaldo económico de diversas asociaciones con presencia en distintas regiones italianas, entre ellas "Gema Saharaui" en la provincia de Reggio Emilia, "El Wali" en Bolonia, "Cúpula de Agdaf" en Módena, "Oltre il Muro" en Padua, así como el "Movimiento África 70" y la asociación "Paz", que desarrollan su actividad en varias regiones del país.
Reino Unido: así llega el dinero británico a los líderes del Polisario.
A lo largo de las últimas décadas, el Frente Polisario ha logrado consolidar fuentes de financiación en el Reino Unido. Según la información recabada por este diario durante la investigación, el Frente —a través de las asociaciones que lo respaldan— se beneficia de la legislación británica, que no establece límites a la recaudación de donaciones. Fuentes consultadas en Londres han señalado a este periódico que el Grupo Parlamentario de Amistad con el Polisario (APPG-Western Sahara, por sus siglas en inglés) no ha hecho públicos sus informes financieros.
La Campaña del Sáhara Occidental (WSC), una organización no gubernamental, desarrolla labores de presión política sobre diputados británicos —y anteriormente también sobre eurodiputados, antes del Brexit—. Asimismo, se constituyó un fondo para la recaudación de donaciones bajo la denominación Western Sahara Trust, una entidad cuyo presupuesto anual ha llegado a alcanzar las 400.000 libras esterlinas.
La financiación del Frente Polisario en Londres proviene igualmente de la asociación Justicia-Reino Unido, dirigida por el activista separatista Sidi Ahmed Fadil, así como del Foro de Trabajo del Sáhara Occidental (WSAF), una institución especializada en el apoyo a la tesis separatista ante Naciones Unidas. El Frente se beneficia también del respaldo de organizaciones benéficas dedicadas a la lucha contra la pobreza y el hambre, como War on Want, con sede en Londres, y Oxfam, con sede en Oxford.
El apoyo financiero canalizado desde el Reino Unido hacia el Frente Polisario se caracteriza además por la diversidad de sus ámbitos de actuación. Entre las entidades no gubernamentales financiadas se encuentra la fundación Sandblast, una asociación benéfica que opera en el sector artístico y cuyo fondo alcanzó las 50.000 libras esterlinas en 2024. También figura la fundación Olive Branch, una asociación que respalda económicamente a artistas simpatizantes del Polisario y que obtiene sus recursos tanto de donaciones directas como de ingresos procedentes del juego, a través de la lotería nacional, además de financiación del Consejo de las Artes de Inglaterra.
Alemania: el respaldo de los partidos políticos al Frente Polisario.
En Alemania, el Frente Polisario no solo recibe apoyo financiero de entidades locales y organizaciones no gubernamentales, sino también de formaciones políticas. El partido de izquierda Die Linke, representado en el Bundestag con 28 diputados sobre un total de 709, proporciona respaldo económico directo al Frente separatista mediante la financiación de actividades de algunos de sus parlamentarios en territorio alemán.
Por su parte, el Partido Socialdemócrata (SPD), que lidera la actual coalición de gobierno y cuenta con 207 diputados —siendo la primera fuerza del Bundestag—, tuvo entre sus filas a políticos que visitaron los campamentos de Tinduf en abril de 2024. En cuanto a su socio de coalición, Los Verdes (Die Grünen), que dispone de 117 escaños en el Parlamento alemán, mantiene estrechos vínculos con el Frente separatista. Así, en diciembre de 2023, la diputada ecologista Petra Sitte recibió en su despacho al representante del Polisario en la región de Sajonia, Mohammed Aba Al-Dakhil.

En el ámbito de la sociedad civil, un conjunto de asociaciones canaliza financiación hacia el Frente Polisario bajo el pretexto de actividades benéficas y humanitarias. Según la información recabada por este diario a partir de diversas fuentes locales, esta red incluye a la asociación "Salma para la ayuda a los niños refugiados", así como a las entidades Interkulturelle Brücke e.V., betterplace y Barrio Olga Benario. Todas ellas han acreditado que sus fondos han llegado a Tinduf, donde se encuentra la sede del Frente Polisario.
