Las autoridades tunecinas han elevado la tensión diplomática con Francia al convocar a la embajadora francesa en Túnez, Anne Guéguen, tras la emisión por parte de France 24 de dos entrevistas con el expresidente Moncef Marzouki. El episodio se produce en un momento especialmente delicado para el presidente Kais Saied, cuyo Gobierno afronta un creciente malestar social provocado por los cortes de agua y electricidad, el deterioro de los servicios públicos y una crisis económica que continúa agravándose.
Según informó Le Monde, la convocatoria de la diplomática francesa tuvo lugar el pasado 24 de julio, después de que el canal público francés difundiera, en árabe y francés, sendas entrevistas con Marzouki, quien reside exiliado en Francia. El exmandatario, que presidió Túnez entre 2011 y 2014, fue condenado en rebeldía en 2024 a varias penas de prisión por la justicia tunecina.
Durante las entrevistas, Marzouki lanzó duras críticas contra Kais Saied, a quien acusó de concentrar prácticamente todos los poderes desde el 25 de julio de 2021. Asimismo, advirtió de que el país atraviesa una crisis política de extraordinaria gravedad y alertó de una posible "explosión" social, al tiempo que defendió la existencia de alternativas al actual modelo de gobierno.
La nueva fricción diplomática coincide con un aumento de la presión interna sobre el Ejecutivo tunecino. Dos semanas consecutivas de temperaturas superiores a los 40 grados han venido acompañadas de cortes de agua y electricidad de una magnitud sin precedentes, afectando a amplias zonas del país y agravando el descontento ciudadano.
Las interrupciones en el suministro se suman al deterioro de los servicios públicos y a la persistencia de las dificultades económicas, factores que han alimentado las protestas contra el Gobierno. El pasado 25 de julio, coincidiendo con el quinto aniversario de la concentración de poderes impulsada por Kais Saied, varios centenares de personas se manifestaron en el centro de Túnez para denunciar la situación política y social.
La convocatoria de la embajadora francesa constituye un nuevo episodio del progresivo endurecimiento de las relaciones entre Túnez y varios países europeos. Al mismo tiempo, refleja el creciente aislamiento diplomático del Ejecutivo de Kais Saied en un contexto marcado por el incremento de la represión política, las críticas internacionales y una creciente contestación social en el interior del país.