Las inversiones chinas en Marruecos inquietan a Bruselas

Las inversiones de empresas chinas en Marruecos han reforzado la preocupación de la Unión Europea ante el creciente papel del reino como plataforma industrial para abastecer al mercado comunitario. Según informa el diario español AS, Bruselas teme que la implantación de fabricantes chinos en territorio marroquí permita sortear los aranceles impuestos a los vehículos eléctricos producidos en China y aumente la presión sobre la industria europea.

De acuerdo con la misma fuente, desde la pandemia las compañías chinas han destinado alrededor de 6.000 millones de dólares a proyectos industriales en Marruecos, concentrados principalmente en el corredor atlántico entre Tánger y Kenitra. Estas inversiones se centran en la cadena de valor del vehículo eléctrico e incluyen fábricas de componentes para automóviles, sistemas de frenos, neumáticos, materiales para baterías y grandes plantas de producción de celdas de litio. Entre los proyectos más relevantes figuran la gigafactoría de Gotion High-Tech y el complejo industrial Mohammed VI Tanger Tech, que alberga fabricantes chinos de componentes para la industria automovilística.

La preocupación de Bruselas se produce después de que la Unión Europea impusiera aranceles de hasta el 45 % a los vehículos eléctricos importados directamente desde China, al considerar que reciben subvenciones públicas que distorsionan la competencia. En declaraciones al Financial Times, el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, señaló que la creciente inversión china en Marruecos refleja la estrategia de Pekín para aliviar el exceso de capacidad de su industria mediante el traslado de parte de su producción a terceros países desde los que exportar posteriormente al mercado europeo. A su juicio, esta situación se está convirtiendo en un «gran problema para la economía europea».

El principal temor de la Comisión Europea es que las empresas chinas completen en Marruecos las fases finales de fabricación de sus productos, de forma que estos puedan obtener el certificado de origen marroquí y beneficiarse del Acuerdo de Libre Comercio suscrito entre Marruecos y la Unión Europea. Este mecanismo permitiría que los productos accedieran al mercado comunitario sin los aranceles aplicados a las exportaciones procedentes directamente de China.

No obstante, cualquier respuesta por parte de Bruselas plantea importantes dificultades. Fabricantes europeos como Renault y Stellantis disponen de grandes plantas de producción en Marruecos y dependen de la red de proveedores instalada en el país. La imposición de restricciones a componentes fabricados en Marruecos por empresas de capital o tecnología china podría afectar también a la competitividad y a los costes de producción de las propias compañías europeas.

En este contexto, Junjie Cai, director de proyecto del fabricante chino de sistemas de frenos APG, cuya empresa abrirá este año una planta valorada en 70 millones de dólares en Tanger Tech, defendió que el modelo industrial desarrollado en Marruecos combina mano de obra y materiales locales con tecnología y suministros chinos. Según afirmó, esta cooperación permite que empresas europeas, marroquíes y chinas compartan beneficios y, al mismo tiempo, garantiza un suministro competitivo para las fábricas europeas gracias a la proximidad de los centros de producción.

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