La presión sanitaria en Ceuta obliga a habilitar un área de urgencias para catástrofes

La presión asistencial derivada de la crisis migratoria de finales de julio ha llevado al Hospital Universitario de Ceuta a habilitar un área de urgencias concebida para situaciones de catástrofe, con más de 30 camas adicionales. Casi dos semanas después de la entrada masiva de inmigrantes, la atención sanitaria ha pasado de concentrarse principalmente en traumatismos, heridas y contusiones a tratar infecciones respiratorias y gastrointestinales asociadas a las precarias condiciones de salubridad en las que permanecen miles de personas.

Según recoge este martes El Debate, varios miles de inmigrantes continúan en las calles y en asentamientos improvisados de Ceuta, después de que decenas de miles de personas cruzaran la frontera durante la crisis iniciada a finales de julio. La falta de espacios adecuados para dormir, asearse o permanecer aislados en caso de enfermedad ha añadido presión a unos servicios sanitarios que ya afrontaban una situación excepcional.

Por el momento no se han registrado grandes brotes infecciosos, aunque los profesionales mantienen la vigilancia ante las condiciones en las que permanece parte de esta población. El principal problema sanitario ya no se limita a las lesiones sufridas durante el cruce de la frontera, sino que se ha desplazado hacia patologías vinculadas al hacinamiento y a la ausencia de condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.

Ante este escenario, el Hospital Universitario ha puesto en funcionamiento un ala de urgencias reservada para situaciones de catástrofe, equipada con más de una treintena de camas. El objetivo es absorber parte del incremento de pacientes y reducir, en la medida de lo posible, el impacto sobre el funcionamiento ordinario del centro.

Fuentes hospitalarias citadas por el periódico explican que algunos de los pacientes atendidos en esta zona no necesitarían permanecer ingresados en circunstancias normales. Sin embargo, la ausencia de un alojamiento adecuado al que puedan regresar después de recibir asistencia médica obliga a prolongar su estancia y mantenerlos bajo monitorización en lugar de devolverlos a la calle.

Parte de la asistencia se está prestando también fuera de los centros sanitarios. En la playa del Trampolín, uno de los puntos donde se han instalado campamentos improvisados, profesionales médicos atienden directamente a inmigrantes que permanecen en la zona.

El presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Ceuta y médico de urgencias, Julián Domínguez, sitúa entre 8.000 y 10.000 el número de personas que, según las estimaciones que maneja, continúan en estas circunstancias. El facultativo advierte de la dificultad de proporcionar alojamiento y asistencia a semejante volumen de población en un territorio de unos 80.000 habitantes y apenas 19 kilómetros cuadrados.

Pese a la elevada presión asistencial, Domínguez descarta que exista actualmente un brote de sarampión, después de que hayan circulado informaciones en ese sentido. No obstante, advierte de que mantener a miles de personas en la calle o en condiciones de hacinamiento incrementa el riesgo de aparición y propagación de enfermedades transmisibles.

Los servicios sanitarios realizan además seguimiento a algunas personas que llegaron a Ceuta con tuberculosis previamente diagnosticada y bajo tratamiento en sus países de origen. En estos casos, según explica el médico, se ha garantizado la continuidad terapéutica mediante la renovación de la medicación correspondiente.

El incremento de la demanda ha obligado también a reforzar los recursos humanos. INGESA, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria dependiente del Ministerio de Sanidad y responsable de la asistencia sanitaria pública en Ceuta, ha incorporado personal adicional, aunque la capacidad para ampliar determinadas categorías profesionales sigue siendo limitada, especialmente en el caso de los médicos debido a la falta de facultativos disponibles.

Los refuerzos no se han limitado al ámbito sanitario. Otras instituciones desplegadas en Ceuta, entre ellas la Policía Nacional y la Guardia Civil, también han recibido efectivos adicionales para afrontar las consecuencias de la crisis migratoria.

Ante la posibilidad de que la situación se prolongue, Domínguez plantea recuperar de manera temporal algunas de las soluciones utilizadas durante la pandemia de covid-19, como la instalación de campamentos medicalizados u hospitales de campaña. La medida permitiría disponer de espacios específicos para alojar y atender a personas enfermas sin necesidad de mantenerlas ingresadas en el hospital cuando su cuadro clínico no lo requiere.

El planteamiento busca también disponer de capacidad de aislamiento ante la eventual aparición de un foco infeccioso. Patologías que habitualmente podrían tratarse en el domicilio, como procesos febriles, vómitos o diarreas, adquieren una dimensión diferente cuando los pacientes carecen de un lugar adecuado en el que recuperarse o permanecer separados del resto.

La habilitación del área de catástrofes constituye, por ahora, una respuesta de contingencia ante una presión sanitaria que continúa condicionada por la situación de miles de inmigrantes que permanecen sin alojamiento adecuado en Ceuta y por la dificultad de los servicios públicos para absorber una demanda asistencial extraordinaria.

Thu 18:00
broken clouds
25.21
°
C
Fri
31.88
mostlycloudy
Sat
31.12
mostlycloudy
Sun
31.99
mostlycloudy
Mon
27.56
mostlycloudy
Tue
25.86
mostlycloudy