La compañía estadounidense acudirá al Marrakech Airshow 2026 como patrocinador platino y organizará, un día antes de la apertura, una jornada con empresas marroquíes para ampliar su presencia en la cadena global de suministro. El F-35, el F-16, el C-130J y sistemas como HIMARS, Javelin y PAC-3 formarán parte de su despliegue.
Lockheed Martin llegará al Marrakech Airshow 2026 con un mensaje que va más allá de la exhibición de material militar. La compañía estadounidense quiere aprovechar el salón, que se celebrará del 7 al 10 de octubre, para estrechar su relación con la industria marroquí y abrir nuevas vías de participación de empresas nacionales en sus programas de defensa y en su cadena internacional de proveedores.
La firma participará como patrocinador platino y, antes incluso de que abra sus puertas el salón, organizará el 6 de octubre un Industry Day con la participación del Ministerio marroquí de Industria y Comercio. La jornada estará dirigida a potenciales proveedores del Reino, que recibirán información sobre los requisitos de homologación y las oportunidades de fabricación vinculadas a programas actuales y futuros de la compañía.
Steve Sheehy, vicepresidente de negocio internacional de Lockheed Martin Aeronautics, situó esa iniciativa dentro de una relación que supera ya el medio siglo. “Durante más de 50 años hemos trabajado junto a Marruecos para apoyar sus necesidades de defensa”, señaló, antes de defender un papel más amplio para las empresas marroquíes dentro de la red global de suministradores del grupo.
El interés industrial se combina con una fuerte presencia tecnológica en el propio salón. El espacio de Lockheed Martin contará con un simulador de cabina del F-35, destinado a mostrar las capacidades de la aviación de quinta generación, además de maquetas del F-35A, el F-16 y el C-130J Super Hercules.
En la línea de vuelo estarán también presentes un C-130J de la Fuerza Aérea estadounidense y cazas F-16 de las Fuerzas Aéreas Reales marroquíes, una combinación que permitirá centrar parte de las conversaciones en el futuro de la capacidad de transporte aéreo táctico del Reino.
Lockheed Martin presenta el C-130J como una vía de modernización para una fuerza aérea que acumula décadas de experiencia con la familia Hercules. El aparato está concebido tanto para operaciones militares como para misiones de ayuda humanitaria y respuesta ante catástrofes, un terreno en el que la compañía quiere poner en valor la continuidad entre las capacidades actuales de Marruecos y las nuevas plataformas.
El despliegue no se limitará a la aviación. La compañía exhibirá también el Sniper Networked Targeting Pod, junto a sistemas como Javelin, HIMARS, el interceptor PAC-3 Missile Segment Enhancement y el Extended Range Guided Multiple Launch Rocket System. El conjunto permitirá presentar una oferta que abarca aviación, fuegos de precisión y defensa aérea y antimisiles.
La presencia en Marrakech encaja además con la estrategia de Lockheed Martin de conectar plataformas, sensores y sistemas de mando bajo su concepto de 21st Century Security, con el que busca mejorar la coordinación operativa y la respuesta frente a amenazas cada vez más complejas.
La relación con Marruecos se remonta a 1974, cuando las Fuerzas Reales Aéreas recibieron su primer C-130H Hercules. Décadas después, la cooperación dio un salto con la incorporación de los F-16 Block 52, cuyas primeras entregas comenzaron en 2011, y terminó extendiéndose a áreas como el mantenimiento, el apoyo técnico y el desarrollo industrial.
Uno de los pilares de esa vertiente industrial es Maintenance Aéro Maroc (MAM), proyecto impulsado con Sabena Engineering, integrada en el grupo belga Orizio, y MEDZ, filial del grupo marroquí CDG. La alianza, anunciada en 2022, busca desarrollar en Marruecos capacidades propias de mantenimiento e infraestructura aeronáutica.
Ese proyecto ganó peso en octubre de 2025 con la colocación de la primera piedra de un nuevo hangar de más de 8.000 metros cuadrados en Benslimane. La instalación está concebida inicialmente para trabajos de mantenimiento pesado y modernización de aviones C-130 Hercules, aunque los planes contemplan ampliar posteriormente su actividad a otras plataformas, entre ellas el F-16.
Con ello, Lockheed Martin vincula cada vez más sus programas militares con un componente industrial de largo recorrido. La compañía no se limita a presentar sistemas de armas o aeronaves, sino que trata de consolidar un entramado local capaz de asumir mantenimiento, reparación, modernización y, progresivamente, participación en cadenas de producción más amplias.
La cita de Marrakech servirá precisamente para medir hasta dónde puede llegar ese salto. Para Marruecos, el objetivo pasa por reforzar sus capacidades militares sin desligarlas de la creación de conocimiento técnico, empleo especializado y tejido industrial. Para Lockheed Martin, se trata de afianzar una relación histórica con uno de sus principales socios en el norte de África y dar más espacio a proveedores marroquíes en programas con proyección internacional.