Marruecos continúa reforzando su posición dentro de la industria mundial del automóvil con una estrategia orientada a consolidar una cadena de valor cada vez más integrada en torno al vehículo eléctrico. Un estudio elaborado por ICEX España Exportación e Inversiones sostiene que el Reino ha iniciado una transición que va más allá del ensamblaje de vehículos y persigue ampliar su presencia en actividades de mayor valor añadido, como la fabricación de baterías, componentes electrónicos, sistemas de alta tensión y el procesamiento de materias primas críticas.
El informe sitúa a la automoción como el principal sector exportador de Marruecos. Al cierre de 2024, la industria generó alrededor de 15.000 millones de euros en ingresos por exportaciones y, durante 2025, representó el 33 % del total de las ventas exteriores del país. Más del 90 % de la producción nacional tiene como destino los mercados internacionales, principalmente la Unión Europea, mientras que España absorbe el 20 % de las exportaciones del sector.
Según el estudio, el crecimiento del sector se apoya en una estructura industrial cada vez más diversificada. Las importaciones de componentes tecnológicos complejos y de cableado de alta tensión representan el 19 % de todas las compras realizadas por el tejido industrial, reflejo del avance hacia procesos de fabricación con un mayor contenido tecnológico. El documento destaca, además, la creciente presencia de empresas españolas, especialmente del clúster industrial del País Vasco, con más de 90 compañías implantadas en el ecosistema marroquí, suministrando materiales avanzados como el denominado acero de bajas emisiones.
Pese al fuerte desarrollo industrial, el mercado interno del vehículo eléctrico continúa siendo reducido. El estudio señala que durante 2025 se comercializaron apenas 1.500 vehículos eléctricos, aunque esta cifra representa un crecimiento interanual del 40,18 %. No obstante, ICEX considera que sigue existiendo una brecha estructural entre la capacidad manufacturera orientada a la exportación y el nivel de demanda doméstica.
La producción automovilística superó los 560.000 vehículos en 2024, mientras que la capacidad instalada alcanza actualmente las 700.000 unidades anuales. Para 2026, el informe prevé que la fabricación de vehículos eléctricos e híbridos supere las 150.000 unidades, impulsada por la expansión de las inversiones industriales y la creciente demanda europea de soluciones de movilidad con bajas emisiones.
El estudio identifica dos grandes polos industriales que concentran esta transformación. El eje Tánger-Kenitra reúne los principales fabricantes, plantas de ensamblaje y Zonas de Aceleración Industrial, beneficiándose además de su proximidad logística con España. Por su parte, el corredor Casablanca-Jorf Lasfar se especializa en la producción de componentes intermedios, actividades metalúrgicas y químicas, así como en la fabricación de materiales destinados a las baterías.
En este proceso desempeñan un papel relevante los principales fabricantes instalados en el país. El grupo Renault concentra sus operaciones en los polos de Tánger y Casablanca y representa alrededor del 70 % de las exportaciones de vehículos de Marruecos, operando bajo una estrategia de "polos gemelos" con las plantas españolas de Valladolid, Palencia y Sevilla. Stellantis, por su parte, continúa ampliando su capacidad de producción en Kenitra hasta las 450.000 unidades anuales, con una especialización creciente en vehículos de micromovilidad eléctrica como el Citroën Ami, el Opel Rocks-e y el Fiat Topolino.
ICEX considera que la competitividad del Reino se apoya también en unos costes de producción significativamente inferiores a los de otros mercados europeos. El coste medio de la mano de obra se sitúa en torno a 90 euros por vehículo, frente a los 820-960 euros registrados en España. A comienzos de 2026, el salario mínimo garantizado alcanzaba los 17,92 dirhams por hora, equivalentes a unos 1,67 euros. El informe añade que fabricar un paquete de baterías en Marruecos resulta aproximadamente un 20 % más económico que en Europa del Este, lo que puede incrementar la rentabilidad de las inversiones en torno a un 15 %, favorecido por un sistema eléctrico en el que más del 46 % de la energía procede de fuentes limpias certificadas.
Entre los proyectos considerados estratégicos figura la gigafactoría que Gotion High-Tech desarrolla en Kenitra, con una inversión estimada de 1.300 millones de dólares, una capacidad inicial de 20 GWh y un objetivo de alcanzar los 120 GWh en su fase final. A ello se suman las inversiones de CNGR y BTR en Jorf Lasfar, valoradas en 300 millones de dólares, destinadas al procesamiento de materiales y la fabricación de cátodos LFP y NCM para baterías. El estudio también destaca la inversión de 66 millones de dólares anunciada por Yunyi Electric para el desarrollo de tecnologías destinadas a arquitecturas eléctricas de 400 y 800 voltios.
El documento subraya igualmente la ventaja que supone para Marruecos disponer de recursos estratégicos para esta industria. A través del grupo OCP, el Reino controla alrededor del 70 % de las reservas mundiales de fosfatos, mientras que Managem dispone de 17.600 toneladas de cobalto de alta pureza, materias primas consideradas esenciales para la fabricación de baterías.
De cara a 2030, ICEX estima que el sector continuará evolucionando hacia una mayor integración industrial impulsada por los objetivos europeos de descarbonización. El informe señala que Marruecos aspira a elevar la integración local de la cadena de suministro hasta el 80 % y alcanzar una capacidad de producción de un millón de vehículos anuales, apoyándose en un marco de incentivos que incluye ventajas fiscales para las Zonas de Aceleración Industrial, ayudas a la contratación de personal cualificado y una nueva política de inversiones orientada a favorecer proyectos vinculados a la sostenibilidad y la transición energética.