Brasil: apoyo gubernamental y respaldo civil al Frente Polisario
La presencia del Frente Polisario en América Latina es antigua y de carácter público, y diversos países de la región se han consolidado como baluartes tradicionales de apoyo al Frente, brindándole respaldo diplomático, financiero e incluso suministro de armamento y equipamiento logístico en el pasado. Brasil, sin embargo, ha intentado mantener una posición de equilibrio que le permita preservar sus relaciones con Rabat —con quien mantiene intereses económicos compartidos— sin deteriorar sus vínculos con Argelia.
Según información obtenida por este diario de fuentes políticas, el Frente Polisario ha recibido apoyo gubernamental desde Brasilia a través de la Agencia Brasileña de Cooperación. Esta entidad ha concedido dos contribuciones financieras destinadas al Programa Mundial de Alimentos (PMA) y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en los campamentos de Tinduf: la primera por valor de 300.000 dólares y la segunda de 120.000 dólares.
Adicionalmente, el gobierno brasileño ha donado más de 2.170 toneladas de arroz en beneficio de los "refugiados saharauis". En febrero de 2024, se presentó oficialmente la "Iniciativa Brasileña para Ayudar a los Refugiados Saharauis" en un acto celebrado en la embajada de Brasil en Argel. En el marco de esta iniciativa, se anunció un plan "para responder a las necesidades de los refugiados saharauis en Tinduf" correspondiente al periodo 2024-2025, que contempla la donación de 65 dispositivos de purificación de agua para escuelas, acompañados de 65 paneles solares y 65 baterías estacionarias. La representación diplomática brasileña indicó asimismo que había incentivado al sector privado del país a sumarse a la iniciativa mediante donaciones de arroz, carne y otros alimentos.
Recientemente, la Agencia Brasileña de Cooperación —dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil— ha destinado 1.200.000 reales brasileños (equivalentes a aproximadamente 350.000 dólares) al Programa Mundial de Alimentos. Estos fondos se distribuirán entre tres países: Sudán, Haití y Argelia. Este último recibirá su parte en consideración a que alberga en su territorio los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf.
En el ámbito no gubernamental, destaca el respaldo ofrecido por la Confederación de Trabajadores de Brasil (CTB), que durante su cuarto congreso nacional, celebrado recientemente en la ciudad de Salvador, invitó al representante del Frente Polisario en Brasil, Ahmed Umberik, en calidad de "invitado internacional". Asimismo, en el pasado, decenas de voluntarios del Centro Brasileño de Estudios de Salud (CEBES) se desplazaron a los campamentos para colaborar en proyectos sanitarios.
Sudáfrica, segundo pilar financiero del Frente Polisario en África.
Sudáfrica se sitúa como el segundo mayor partidario del Frente Polisario en el continente africano, únicamente por detrás de Argelia. El respaldo sudafricano al Frente separatista se materializa tanto en financiación monetaria como en ayudas en especie. En Pretoria, el Fondo de Renacimiento Africano, dependiente del Departamento de Relaciones Internacionales y Cooperación (DIRCO), constituye el principal instrumento para atender las necesidades del Frente, a través de la suscripción de memorandos de entendimiento y acuerdos de apoyo financiero y humanitario.
El sector de las artes y la cultura en el gobierno de Sudáfrica también es uno de los principales partidarios del "Polisario" a través de la Universidad de Pretoria, que se encarga de proporcionar asistencia humanitaria en especie y de formar a los separatistas, además de organizar viajes a los campamentos de "Tinduf".
LEl sector de las artes y la cultura del gobierno sudafricano actúa asimismo como uno de los baluartes del respaldo al Polisario, canalizando su apoyo a través de la Universidad de Pretoria. Esta institución se encarga de proporcionar asistencia humanitaria en especie, de formar a miembros del Frente separatista y de organizar viajes a los campamentos de Tinduf.
