Fuentes de alto nivel en la capital estadounidense, Washington D. C., han confirmado a Assahifa English que la llamada telefónica mantenida el pasado sábado entre el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, y Massad Boulos, principal asesor del presidente de Estados Unidos, trascendió los habituales protocolos de felicitación con motivo de las festividades para convertirse en una conversación calificada como “muy difícil”.
Según las fuentes consultadas, Boulos trasladó con un tono firme la preocupación de la administración estadounidense ante el peso cada vez mayor de miembros destacados del Senado y el Congreso, encabezados por los senadores Ted Cruz y Tom Cotton. Ambos impulsan activamente la adopción de una resolución oficial que clasifique al Frente Polisario como organización terrorista.
Estas iniciativas legislativas, entre las que destaca el proyecto de ley denominado “Polisario Front Terrorist Designation Act of 2026”, se inscriben en una estrategia más amplia de Washington orientada a erradicar grupos instrumentales vinculados a Irán. Esta visión quedó patente hace semanas, cuando la administración estadounidense incluyó a los Hermanos Musulmanes de Sudán en su lista de organizaciones terroristas, en línea con sus prioridades de seguridad nacional.
De acuerdo con la información obtenida por Assahifa, Massad Boulos expuso al presidente argelino la nueva orientación estratégica de Washington, que considera al Frente Polisario como una de las herramientas mediante las cuales Irán intenta ampliar su influencia en el norte de África. Este enfoque sitúa a Argelia en una posición especialmente delicada ante los rápidos cambios geopolíticos.
En este contexto, la determinación de Estados Unidos de cortar las fuentes de financiación y apoyo de actores armados vinculados a la agenda iraní se combina con la percepción, dentro de la administración estadounidense, de una cierta actitud dilatoria por parte de Argelia en las negociaciones sobre el Sáhara. Hasta la fecha, se han celebrado dos rondas: una en Madrid y otra en Washington.
Un conflicto en clave global
Estos elementos apuntan a que el expediente del Sáhara ha entrado en una nueva fase en los círculos de decisión en Washington. El conflicto ya no se percibe únicamente en términos regionales, sino como parte de una estrategia más amplia para contrarrestar la influencia militar e ideológica de Irán.
Los hechos sobre el terreno refuerzan esta percepción. En los últimos meses, informes de inteligencia y medios de comunicación solventes han revelado el suministro de drones por parte de Irán al Frente Polisario. Paralelamente, análisis publicados por The Telegraph advierten de una posible transformación del movimiento en una estructura comparable a un “Hezbolá en el Atlántico”.
En la misma línea, un documento de trabajo elaborado por la Foundation for Defense of Democracies y el Hudson Institute detalla la implicación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en el apoyo logístico y militar al Polisario, una línea roja que Washington considera inasumible en el actual contexto de tensiones.
Antecedentes y escalada de tensiones
Cabe recordar que Marruecos rompió relaciones diplomáticas con Irán el 1 de mayo de 2018, tras presentar lo que calificó como pruebas “fehacientes” de la implicación de Hezbolá en el entrenamiento de combatientes del Polisario en tácticas de guerrilla y excavación de túneles, así como en el suministro de misiles de los tipos Sam-9, Sam-11 y Strela.
Según Rabat, estas actividades se habrían llevado a cabo bajo cobertura diplomática desde la embajada iraní en Argel. Asimismo, el papel del exagregado cultural Amir Mousavi fue posteriormente señalado en análisis internacionales, entre ellos un reportaje de Newsweek titulado “El puño de Irán en África”.
Un punto de inflexión para Argelia
En este contexto, la llamada entre Massad Boulos y Abdelmadjid Tebboune se perfila como un punto de inflexión. Más allá de su carácter no protocolario, la conversación refleja un momento en el que Argelia se enfrenta a la necesidad de definir su posicionamiento ante la nueva doctrina estadounidense.
El escenario plantea una disyuntiva clara: colaborar de forma activa en la búsqueda de una solución realista al conflicto del Sáhara, en línea con la visión de Washington, o asumir las consecuencias políticas y jurídicas de un eventual aislamiento internacional.
Este último escenario podría materializarse si prospera la iniciativa legislativa en curso, que obligaría al secretario de Estado estadounidense, en coordinación con el director de Inteligencia Nacional, a presentar en un plazo de 90 días un informe evaluando si el Frente Polisario cumple los criterios para ser designado como organización terrorista extranjera.
Riesgos de una designación terrorista
En caso de confirmarse dichos vínculos, la clasificación del Polisario como organización terrorista implicaría sanciones significativas, incluyendo la congelación de activos, restricciones de viaje y la penalización de cualquier tipo de relación con sus miembros.
Un desarrollo de este tipo situaría a Argelia en una posición internacional extremadamente compleja, al transformar su apoyo al Polisario de una cuestión política en un problema de carácter jurídico y de seguridad internacional.
La llamada de Washington, en definitiva, no solo evidencia un endurecimiento del tono diplomático, sino que redefine los márgenes de maniobra en uno de los conflictos más prolongados del norte de África.