El Tribunal de Apelación de París ha dictado este martes una sentencia salomónica que redefine por completo el tablero político en Francia de cara a las elecciones presidenciales de 2027. La justicia francesa ha confirmado la culpabilidad de la líder ultraderechista por malversación de fondos del Parlamento Europeo, pero ha rebajado drásticamente su pena de inhabilitación política, despejando técnicamente su camino al Elíseo, aunque bajo severas condiciones logísticas y de imagen.
Los dos pilares de la sentencia:
1. Vía libre para la candidatura (Inhabilitación computada):
El tribunal ha modificado la pena inicial de 5 años de inelegibilidad dictada en primera instancia (en marzo de 2025). En su lugar, le ha impuesto una pena de inhabilitación de 45 meses, de los cuales 30 quedan exentos de cumplimiento si no hay reincidencia. Los 15 meses restantes de inhabilitación firme se consideran formalmente ya cumplidos desde que comenzó a ejecutarse la primera sentencia en 2025. Por lo tanto, legalmente, Marine Le Pen vuelve a tener pleno derecho a presentarse a las elecciones presidenciales de abril y mayo de 2027.
2. Tres años de cárcel y el dilema del brazalete:
Pese al alivio en el terreno político, la condena penal sigue siendo contundente. Le Pen ha sido sentenciada a tres años de prisión. Dos de ellos han sido suspendidos (exentos de cumplimiento), pero tendrá que cumplir un año de prisión firme mediante el uso obligatorio de un brazalete electrónico de seguimiento, cuyas condiciones definitivas estipulará un juez de aplicación de penas.
Un laberinto político y una campaña inédita
Aunque la decisión judicial ha sido recibida con moderada satisfacción por su equipo de abogados —al haber esquivado la inhabilitación absoluta que habría coronado automáticamente a su delfín, Jordan Bardella—, abre un escenario inédito y de enorme complejidad para la líder del partido Reagrupamiento Nacional (RN).
Hacer campaña electoral por todo el país portando un dispositivo de control judicial en el tobillo supone un reto logístico y estético sin precedentes para un aspirante a la Jefatura del Estado. De hecho, la propia Le Pen había manifestado públicamente días atrás su rechazo rotundo a la idea de postularse al Elíseo sin total libertad de movimientos.
Tras conocer el fallo, Le Pen abandonó el Palacio de Justicia de París de riguroso blanco y guardando un estricto silencio ante la nube de periodistas que la aguardaba. Todas las miradas en Francia están fijadas ahora en la entrevista exclusiva que la líder de la oposición tiene programada para las 20:00 horas (hora local) en el canal de máxima audiencia TF1, donde se espera que aclare si asumirá el desafío de ser candidata portando el brazalete o si cederá el testigo de la candidatura.