La embajada de Argelia en Pretoria desempeña un papel crucial como facilitadora de este entramado de apoyos. La representación diplomática argelina agiliza los trámites de concesión de visados a los activistas que respaldan la tesis separatista, garantiza su desplazamiento a los campamentos de Tinduf y financia actividades de apoyo al Frente Polisario en territorio sudafricano. Además, la embajada actúa como órgano de coordinación entre empresas sudafricanas y compañías extranjeras con filiales en el país, por un lado, y las organizaciones no gubernamentales que adoptan la posición del Frente, por otro.
Transferencia de dinero y ayuda: el periplo de los fondos hasta los líderes del Polisario
Los habitantes de los campamentos de Tinduf —a quienes Argelia y el Frente Polisario describen como "refugiados", mientras que Marruecos insiste en considerarlos "retenidos"— reciben asistencia humanitaria canalizada a través de los cauces oficiales establecidos por Naciones Unidas, particularmente mediante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Sin embargo, al margen de este marco institucional, diversas organizaciones no gubernamentales, en su mayoría de ámbito europeo, proporcionan ayuda al Frente Polisario, bien a instancias de los propios dirigentes del Frente, bien bajo la presión de asociaciones afines a la tesis separatista.
Según la información recabada por este diario a partir de múltiples fuentes, estas organizaciones operan habitualmente bajo denominaciones como "Comités de Apoyo al Pueblo Saharaui" (CEAS) o "Asociaciones de Amigos de la República Saharaui" (AARASD). Su actividad se coordina a través de una entidad con sede en Bruselas denominada Coordinación Europea de Apoyo al Pueblo Saharaui (EUCOCO), presidida por el belga Pierre Galand, que asume abiertamente la tesis separatista.
Este entramado organizativo ha propiciado un fenómeno de "transferencia" de fondos y ayuda material hacia la cúpula del Frente Polisario. Según las fuentes consultadas, una parte de la asistencia —que incluye alimentos, medicamentos, ropa, material escolar y equipos electrónicos como radios, ordenadores, electrodomésticos y material sanitario— es desviada hacia la dirección del Frente nada más ingresar en territorio argelino, a través de las ciudades de Orán y Béchar. Desde allí, estos productos son introducidos en el mercado negro con la connivencia de las autoridades argelinas.
Otra porción de la ayuda que logra llegar a los campamentos es posteriormente trasladada en camiones hacia Mauritania, donde se comercializa en diversos mercados locales. Cada camión es asignado a un responsable del Frente separatista, quien se encarga de gestionar los permisos necesarios para la salida de los convoyes desde los campamentos.
La ayuda financiera sigue un patrón similar. Este diario ha tenido acceso a información según la cual algunas organizaciones suecas —en concreto Rädda Barnen (Save the Children Suecia) y la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDA)— enviaban dinero en forma de transferencias bancarias o cheques a los campamentos con el propósito declarado de adquirir alimentos. Dichos fondos, sin embargo, nunca fueron destinados a ese fin. En su lugar, los donantes recibían facturas falsificadas por la compra de carne como justificación del gasto.

El Frente Polisario utiliza asimismo la denominada "Cruz Roja Saharaui" —una organización que no figura en los registros oficiales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja— como mecanismo para encubrir operaciones irregulares de gestión de la ayuda material y financiera procedente del extranjero. Estos recursos, que teóricamente deberían destinarse íntegramente a fines humanitarios para aliviar el sufrimiento de la población en los campamentos, son desviados a través de esta estructura opaca.
Esta situación ha sido puesta de manifiesto en reiteradas ocasiones por Marruecos y otros países ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), instando a que sea este organismo el que asuma directamente la distribución de la ayuda internacional, con el fin de garantizar que llegue a sus verdaderos destinatarios.
La lista de los dirigentes del Polisario que amasaron fortuna con fondos humanitarios
Con el paso de los años, la creciente brecha entre las duras condiciones de vida de los habitantes de los campamentos de Tinduf y el estilo de vida de los dirigentes del Frente Polisario ha alimentado las acusaciones contra estos últimos, incluso en el interior de los propios campamentos. Diversas voces los señalan como responsables del saqueo de la ayuda humanitaria y del desvío de fondos destinados a fines asistenciales hacia sus cuentas bancarias, un extremo que, según sus críticos, se evidenciaría en sus propiedades, vehículos y patrimonio personal.
