El hidrógeno verde ha comenzado a imponerse como una de las apuestas más importantes de la economía mundial en las próximas décadas, no solo como una alternativa limpia a los combustibles fósiles, sino también como una nueva herramienta para la competencia geopolítica y la redistribución de los centros de influencia en el mercado energético. En medio de estas rápidas transformaciones, Marruecos ha surgido como uno de los candidatos más destacados en el continente africano para desempeñar un papel central en las cadenas de producción y exportación de esta nueva energía, beneficiándose de su ubicación geográfica y su gran potencial en energías renovables.
Según un reciente análisis preparado por la fundación alemana H2Global Foundation, Marruecos se clasifica entre los países africanos más preparados para desarrollar una economía nacional basada en el hidrógeno verde, junto con países como Egipto, Namibia y Sudáfrica.
Esta clasificación refleja la posición avanzada que el Reino ha comenzado a ganar en la carrera mundial hacia la energía limpia, en un contexto internacional caracterizado por la reconfiguración de los mapas de energía después de la guerra en Ucrania y el aumento de las tensiones comerciales y económicas entre las grandes potencias.
Esta posición marroquí se basa, según el mismo informe, en una serie de factores estructurales que refuerzan sus oportunidades en este sector emergente. El primero de estos factores es el gran potencial del Reino en energía solar y eólica. En los últimos años, Marruecos se ha convertido en uno de los inversores más importantes en energías renovables en la región, con enormes proyectos en energía solar y eólica que han permitido aumentar su capacidad de producción de electricidad limpia.
Este enfoque también depende de la estrategia nacional para el hidrógeno verde que el Reino ha desarrollado con el objetivo de desarrollar una cadena de valor integrada que incluya producción, transformación y exportación, además de la disponibilidad de una infraestructura industrial y portuaria avanzada que facilite las operaciones de transporte y exportación hacia los mercados internacionales, especialmente el mercado europeo cercano geográficamente.
La apuesta marroquí no se limita solo a la exportación de hidrógeno crudo, sino que se dirige hacia su integración en el tejido industrial nacional, especialmente en las industrias que requieren grandes cantidades de energía limpia.
Aquí se destaca uno de los puntos fuertes estructurales más importantes de Marruecos, representado por la industria de fertilizantes, que constituye una demanda natural y estable de hidrógeno, lo que permite el desarrollo de proyectos industriales integrados en lugar de simplemente exportar energía cruda.
En este contexto, se destaca el papel del grupo OCP como uno de los actores industriales más importantes en la transición energética en Marruecos. Según un informe de la fundación H2Global, el grupo de fosfatos marroquí planea, como parte de un enorme programa de inversión valorado en 13 mil millones de dólares, establecer un sistema industrial que dependa en gran medida de la energía renovable y el hidrógeno verde.
Entre los proyectos más destacados que el grupo planea llevar a cabo se encuentra la creación de una unidad para la producción de amoníaco verde con un valor cercano a los 7 mil millones de dólares, además del desarrollo de un sistema energético que dependa de 3.8 gigavatios de energía solar y eólica. El grupo también aspira a alcanzar una producción de 3 millones de toneladas de amoníaco renovable para el año 2032.
Este proyecto industrial tiene múltiples dimensiones estratégicas. Por un lado, contribuirá a reducir la dependencia de Marruecos de la importación de amoníaco y materiales energéticos relacionados con la industria de los fertilizantes. Por otro lado, permitirá mejorar la competitividad de las exportaciones de fertilizantes marroquíes en el contexto de las nuevas políticas climáticas que la Unión Europea ha comenzado a implementar, incluyendo el mecanismo de ajuste de carbono en la frontera CBAN, que impone tarifas adicionales a los productos con una alta huella de carbono.
En este sentido, el hidrógeno verde en Marruecos se ve como una herramienta para fortalecer la soberanía industrial y económica frente a las transformaciones regulatorias que está experimentando la economía mundial.
