El Gobierno español ha decidido reubicar temporalmente a parte de su contingente militar desplegado en Irak ante el deterioro de la seguridad en el país, en un contexto marcado por la expansión de la guerra vinculada a Irán y el aumento de incidentes militares en territorio iraquí.
Según el Ministerio de Defensa, cerca de 170 militares españoles pertenecientes al Grupo de Operaciones Especiales han sido trasladados a un lugar más seguro fuera de la base situada en el entorno de Bagdad, donde desarrollaban sus tareas dentro de la coalición internacional contra el terrorismo yihadista.
La decisión se produce tras varios incidentes recientes que reflejan la creciente inestabilidad en Irak, entre ellos ataques con drones contra bases militares y el accidente de un avión cisterna estadounidense que causó la muerte de seis tripulantes. Además, Estados Unidos ha recomendado a sus ciudadanos abandonar el país ante el riesgo de nuevos ataques relacionados con la escalada regional.
España participa actualmente en dos misiones internacionales en Irak: la misión de la OTAN y la operación liderada por la coalición internacional contra el Estado Islámico, en las que mantiene alrededor de 275 militares. Sus tareas se centran principalmente en el entrenamiento de unidades del Ejército iraquí y en el apoyo a las operaciones de lucha contra el terrorismo.
El despliegue español forma parte del compromiso adquirido en 2014 tras la cumbre de la OTAN en Gales, con el objetivo de apoyar al Gobierno iraquí en la recuperación de territorios ocupados por grupos yihadistas y fortalecer sus capacidades de seguridad.
El Ministerio de Defensa subraya que el compromiso de España con la estabilidad de Irak y con la coalición internacional se mantiene intacto, aunque reconoce que la actual volatilidad de la situación obliga a adoptar medidas de protección para garantizar la seguridad de sus fuerzas.