Saharauis opuestos al Frente Polisario consultados por este diario han calificado la situación como un "beneficio sistemático e ilegal" de los fondos de ayuda, que habría permitido el enriquecimiento de numerosos dirigentes de primera línea en Tinduf. Entre los principales beneficiarios se encontrarían aquellos que realizan viajes al extranjero y se reúnen con simpatizantes en Europa, así como los responsables de las representaciones del Frente en el exterior.
Dirigentes del Polisario bajo sospecha
En el centro de las acusaciones figura Salek Baba Hasna, actualmente titular del autoproclamado "Ministerio de Salud Pública" del Frente Polisario. A través de su cargo canalizan todos los proyectos que teóricamente deben ejecutarse en los campamentos. Fue acusado de malversación de fondos de ayuda por Ahmed Barik Allah, antiguo dirigente y "ministro" del Frente, quien extendió las mismas acusaciones a Abdelkader Taleb Omar, denominado "embajador saharaui en Argelia".
Las denuncias alcanzan asimismo a Buhubeini Yahya, presidente de la autodenominada "Media Luna Roja Saharaui" —organización no reconocida por el Movimiento Internacional de la Cruz Roja—, responsable de recibir y distribuir los camiones de ayuda humanitaria procedentes del extranjero. También se menciona a Mohamed Salem Ould Salek, quien ostenta el título de "Ministro Consejero ante la Presidencia de la República" del Frente, y que ha sido objeto de críticas en los campamentos tras conocerse que posee una vivienda de lujo en la provincia de Tinduf y un importante rebaño de camellos.
Entre los señalados se encuentra asimismo Abi Bshraya Al-Bashir, antiguo representante del Frente Polisario en diversos países europeos y ante la Unión Europea. Al-Bashir ha sido acusado de malversar fondos y ayuda humanitaria en divisas a través de su representación en Europa. Estas acusaciones han tensado sus relaciones con el líder del Frente, Ibrahim Ghali, durante las recientes reuniones de la secretaría de la organización. Según las fuentes consultadas, Al-Bashir posee varias propiedades en España y Mauritania, entre ellas una vivienda en Valencia valorada en 160.000 euros, un inmueble en Las Palmas tasado en 100.000 euros, dos grandes residencias en Nuakchot valoradas en 200.000 euros cada una y una propiedad en Nuadibú por 80.000 euros.
La lista incluye también a Mohammed Yeslem Beisat, ex representante del Frente Polisario en Estados Unidos, acusado de malversación durante sus funciones como delegado del Frente en Sudáfrica, Argelia y Bélgica. Fuentes saharauis consultadas por este diario señalan que posee una vivienda cercana a los campamentos, en la denominada "provincia de El Aaiún", valorada en 150.000 euros.
Las acusaciones en los campamentos apuntan igualmente a Khatari Al-Doh, descrito como "ministro de educación" del Frente, quien ejerció como líder interino del Polisario tras el fallecimiento de Mohammed Ould Abdel Aziz en 2016. Se le atribuye la propiedad de una gran vivienda en la autodenominada "provincia de Smara", valorada en 120.000 euros.
Destaca asimismo el nombre de Al-Bashir Mustafa Al-Sayyid, hermano del fallecido fundador del Frente, Al-Wali Mustafa Al-Sayyid, y actual competidor de Ibrahim Ghali por el puesto de "Secretario General". Figura entre los hombres más ricos del Frente, con un rebaño de 1.200 camellos, una flota de cinco vehículos todoterreno Toyota e importantes inversiones en Mauritania.
La migración clandestina como fuente de enriquecimiento
El tráfico ilegal de personas constituye otra vía de enriquecimiento ilícito para sectores vinculados al Frente Polisario. Según la información recabada, miembros del Frente dirigen redes organizadas de inmigración irregular hacia Europa. Una de estas redes, especializada en el tráfico de personas hacia España, opera desde los campamentos de Tinduf en territorio argelino a través de elementos saharauis separatistas que colaboran con funcionarios argelinos en algunos puertos del país a cambio de remuneraciones económicas.
