La crisis migratoria registrada en Ceuta ha puesto de manifiesto una realidad que varios analistas españoles consideran que trasciende la gestión de la inmigración irregular y alcanza de lleno el terreno geopolítico. Durante su intervención en el programa El Abierto de la Cadena SER, el jurista y exdiputado del Parlamento Europeo Ignacio Guardans lanzó una advertencia sobre el papel que desempeña Estados Unidos en la cuestión de Ceuta y Melilla, al considerar que Washington ya ha tomado una posición sobre el futuro de ambas ciudades.
"Estados Unidos quiere Ceuta. No habla de Melilla, habla sobre todo de Ceuta", afirmó Guardans, quien vinculó ese interés a la posición estratégica de la ciudad en el Estrecho de Gibraltar. "¿Por qué? Porque Ceuta controla el Estrecho de Gibraltar, y eso está ahí", añadió, al defender que el componente geoestratégico resulta inseparable del debate abierto tras la crisis migratoria.
En esa línea, Guardans pusó en evidencia que el posicionamiento estadounidense ya se ha trasladado al ámbito institucional. "El Congreso de Estados Unidos, hace apenas un mes, ha votado que Ceuta y Melilla tienen que pasar a la soberanía de Marruecos", sostuvo, en referencia a los recientes pronunciamientos registrados en el ámbito político estadounidense sobre ambas ciudades.
Para Guardans, ese hecho debería haber provocado una reacción política de mayor alcance en España. "¿Vosotros os imagináis que nosotros votamos en este momento una decisión contra la soberanía de Estados Unidos?", preguntó, antes de añadir que "el Congreso de Estados Unidos ha votado contra la soberanía española, de un aliado de la OTAN y de un aliado en muchísimos temas, y aquí hacemos ver que llueve".
Con esto, el jurista pretende poner de relieve que los diferentes sectores políticos de España no está calibrando la trascendencia del mensaje lanzado desde Washington ni la dimensión estratégica que ha adquirido el debate sobre Ceuta y Melilla en el escenario internacional.
En este contexto, llama la atención que las formaciones de la derecha y la extrema derecha españolas hayan reaccionado reiteradamente a la crisis de Ceuta denunciando una supuesta instrumentalización de la inmigración por parte de Marruecos contra la "soberanía española". Sin embargo, esa misma contundencia no se ha trasladado a los recientes pronunciamientos internacionales sobre Ceuta y Melilla. Ni las declaraciones del representante permanente de Israel ante Naciones Unidas, Danny Danon, quien calificó a Ceuta y Melilla como enclaves coloniales situados en el norte de África, ni los recientes posicionamientos procedentes del ámbito político estadounidense sobre ambas ciudades han provocado, hasta el momento, una respuesta oficial de similar intensidad por parte del Partido Popular o de Vox.
Ante este panorama, Guardans no descarta que existen "poderes extranjeros y países extranjeros hostiles, en algunos casos a España como tal y en otros casos al Gobierno de España", una realidad que, según el propio especialista, obliga a comprender la crisis dentro de un escenario político mucho más amplio. No obstante, matizó que esa lectura geopolítica no excluye responsabilidades internas y reconoció que "hay cosas que se podían haber hecho mejor en España", aunque insistió en que "negar el contexto político en el que esto ocurre" supone ignorar una parte esencial de la situación.
Lejos de plantear una respuesta de confrontación con Marruecos, Guardans defendió que la prioridad pasa por comprender el nuevo escenario estratégico que rodea a la cuestión de Ceuta y Melilla. "No digo que haya que salir ahí en tromba, tampoco con Marruecos, pero creo que hay que abrir un poco los ojos a la realidad geopolítica", acentuó, al considerar que esa realidad afecta tanto a Europa como a los intereses políticos de algunos aliados y de actores situados fuera de la Unión Europea.