Además de este aspecto industrial, Marruecos también apuesta por su ubicación geográfica estratégica cerca de Europa, lo que le da una clara ventaja en la carrera por exportar hidrógeno verde al mercado europeo. La Unión Europea, en el marco de su plan energético REPowerEU, lanzado después de la guerra en Ucrania, tiene como objetivo importar 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable para 2030, lo que abre amplias perspectivas para los productores en el norte de África.
Algunos de los nuevos mecanismos europeos para apoyar el mercado del hidrógeno, como el sistema de subastas dobles gestionado por la organización H2Global con el apoyo de Alemania y los Países Bajos, ofrecen contratos de compra a largo plazo que pueden garantizar la estabilidad de la demanda de hidrógeno verde producido en países como Marruecos.
Sin embargo, este camino no está exento de desafíos competitivos, especialmente con la entrada de grandes jugadores en este mercado emergente. El informe señala el creciente papel de los países de Oriente Medio en los proyectos de hidrógeno verde, donde varios países del Golfo han comenzado a invertir fuertemente en este sector con el objetivo de posicionarse dentro de las cadenas de energía futuras.
Pero la relación entre Marruecos y estos países no es solo competitiva, sino que también tiene una dimensión cooperativa, ya que empresas energéticas del Golfo han entrado en asociaciones con Marruecos para desarrollar proyectos conjuntos. Una de las empresas más destacadas es Acwa Power de Arabia Saudita, que fue seleccionada para desarrollar un proyecto de hidrógeno renovable en Marruecos, con ambiciones de producir acero verde destinado a la exportación a los mercados internacionales.
Por otro lado, el informe indica que la competencia podría intensificarse aún más con el surgimiento de grandes potencias asiáticas en este campo. China ya se ha convertido en uno de los principales fabricantes mundiales de tecnologías de electrólisis de bajo coste, mientras que India ha logrado precios récord bajos para la producción de amoníaco verde a través de mecanismos de subasta competitivos.
Los expertos de la organización H2Global creen que estos desarrollos podrían hacer que China e India se conviertan en el futuro en posibles exportadores de hidrógeno y sus derivados hacia los mercados globales, incluyendo Europa. Esto obliga a Marruecos a acelerar el ritmo de implementación de sus proyectos energéticos para pasar de una fase de potencial teórico a una fase de producción real y exportación.
El informe también enfatiza la necesidad de que los países africanos eviten caer en un modelo económico basado únicamente en la exportación de recursos primarios sin desarrollar las cadenas de valor locales. En este contexto, Marruecos tiene una ventaja adicional gracias a su capacidad para integrar el hidrógeno en una cadena industrial integrada que incluye amoníaco, fertilizantes y posiblemente acero verde en el futuro, lo que permite la creación de un mayor valor añadido dentro de la economía nacional.
Según el informe, el desarrollo de esta cadena industrial integrada puede contribuir a mejorar la resiliencia de la economía marroquí, crear empleos industriales de alto valor añadido, y mejorar el balance energético y comercial del reino.
Sin embargo, el informe advierte al mismo tiempo que la ventana de oportunidades disponibles para África en el mercado del hidrógeno sigue siendo estrecha, ya que el continente africano solo ha atraído hasta ahora 13 millones de dólares de un total de 8 mil millones de dólares de inversiones globales en proyectos de hidrógeno limpio, y solo cinco proyectos africanos han llegado a la etapa de decisión de inversión final.
En este contexto, Marruecos sigue siendo uno de los pocos pioneros en el continente que tiene proyectos concretos y una estrategia clara, pero el éxito de estos proyectos seguirá vinculado a varios factores clave, incluyendo la capacidad de asegurar contratos de compra a largo plazo, atraer financiamiento internacional favorable, establecer asociaciones tecnológicas avanzadas, y mantener un equilibrio delicado entre la ambición industrial y la disciplina financiera.
Parece que Marruecos se encuentra hoy en un momento crucial en su camino energético e industrial, donde el hidrógeno verde podría permitirle pasar de ser un importador de energía a un actor influyente en los mercados de energía limpia globales, especialmente en la relación estratégica que lo vincula con el continente europeo.