Los datos obtenidos indican que los saharauis que desean llegar a España de forma irregular deben reunir aproximadamente 160 millones de dinares argelinos (unos 1,14 millones de euros) para entregar a los miembros de la red, así como sus pasaportes, que son sellados en puertos argelinos antes de permitirles embarcar con destino a España. Cada viaje transporta una media de veinte candidatos saharauis.
Al frente de esta red se encuentra Sidi Amin Ould Lemghimeid, originario de la tribu Aroussien y residente en el campamento de Auserd. Lemghimeid desarrollaba su actividad utilizando un documento de residencia español, y fue investigado por las autoridades españolas en 2022 por su presunta implicación en una red de inmigración ilegal. Durante su detención, la policía española interceptó un camión de su propiedad que contenía una maleta con 60.000 euros en efectivo, cantidad que, según las pesquisas, iba a ser transferida al Frente Polisario para financiar sus actividades.
No son solo acusaciones: informes internacionales corroboran el desvío
Las denuncias sobre el desvío de fondos y ayuda internacional destinados a los habitantes de los campamentos de Tinduf no descansan únicamente en testimonios. Diversos informes y datos procedentes de organismos internacionales avalan estas sospechas.
En 2021, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, señaló en su informe periódico al Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos "recibió información de organizaciones no gubernamentales que indican que el Frente Polisario está desviando ayuda humanitaria y financiera".
En octubre de 2023, el embajador representante permanente de Marruecos ante Naciones Unidas presentó ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General una serie de informes internacionales que apuntan explícitamente al desvío sistemático de la ayuda humanitaria destinada a los campamentos de Tinduf. Entre los documentos aportados figuran informes de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

La ayuda humanitaria a Tinduf: un sistema de desvío sistemático documentado por la UE y la ONU
El representante permanente de Marruecos ante Naciones Unidas en Nueva York, Omar Hilal , respondió en una intervención a lo que calificó como "mentiras argelinas", entre ellas la supuesta "carga humanitaria" que Argelia dice soportar con los campamentos de Tinduf. Hilal subrayó que la ayuda humanitaria proporcionada por Argelia a estos campamentos es "muy escasa", y destacó que es la comunidad internacional "la que proporciona la mayor parte de la ayuda humanitaria y financiera". Frente a ello, señaló que Argelia "destina miles de millones de dólares para armar al grupo separatista Polisario y moviliza grupos de presión para garantizar su apoyo diplomático en todo el mundo".
Hilal denunció además que "Argelia ignora el desvío de la ayuda humanitaria internacional por parte de los responsables de la Cruz Roja argelina", y precisó que "estos desvíos sistemáticos y a gran escala están documentados por la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en su informe publicado en enero de 2023 bajo el título: *Evaluación del Programa Estratégico de País para Argelia 2019-2022".
El informe del PMA, elaborado por expertos independientes, no fue redactado por marroquíes, pero constituye una documentación precisa de las operaciones de tráfico de ayuda humanitaria que llega a los campamentos de Tinduf. Según el documento, parte de esta ayuda es desviada hacia otras provincias argelinas o a países vecinos para su reventa ilegal, mientras los saharauis que residen en los campamentos se ahogan en una crisis sanitaria creciente y Argelia entrega al Frente separatista el control interno de las operaciones de distribución.
La paradoja de la "Media Luna Roja Saharaui": llamados de emergencia mientras se desvía la ayuda.
Resulta significativo que el período evaluado por el informe del PMA coincidiera con el lanzamiento, en marzo de 2022, de un "llamado urgente" por parte de la autodenominada "Media Luna Roja Saharaui" —organización no reconocida por el Movimiento Internacional de la Cruz Roja—, difundido a través de la agencia oficial de noticias argelina. En él se instaba a los países donantes, agencias de Naciones Unidas, organizaciones humanitarias internacionales, asociaciones civiles y al denominado "movimiento de solidaridad con los saharauis" a proporcionar "ayuda humanitaria urgente".
