Una fotografía de Felipe VI con el periodista Javier Negre durante su estancia oficial en Colombia ha desencadenado una polémica política poco habitual en España, después de que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, uno de los dirigentes socialistas con mayor exposición pública dentro del Gobierno de Pedro Sánchez, censurara abiertamente al monarca y compartiera una publicación que incluía el lema «¡República ya!». El episodio ha terminado desbordando el terreno de las redes sociales para situar en primer plano la relación entre el Gobierno y la Corona y los límites de la crítica al jefe del Estado desde el propio Ejecutivo.
El origen de la controversia se encuentra en un vídeo grabado durante la presencia de Felipe VI en Cali para asistir, el pasado 7 de agosto, a la toma de posesión del presidente colombiano Abelardo de la Espriella. Las imágenes muestran a Negre acercándose al Rey, estrechándole la mano y pidiéndole que posara junto a él para una fotografía, a lo que el monarca accedió.
Puente reaccionó el lunes a la difusión de la escena compartiendo en su cuenta de X un vídeo publicado originalmente por el perfil «Bilbao III República», acompañado del lema «¡República ya!». La consigna republicana no fue escrita por el ministro, sino que formaba parte de la publicación que decidió compartir. Puente sí añadió una valoración propia y especialmente contundente: «Esta situación me parece una absoluta ignominia».
La coincidencia de ambos elementos elevó rápidamente el tono de la controversia. La difusión de una consigna abiertamente republicana desde la cuenta de un ministro socialista, al mismo tiempo que este censuraba una actuación de Felipe VI, permitió a sus adversarios políticos llevar el debate más allá de la conveniencia de una fotografía y situarlo en el terreno de la propia institución monárquica.
Un día después, mientras visitaba las obras de la estación intermodal de Almería, Puente volvió sobre el asunto para explicar por qué consideraba tan grave la escena. Su argumento se centró entonces en la condición institucional de Felipe VI y en el valor que adquieren los gestos del monarca incluso cuando se producen fuera de un marco estrictamente protocolario.
«El Rey es un símbolo y no es inocuo junto a quién se fotografía o a quién saluda en un contexto que no es protocolario, ni forma parte de ninguna relación institucional», sostuvo el ministro. A continuación lanzó el reproche que terminó marcando la polémica: «Su imagen se contamina y la del sujeto con el que se fotografía se limpia. Y ambas cosas son inaceptables».
Puente puso así el foco en el efecto público de la fotografía y no necesariamente en la existencia de una relación entre Felipe VI y Negre. Para el ministro, aparecer junto al jefe del Estado puede proyectar sobre la otra persona una imagen de proximidad o reconocimiento que trasciende las circunstancias concretas en las que se produjo el encuentro. El argumento enlaza con una cuestión especialmente sensible en torno a la Corona: hasta dónde llega la dimensión institucional de un gesto de cortesía realizado fuera del protocolo.
El titular de Transportes acompañó su crítica con cuatro razones dirigidas directamente contra Negre. Aseguró que el periodista había insultado «reiterada y gravemente» a la reina Letizia y también al propio Felipe VI, punto en el que recordó la existencia en España del delito de injurias a la Corona. Lo definió además como «un profesional de la difamación y el bulo» y como «un activista de ultraderecha» que, según sus acusaciones, practica el acoso contra políticos progresistas y sus familias, incluida la del propio ministro.
La respuesta de Negre convirtió la controversia en un enfrentamiento directo. El fundador de EDATV rechazó que la fotografía pudiera calificarse de «ignominia» y replicó que lo verdaderamente censurable era, a su juicio, que Felipe VI tuviera que saludar a representantes de un «Gobierno corrupto» que, según afirmó, «le bloquea su llegada a Ceuta». Puente respondió horas después con otra frase contundente: «Hay una sola verdad en tu tuit. Que eres un virus».
Negre endureció posteriormente sus ataques contra el Ejecutivo y acusó a Puente y al Gobierno de estar preparando el terreno para «ir contra la Corona». También reprochó al ministro su gestión ferroviaria y recurrió a la política de alianzas parlamentarias del Gobierno para acusarlo de «dar la mano a los terroristas», en referencia a los acuerdos políticos que atribuye al Ejecutivo para mantenerse en el poder.
El periodista sostuvo además que su encuentro con Felipe VI no fue fruto de una aproximación inadvertida. Según su versión, los responsables de la Casa del Rey que acompañaban al monarca permitieron expresamente que se acercara «sabiendo perfectamente quién era», mientras impidieron el acceso de otras personas. Negre aseguró igualmente que no era la primera vez que hablaba con Felipe VI y se definió como monárquico, pese a reconocer que ha formulado críticas puntuales contra la institución.
El fundador de EDATV vinculó asimismo el episodio con su actividad mediática en Hispanoamérica y afirmó que suele ser invitado a actos protocolarios por su condición de propietario de medios. También sostuvo que la Casa del Rey conoce la influencia de sus plataformas y aseguró que la Corona atraviesa actualmente «presiones sin precedentes por parte de Moncloa».
La controversia se extendió además a la reina Letizia. En su respuesta, Negre criticó su anterior trayectoria profesional y su entorno periodístico, al que vinculó con el «sanchismo», y acusó a medios públicos y próximos al Gobierno de difundir informaciones falsas mientras, según él, se presenta a sus propios medios como generadores de bulos.
El enfrentamiento tuvo rápidamente derivadas partidistas. El secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, respondió a Puente llevando el concepto de «ignominia» al terreno de la reciente crisis migratoria de Ceuta. El dirigente popular sostuvo que ese calificativo debía aplicarse a lo que describió como la entrada de decenas de miles de inmigrantes en la ciudad y no a una fotografía del jefe del Estado con un periodista.
Desde Vox, el diputado Jorge Campos fue más allá y enmarcó la actuación del ministro en un supuesto intento del Gobierno de erosionar la monarquía parlamentaria y avanzar hacia la república. La interpretación encontró precisamente en la difusión del mensaje «¡República ya!» uno de los elementos utilizados para trasladar la polémica desde la conducta concreta del Rey hacia el debate sobre el modelo de Estado.
El episodio adquiere una dimensión adicional por las propias posiciones expresadas por Puente hace menos de tres meses. En mayo, pese a reconocer el «alma republicana» de la izquierda, el ministro había definido al PSOE como «el principal sostén de la monarquía en España hasta hoy». La declaración introduce ahora un contraste político con la difusión desde su cuenta de una publicación que reclama la república, aunque la consigna no fuera escrita por él.
La polémica ha terminado así por adquirir un alcance mayor que el de la imagen que la originó. Lo que comenzó con un saludo y una fotografía durante un viaje internacional de Felipe VI ha desembocado en una crítica directa de un ministro en ejercicio al jefe del Estado, un cruce de acusaciones con Negre y una nueva discusión sobre la monarquía parlamentaria. El carácter excepcional del episodio reside precisamente ahí: en que el cuestionamiento no procede únicamente de sectores republicanos o de la confrontación partidista habitual, sino de una de las figuras más visibles del Gobierno, mientras el lema «¡República ya!» vuelve a entrar en el debate político español.