El organismo rector del fútbol mundial impone una multa a la Federación Israelí por incidentes racistas y consignas que exaltan la pureza racial, pero evita pronunciarse sobre los clubes israelíes asentados en colonias de Cisjordania.
La FIFA ha impuesto este jueves una sanción económica a la Federación Israelí de Fútbol por "violaciones graves y reiteradas" de sus obligaciones en la lucha contra la discriminación como asociación miembro del organismo mundial. La multa, de 150.000 francos suizos, equivale aproximadamente a 165.000 euros.
La decisión llega después de una investigación encargada por el Consejo de la FIFA, a raíz de una propuesta presentada por la Federación Palestina durante el 74 Congreso del organismo, celebrado en mayo de 2024. La Comisión Disciplinaria ha determinado que la federación israelí incumplió los artículos relativos a la conducta ofensiva y a la discriminación dentro del Código Disciplinario de la FIFA.
Según el dictamen de la comisión, se han documentado diversos comportamientos racistas en el fútbol israelí, entre ellos consignas que exaltan la pureza racial en las gradas del club Beitar Jerusalén, insultos dirigidos hacia jugadores árabes en diversos partidos y mensajes de carácter político y militarista publicados en redes sociales por dirigentes de ligas profesionales y del club Maccabi Netanya FC.
El organismo internacional considera que las multas impuestas previamente por la federación israelí al Beitar Jerusalén fueron demasiado modestas y vagas, sin vincularlas explícitamente a incidentes racistas. Además, la FIFA observa con preocupación que la instancia israelí no ha realizado ninguna declaración pública condenando el racismo, no ha lanzado campañas de lucha contra la discriminación y no ha emprendido iniciativas destinadas a favorecer la inclusión de jugadores árabes o palestinos.
La sanción establece que dos tercios del importe deberán ser abonados en un plazo de treinta días, mientras que el tercio restante deberá invertirse en la puesta en marcha de un plan general para garantizar la lucha contra la discriminación. Como medida adicional, la federación israelí estará obligada a desplegar durante sus tres próximos partidos internacionales como local una pancarta de tamaño considerable con el lema "El fútbol une al mundo, no a la discriminación".
Sin embargo, la FIFA ha decidido no tomar ninguna medida respecto a los clubes israelíes implantados en las colonias ilegales de Cisjordania, una demanda que la Federación Palestina llevaba dos años esperando. La parte palestina había solicitado la suspensión de su homóloga israelí alegando que la presencia de estos clubes en territorios ocupados viola los estatutos del organismo, una petición que había recibido el apoyo de varios expertos de Naciones Unidas.
El máximo organismo del fútbol mundial justificó esta decisión argumentando que el estatus jurídico final de Cisjordania es una cuestión no resuelta y extremadamente compleja en el derecho internacional público, evitando así pronunciarse sobre uno de los aspectos más controvertidos del conflicto en el ámbito deportivo.
La decisión de la FIFA, contundente en lo disciplinario pero evasiva en lo territorial, refleja la complejidad política de abordar el conflicto palestino-israelí en el seno del deporte rey, dejando a la Federación Palestina con un sabor agridulce tras dos años de espera.