El llamativo texto advertía de que la situación de los saharauis en los campamentos era "más frágil que nunca" debido a las repercusiones de la pandemia de coronavirus, y denunciaba una "disminución en el volumen de las raciones de alimentos mensuales en más del 50 por ciento" entre finales de 2021 y principios de 2022. Lo que no mencionaban ni la "Media Luna Roja Saharaui" ni la agencia oficial argelina es lo que había ocurrido poco antes.
El escándalo destapado en España: una red de tráfico de medicamentos
La justicia española comenzó a procesar a miembros del Frente Polisario, liderados por un médico, por su implicación en el robo de ayuda humanitaria. Los medicamentos, que debían llegar a los campamentos de Tinduf, eran desviados al mercado negro. El caso estalló tras la detención de este médico leal al Frente, que trabajaba en el departamento de salud en la región de Andalucía, en el sur de España. Las investigaciones revelaron que lideraba una red de tráfico ilegal de ayuda.
A pesar de que diversas asociaciones civiles alertaron a la dirección del Polisario sobre lo que estaba sucediendo, la falta de respuesta del Frente las llevó a recurrir a las autoridades de seguridad españolas, que ya seguían la pista de la reventa de esos medicamentos. Los detenidos fueron finalmente puestos a disposición del tribunal de Jaén.
Europa, alertada desde 2020: "Hay dudas sobre las cifras reales"
Estas prácticas no son nuevas ni resultan sorprendentes para los países y organizaciones donantes, incluida la Unión Europea. El 2 de julio de 2020, el Comité de Desarrollo del Parlamento Europeo abordó el desvío de la ayuda humanitaria destinada a los saharauis de Tinduf durante una audiencia en la que participó el entonces Comisionado Europeo para la Gestión de Crisis, Janez Lenarčič.
Lenarčič confirmó que la Comisión Europea había reforzado las medidas de control y aprobado una serie de mecanismos de supervisión respecto a la ayuda destinada a los campamentos en territorio argelino. Admitió que, en cuanto al número de beneficiarios, "a menudo hay dudas sobre las cifras reales en las áreas a las que no se puede acceder".
Más contundente se mostró la eurodiputada francesa Dominique Bilde, quien describió lo que sucede como un "desvío" que requiere una investigación exhaustiva. Bilde habló del fenómeno de "redirección de la ayuda" por parte del Polisario y Argelia, y reveló que este último país, "que siempre se ha negado a realizar un censo de los refugiados a pesar de los repetidos llamados de Naciones Unidas, impone un impuesto del 5% sobre esta ayuda".
Según Bilde, que acumulaba una década en el Parlamento Europeo, se trata de "un sistema sospechoso" cuya implicación en el saqueo y redirección de la ayuda "ha sido documentada desde la investigación de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) en 2015". La eurodiputada instó a la Comisión Europea "a tener el coraje de poner fin a este escándalo y, finalmente, poner a Argelia frente a sus responsabilidades".
Dinamarca se suma a las recomendaciones de control
La investigación de OLAF llevó al Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca a anunciar, en 2016, su "apoyo a las recomendaciones del Parlamento Europeo para reforzar el control sobre la financiación de la ayuda humanitaria dirigida a los campamentos y garantizar que llegue a quienes la merecen". La decisión danesa se produjo tras una consulta recibida por el Consejo Consultivo Marroquí Danés.
En aquel momento, Lina Aghernais, representante de la Dirección de Trabajo Humanitario, Migración y Sociedad Civil del Ministerio de Asuntos Exteriores danés, declaró en una respuesta escrita que "desde un punto de vista danés, el enfoque debería centrarse en prevenir el desvío de fondos de la Unión Europea, y por lo tanto, Dinamarca apoya las medidas adoptadas por la Comisión Europea".
El informe OLAF de 2015: una radiografía del desvío organizado
El informe de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF), publicado en enero de 2015, habla abiertamente de las transferencias organizadas y sucesivas de ayuda humanitaria destinada a los habitantes de los campamentos de Tinduf. Uno de los aspectos más graves que señala es que esta ayuda no se distribuye a las familias "sino en la medida justa que les permite sobrevivir".
