Fuentes de Assahifa en Español aseguran que España lidera maniobras europeas para forzar la salida de Infantino antes de que se decida la sede de la final del Mundial 2030

La pugna en torno al futuro del presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), Gianni Infantino, ha empezado a cobrar más aristas, después de que la controversia haya pasado de las objeciones a su último proyecto comercial a una auténtica batalla por la influencia dentro del fútbol mundial, en la que confluyen los cálculos relacionados con la presidencia de la FIFA y la rivalidad hispano-marroquí por albergar la final de la Copa del Mundo de 2030.

Según informaciones recabadas por Assahifa en Español de fuentes fiables, la Real Federación Española de Fútbol está moviendo ficha, lejos de los focos, en el ámbito europeo para sumar a más federaciones a las voces que reclaman la salida de Gianni Infantino y lograr que le retiren su respaldo. Estos contactos buscarían estrechar el cerco sobre el presidente de la FIFA y elevar la presión para forzar su dimisión antes de que el máximo organismo del fútbol mundial decida qué estadio albergará la final del Mundial de 2030.

Las mismas fuentes enmarcan estos movimientos en la creciente percepción, dentro de los círculos futbolísticos españoles, de que el presidente de la FIFA se ha inclinado hacia la candidatura marroquí en la carrera por albergar la final, en plena competencia entre el Santiago Bernabéu de Madrid y el Gran Estadio Hassan II de Benslimane, proyectado para acoger a unos 115.000 espectadores.

En ese contexto, diversas informaciones periodísticas llegaron incluso a apuntar a una supuesta propuesta de Infantino para otorgar a Marruecos la final a cambio de recabar apoyos. La FIFA, sin embargo, desmintió oficialmente esa versión y recalcó que todavía no se ha tomado ninguna decisión sobre el estadio que acogerá el partido decisivo del torneo.

Aunque la Federación Española no ha hecho pública hasta ahora ninguna posición en la que reclame la salida de Infantino, las fuentes consultadas por este medio sostienen que el fútbol español sí está moviendo sus hilos entre bastidores en el ámbito europeo.

Estos movimientos se producen, además, en paralelo al creciente número de federaciones que han expresado su pérdida de confianza en el dirigente de la FIFA o han optado por retirarle su respaldo. Finlandia, Gales y Serbia fueron las primeras en dar ese paso, a las que posteriormente se sumaron Inglaterra, Alemania, Países Bajos, Irlanda, Noruega y Escocia, mientras la UEFA se ha situado al frente del pulso institucional con el presidente del organismo rector del fútbol mundial.

En paralelo, esta ofensiva entre bastidores ha encontrado eco en el plano mediático, con una cobertura especialmente crítica hacia Infantino por parte de destacados medios deportivos e informativos españoles, entre ellos «AS» y «Marca», además de varias emisoras privadas. De este modo, el futuro del dirigente de la FIFA y la elección del estadio que albergará la final del Mundial de 2030 han quedado cada vez más entrelazados en el debate futbolístico español.

El diario AS, por ejemplo, ha dedicado una amplia cobertura tanto a la crisis que rodea a Infantino como a la carrera entre Marruecos y España por albergar la final, mientras que Marca ha puesto el foco de manera recurrente en la posibilidad de que el encuentro decisivo termine disputándose en territorio marroquí, al tiempo que ha mantenido una línea editorial muy crítica, prácticamente a diario, con el presidente de la FIFA.

Frente a la creciente presión europea, Infantino ha logrado reunir en torno a su figura un bloque de apoyos fuera del continente. Las federaciones de Marruecos, Egipto, Catar, Sudán, Mauritania y Líbano han expresado públicamente su respaldo, mientras que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha reiterado su confianza en el presidente de la FIFA. A esta corriente se han sumado también otras federaciones africanas, así como las de Argentina y México.

Desde esta perspectiva, la confrontación trasciende el proyecto que desencadenó la actual crisis, relacionado con el plan de Infantino para crear una estructura comercial valorada en cerca de 20.000 millones de dólares y vender posteriormente una participación a inversores, una iniciativa de la que acabó dando marcha atrás ante las fuertes presiones recibidas.

En este escenario, el exinternacional marroquí y asesor del presidente de la FIFA, Houssine Kharja, situó el trasfondo de la batalla también en la lucha por el control del fútbol mundial. A su juicio, Europa se siente amenazada por el crecimiento del fútbol en otros continentes y considera que la política impulsada por Infantino, basada en aumentar la financiación destinada a las federaciones con menos recursos, ha restado peso a la tradicional centralidad europea dentro del sistema futbolístico internacional.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también irrumpió en la disputa expresando abiertamente su respaldo a Infantino y advirtiendo de que sustituirlo sería un "grave error", una declaración que supuso un importante espaldarazo político para el presidente de la FIFA en un momento en el que cobraba fuerza la campaña que reclama su salida.

Ahora bien, en el plano jurídico y estatutario, Europa no tiene capacidad para apartar por sí sola a Infantino mediante una decisión de la UEFA. La FIFA está integrada por 211 federaciones nacionales, cada una de las cuales dispone de un voto.

Al menos 43 federaciones, equivalentes a una quinta parte de los miembros de la FIFA, pueden forzar la convocatoria de un Congreso extraordinario en el que se aborde el futuro del presidente. Sin embargo, sus detractores tendrían que articular una mayoría suficiente en el seno del Congreso para lograr su destitución. De cara a las elecciones previstas para marzo de 2027, y en caso de una votación entre dos candidatos, serían necesarios 106 votos para alcanzar la mayoría.

Es precisamente ahí donde radica la dificultad de esta batalla. Europa cuenta con un enorme peso político, económico y mediático en el fútbol internacional, pero esa influencia no se traduce por sí sola en el control de los votos de las federaciones del resto del mundo.

Infantino, por su parte, cuenta con una amplia red de apoyos en África y en sectores de Asia y América. En este sentido, la batalla por la presidencia de la FIFA y la disputa por la final del Mundial de 2030 han terminado entrelazándose en una lucha de mayor calado por el equilibrio de poder dentro del fútbol mundial, con la rivalidad entre Marruecos y España por albergar el partido más importante del torneo situada, esta vez, en el centro del tablero.

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