La perturbación de las cadenas de suministro impulsa a Kazajistán a elegir Marruecos como plataforma para almacenar y distribuir trigo en África

Kazajstán y Marruecos se dirigen hacia la construcción de una asociación que va más allá de la exportación de trigo en su forma tradicional, hacia la creación de una base logística para los cereales kazajos en uno de los puertos marroquíes, destinada a su almacenamiento y posterior redistribución en los mercados africanos.

El proyecto se enmarca en un contexto internacional en el que el comercio de cereales afronta una presión debido a la guerra ruso-ucraniana, las dificultades que atraviesan algunas rutas de exportación desde el mar Negro y la creciente necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento alimentario y las vías de transporte.

El embajador de Marruecos en Kazajstán, Mohamed Rashid Maaninou, reveló en una entrevista con The Astana Times publicada el lunes que ambas partes firmaron hace aproximadamente dos años un acuerdo para establecer una «importante reserva de cereales» en uno de los puertos marroquíes, cuya gestión correrá a cargo de Kazajstán.

El responsable marrqoui, detalló que el proyecto contempla trasladar a Marruecos mayores volúmenes de cereales en un solo envío, almacenarlos en el país y utilizar posteriormente el Reino como plataforma de distribución hacia otros mercados africanos. Por el momento, sin embargo, no han trascendido el nombre del puerto, su capacidad de almacenamiento ni el calendario previsto para la puesta en funcionamiento del proyecto.

Este acuerdo sitúa a Marruecos en una posición que va más allá de la de un simple importador de trigo, al convertirlo en un eslabón logístico entre uno de los principales productores de Asia Central y los mercados africanos. En este sentido, el embajador de Marruecos en Kazajstán destacó el papel de Marruecos como plataforma geoestratégica, apoyada en su infraestructura portuaria, su base industrial y sus vínculos comerciales, factores que facilitan a las empresas kazajas el acceso a mercados a los que resulta más difícil llegar directamente desde un país sin salida al mar como Kazajstán.

Una de las principales motivaciones para esta convergencia es el cambio que ha ocurrido en el mercado de cereales desde el estallido de la guerra ruso-ucraniana, con el aumento de los riesgos de depender de rutas sujetas a perturbaciones. En este escenario, el embajador marroquí señaló que el Reino dependía del cereal ucraniano y que las circunstancias actuales han complicado el acceso a esta fuente de abastecimiento. A su juicio, el trigo kazajo presenta además una ventaja en términos de precio frente a los suministros procedentes de Estados Unidos, Canadá y Brasil.

Aquí aparece la lógica del acuerdo, a través del cual se pueden almacenar cantidades de trigo en Marruecos, lo que significa reducir la dependencia de la llegada de cada envío desde Asia Central coincidiendo con el momento de la demanda. Al mismo tiempo, el mecanismo permitirá crear una reserva situada geográficamente más cerca de los mercados de destino del norte y el oeste de África.

Para Kazajstán, la geografía representa el mayor problema, ya que es un país sin salida al mar, lo que significa que el trigo necesita cruzar miles de kilómetros por ferrocarril antes de llegar a los puertos extranjeros.

El Gobierno se vio obligado a subvencionar los costes de transporte del trigo hasta los puertos y mercados más alejados, con ayudas de entre 20.000 y 30.000 tenges por tonelada, en función de la ruta de exportación. Al mismo tiempo, durante 2025 aumentaron considerablemente los flujos de cereales kazajos hacia los puertos del mar Negro y del Báltico.

Frente a esta situación, Marruecos reúne una elevada demanda interna de cereales, una posición estratégica en el Atlántico, una sólida infraestructura portuaria y redes comerciales con África y Europa. El Ministerio de Agricultura de Kazajstán estima en unos siete millones de toneladas las importaciones anuales de cereales de Marruecos, lo que convierte al Reino en un mercado por derecho propio, además de ofrecerle un posible papel como plataforma de reexportación.

Las cifras refuerzan este acercamiento, ya que el comercio entre ambos países aumentó un 68% en 2025, hasta alcanzar los 461,5 millones de dólares. Sin embargo, el trigo no es el único factor que explica este volumen, dado que el azufre representa alrededor del 90,5% del valor de las exportaciones kazajas a Marruecos. Esto indica que el proyecto cerealista responde, ante todo, a un intento de diversificar las relaciones comerciales y no constituye, por sí solo, una explicación del auge registrado actualmente.

Por lo tanto, la apuesta va más allá de un trato de trigo efímero, si el proyecto de almacenamiento se convierte en una instalación operativa regular, proporcionará a Kazajstán una salida más estable hacia África, mientras que fortalecerá la posición de Marruecos en las cadenas de seguridad alimentaria y el comercio agrícola africano.

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