El documento revela que gran parte de la ayuda humanitaria internacional —incluida la procedente de la Unión Europea desde 1975— se vende en mercados extranjeros, y que de sus ingresos se benefician tanto funcionarios argelinos como líderes del Frente separatista. El informe también subraya que la exageración en la estimación del número de habitantes de los campamentos, ante la ausencia de un censo, facilita este tipo de prácticas.
A raíz de este informe, el Comité de Control Presupuestario del Parlamento Europeo intervino para solicitar a la Comisión Europea que la ayuda se ajuste a las "necesidades reales" de los habitantes de los campamentos. La presidenta del comité, la eurodiputada alemana Ingeborg Gräßle, plasmó esta exigencia en un proyecto de informe para la liquidación del presupuesto general de la Unión Europea correspondiente a 2013, e instó a "poner fin a todas las formas de tráfico y desvío de ayuda humanitaria".
¿Ayuda humanitaria o presupuesto para armas?
Si la apropiación de la ayuda internacional por parte del Frente Polisario encuentra respaldo en los informes de Naciones Unidas y la Unión Europea, esta realidad plantea una pregunta ineludible: ¿en qué se gastan realmente esos fondos?
Como se ha documentado a lo largo de esta investigación, existen pruebas e indicadores sólidos de que muchos líderes del Frente se benefician personalmente de ese dinero. Las señales de enriquecimiento son visibles en las propiedades, proyectos y bienes que poseen, tanto en territorio argelino y los campamentos como en Europa y Mauritania.
Pero el Polisario también utiliza parte de esos fondos para la compra de armamento destinado a reforzar sus milicias. En 2023, el Foro de Apoyo al Autogobierno en los campamentos de Tinduf, conocido por su acrónimo "Forosatín", publicó un desglose del gasto del Frente durante el mandato comprendido entre diciembre de 2019 y enero de 2023, que confirma la magnitud de estas partidas.
En el capítulo dedicado a "defensa" —que engloba el gasto en armamento de sus milicias—, el Frente destinó un total de 426.000 millones de dinares argelinos, equivalentes en aquel momento a 3.130 millones de dólares estadounidenses. Esta cifra representa más de un tercio del presupuesto de defensa de Argelia para el ejercicio 2023.
En cuanto al capítulo de gastos generales, el Polisario desembolsó en tres años una cantidad astronómica: 1,059 billones de dinares argelinos, esto es, 7.790 millones de dólares. Dentro de este apartado, los gastos clasificados como "trabajo externo" —viajes y giras de sus líderes por el extranjero— alcanzaron los 129.000 millones de dinares (950 millones de dólares), mientras que los destinados a la denominada "gestión" —gastos internos de sus efectivos— ascendieron a 124.000 millones de dinares (910 millones de dólares).

Estas cifras entroncan directamente con las revelaciones realizadas por Omar Hilal, representante permanente de Marruecos ante Naciones Unidas, durante una conferencia de prensa celebrada en Nueva York en octubre de 2022. En aquella ocasión, Hilal señaló que los drones cuya posesión había reivindicado el Frente Polisario eran de fabricación iraní, con un costo unitario de 22.000 dólares, y subrayó que su adquisición se financiaba precisamente con los fondos que el Frente recibe en concepto de ayuda humanitaria.
Estas afirmaciones remiten asimismo a las declaraciones de la eurodiputada francesa Dominique Bilde ante el Parlamento Europeo en julio de 2020. Bilde denunció entonces que parte de la ayuda humanitaria destinada al Polisario "se revende para ayudar a adquirir equipos militares, en particular tanques de guerra y misiles", y alertó de que "se exagera enormemente el número de refugiados con el fin de obtener más ayuda".
De este modo, el círculo se cierra: la ayuda humanitaria destinada a aliviar el sufrimiento de los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf no solo se desvía para enriquecer a los dirigentes del Frente Polisario, sino que también contribuye directamente a financiar su aparato militar, en una operación sistemática de fraude que involucra a Argelia y que ha sido documentada en múltiples informes de Naciones Unidas y de la Unión Europea.