España suma casi 300.000 cotizantes extranjeros y Marruecos registra el segundo mayor aumento

La incorporación de trabajadores extranjeros al mercado laboral español se aceleró durante los últimos tres meses, con 293.263 nuevos afiliados a la Seguridad Social, en un periodo coincidente con el proceso de regularización impulsado por el Gobierno. Según recoge el diario español El Debate, Colombia, Marruecos y Venezuela encabezan este crecimiento y concentran conjuntamente más de un tercio de las nuevas altas registradas.

En este contexto, los datos difundidos por la Seguridad Social revelan que el número de cotizantes colombianos aumentó en 52.224 personas, seguido por los marroquíes, con 34.763 nuevos afiliados, y los venezolanos, con 21.555. La evolución confirma el peso creciente de la inmigración en el mercado laboral español, donde los trabajadores extranjeros ya representan más del 15 % del total de afiliados.

Aunque Colombia registró el mayor aumento durante el periodo analizado, Marruecos continúa figurando, junto con Rumanía, como una de las nacionalidades extranjeras con mayor presencia en el sistema español de cotización. La distancia entre ambas comunidades y los colectivos latinoamericanos, no obstante, se está reduciendo con rapidez.

Colombia se encuentra ya a 37.514 afiliados de alcanzar a Rumanía, cuya presencia en el mercado laboral español mantiene una tendencia descendente desde 2013. Venezuela se sitúa a una distancia de 114.082 cotizantes, mientras que Perú se encuentra a 231.341.

La afiliación de los trabajadores procedentes de estos tres países latinoamericanos aumentó un 19,8 % en el caso de Colombia, un 9,9 % en el de Venezuela y un 16,5 % en el de Perú. Esta progresión está modificando gradualmente la composición de la fuerza laboral extranjera en España.

Los hispanoamericanos superan por primera vez a los europeos

España cuenta actualmente con cerca de 3,5 millones de trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social. De ellos, 1,23 millones proceden de países hispanoamericanos, una cifra que supera por primera vez los 1,19 millones de cotizantes originarios de Europa.

Este cambio representa un punto de inflexión en la estructura migratoria y laboral española. Durante décadas, la movilidad procedente de otros países europeos, especialmente Rumanía, tuvo un peso predominante, pero el crecimiento sostenido de las comunidades colombiana, venezolana y peruana está desplazando progresivamente ese equilibrio.

Marruecos conserva, entretanto, una posición central como uno de los principales países de origen de los trabajadores extranjeros. Su proximidad geográfica, la larga trayectoria de la comunidad marroquí y su presencia en sectores esenciales de la economía española explican la continuidad de su peso dentro del sistema.

La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) relaciona la aceleración de las afiliaciones extranjeras con la incorporación al sistema de personas que podrían haber trabajado anteriormente de manera irregular. La institución observa, además, que este dinamismo no se reproduce con la misma intensidad entre los trabajadores españoles, cuya afiliación ha mostrado señales de desaceleración durante los últimos meses.

El incremento de las altas supone, por tanto, no solo la llegada de nuevos trabajadores, sino también la posible transición hacia la economía formal de una parte de la población inmigrante que ya se encontraba en España. La afiliación permite que estas personas comiencen a cotizar, accedan a derechos laborales y contribuyan directamente a la financiación del sistema de protección social.

La evolución tiene una relevancia especial en un país condicionado por el envejecimiento demográfico, la baja natalidad y las dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo. La población extranjera se ha convertido en uno de los principales motores del crecimiento de la afiliación y en una fuente indispensable de mano de obra para numerosos sectores.

Sin embargo, el medio español subraya que el aumento de cotizantes no se traduce automáticamente en un impacto proporcional sobre el producto interior bruto. Su aportación económica depende también de la productividad, la estabilidad contractual, los salarios y la capacidad de los trabajadores para acceder a empleos de mayor cualificación.

Una integración laboral marcada por la inestabilidad

El crecimiento de la afiliación extranjera convive con importantes diferencias en la calidad del empleo. El último Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo, elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y BBVA Research, advierte de que los trabajadores extranjeros están más expuestos a trayectorias profesionales inestables y a episodios frecuentes de rotación laboral.

La contratación temporal continúa teniendo una presencia desproporcionada entre esta población. Tras la reforma laboral, también aumentó el peso de los trabajadores extranjeros dentro de los contratos fijos discontinuos, una modalidad indefinida que alterna periodos de actividad e inactividad.

Aunque estos contratos proporcionan una vinculación laboral estable desde el punto de vista jurídico, no garantizan un empleo continuado durante todo el año. The Adecco Group Institute señala que esta modalidad ofrece una menor estabilidad efectiva anual, especialmente cuando los periodos de inactividad son prolongados o imprevisibles.

La precariedad se concentra con mayor intensidad en las empresas de menor tamaño, donde existe además una presencia relativa más elevada de trabajadores extranjeros. La distribución sectorial explica parte de esta situación, dado que la inmigración sostiene una proporción creciente del empleo en actividades intensivas en mano de obra, como la hostelería, la agricultura, la construcción y los cuidados.

Estos sectores suelen estar expuestos a una mayor estacionalidad, jornadas variables y salarios inferiores a los de otras ramas de la economía. Su funcionamiento depende cada vez más de trabajadores extranjeros, pero esa necesidad no siempre se acompaña de mejores condiciones contractuales o de oportunidades suficientes de promoción profesional.

Fedea y BBVA Research señalan también que los asalariados extranjeros trabajan con mayor frecuencia que los españoles en horarios considerados atípicos. La diferencia se manifiesta en una mayor presencia durante los sábados y domingos, así como en turnos de tarde y de noche.

El avance de la afiliación demuestra la creciente contribución de la inmigración al sostenimiento del mercado laboral español y de la propia Seguridad Social. Sin embargo, el desafío ya no consiste únicamente en aumentar el número de cotizantes, sino en garantizar que su incorporación se produzca mediante empleos estables, salarios adecuados y condiciones que permitan una integración económica duradera.

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